La Corte de Apelaciones de San Miguel rechazó el recurso de nulidad presentado en contra de la sentencia que condenó al carabinero Luis Antonio Castillo Fernández, suboficial mayor a la época de los hechos (en la foto), a la pena de cumplimiento efectivo de 11 años de presidio, en calidad de autor del delito consumado de apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves gravísimas.
El ilícito fue perpetrado el 21 de noviembre de 2019, en la comuna de La Cisterna, cuando el uniformado golpeó con su luma en la cabeza a una niña de 14 años.
En fallo unánime, la Primera Sala del tribunal de alzada –integrada por los ministros Carmen Gloria Escanilla, Christian Carvajal Silva y la abogada (i) Gabriela Carrasco Tobar– descartó error de derecho en la sentencia impugnada, dictada por el Sexto Tribunal de Juicio Oral de Santiago.
«Desde un punto de vista objetivo, las causales de impugnación acá analizadas han sido manifiestamente mal formalizadas, y ello determina que, tratándose de nulidad penal, de un arbitrio de derecho estricto, el recurso interpuesto por estas causales deba ser necesariamente desestimado», consigna el fallo.
Los hechos
El fallo de primer grado ratificado dio por establecido, más allá de toda duda razonable, que alrededor de las 16:30 horas del 21 de noviembre de 2019, «(…) en el sector correspondiente a la intersección de avenida José Miguel Carrera y avenida Ossa, en la comuna de La Cisterna, Luis Antonio Castillo Fernández, entonces funcionario de Carabineros, actuando en el ejercicio de sus funciones y de manera injustificada y contraria a los protocolos internos que rigen el accionar policial, procedió a golpear en la región frontal del cráneo, en el ojo derecho y en el tórax a (…), de solo 14 años de edad».
Debido a esta agresión, añade la resolución, la víctima «sufrió lesiones graves consistentes en una conmoción retinal, edema de Berlín y uveítis traumática con secuela de ceguera legal, de carácter permanente, según diagnóstico efectuado en el Hospital del Salvador».
Asimismo, el fallo estableció que la niña no estaba participando en ninguna protesta: venía de cotizar telas con su hermana mayor para el vestido que usaría en su graduación de 8° básico, cuando ambas quedaron atrapadas en medio de una manifestación.
De acuerdo a sus familiares, con posterioridad a la agresión, la niña tuvo muchos problemas para adaptarse a la ceguera (perdió la visión total de un ojo y tiene 75% por el otro), lo que le acarreó retrocesos en su aprendizaje y ser víctima de bullying escolar, registrando hasta la fecha problemas para dormir, entre otras secuelas psicológicas.
En 2021, el periodista Sebastián Palma publicó en The Clinic un extenso reportaje sobre este caso, el cual aún está disponible en la web. Léelo completo aquí.
El Ciudadano
