MUDA, el Festival de la Memoria, ya inicia su cuenta regresiva hacia un evento sin precedentes: una oportunidad única e histórica para apreciar en un mismo escenario a una constelación excepcional de artistas, en un evento que busca poner sobre la mesa la importancia de la memoria y los derechos humanos. Parte de la recaudación estará destinada a financiar el trabajo de distintos Sitios de Memoria.
Marcelo Acevedo es presidente de la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional, a cargo de la organización del evento patrocinado por Amnesty Internacional. En entrevista con El Ciudadano, explica por qué MUDA será tan relevante para la escena chilena.
-MUDA no nace como un festival cualquiera. ¿Desde dónde surge y cuál es su objetivo?
MUDA nace desde el Estadio Nacional como Sitio de Memoria y desde la convicción de reafirmar el valor de la democracia y la dignidad humana. En los últimos meses vimos cómo la memoria volvió a estar en disputa, incluso con recortes y cuestionamientos a sitios de memoria en la discusión del Presupuesto 2026.
Por eso sentimos que era el momento de responder con cultura, con encuentro y con comunidad, no con trincheras. Busca ser un espacio masivo y a la vez íntimo, es decir, llenar el Estadio Nacional para habitarlo de otra manera, transformando un lugar que fue símbolo del horror en un espacio vivo de arte, reflexión y futuro. Y eso, hacerlo con un mensaje transversal de que los derechos humanos deben ser el piso común de la sociedad.
-¿Por qué insistir hoy en derechos humanos, cuando hay quienes dicen que “ese tema ya pasó”?
Hoy vemos señales muy preocupantes de desgaste democrático. Hay cansancio, desconfianza, apertura a discursos autoritarios. En Chile, más de dos tercios de las personas se declaran insatisfechas con el funcionamiento de la democracia. En América Latina, un 41% estaría dispuesto a aceptar alternativas autoritarias. Esos números no son abstractos, son el terreno fértil del negacionismo.
Hablar de derechos humanos hoy no es volver al pasado, es hablar del presente y por cierto de futuro. Es defender la libertad de expresión, la dignidad, el derecho a vivir sin miedo. Por eso decimos que el Nunca Más es una tarea plenamente vigente. Y por eso hacemos MUDA, porque cuando la memoria es atacada, la cultura se vuelve una línea de defensa democrática.
-El Estadio Nacional es un símbolo muy potente. ¿Qué significa volver a ocuparlo de esta forma?
El Estadio Nacional concentra una de las memorias más duras del país, pero también una potencia enorme. Llenar el estadio es una declaración cultural y política. Demuestra que el terror no ganó, que el espacio sigue siendo de quienes creemos en la democracia, que la comunidad puede volver a encontrarse ahí a celebrar y festejar que estamos juntos, sin olvidar el pasado. MUDA no le quita peso a la historia del Estadio, al contrario, la activa. Lo convierte en un lugar donde el recuerdo dialoga con el presente y proyecta futuro a través de la música.
-El festival ocurre cuatro días antes del cambio de mando. ¿Qué peso tiene eso?
Tiene un valor simbólico potente porque nos recuerda que la democracia es un compromiso de todos los días, no de una fecha ni de un gobierno. No es ningún secreto que el sector político que asumirá el poder el 11 de marzo tiene cierto desdén con la memoria y la defensa de los derechos humanos en nuestro país, además de dirigencias abiertamente negacionistas, con discursos que buscan dividirnos.
Entonces, el valor que este festival ocurra cuatro días antes, está en que será un recordatorio masivo y transversal de que quienes creemos en la democracia, también defendemos un piso mínimo que no debe relativizarse. Que ocurra en ese momento subraya algo que para nosotros es esencial. Que más allá de los ciclos políticos, los derechos humanos no se negocian y la memoria no se recorta.
-Parte de los fondos recaudados se destinarán a Sitios de Memoria. ¿Qué buscan con eso?
Una parte de la recaudación irá directamente a financiar el trabajo de la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional, y otra parte a un fondo solidario que, mediante un comité transparente y transversal, apoyará preferentemente a sitios que hoy no tienen financiamiento.
Esto no reemplaza la obligación del Estado, es una ayuda paralela, una señal política y concreta de apoyo. MUDA busca dar el mensaje de que a través de la alegría, la cultura y la reflexión podemos impulsar el trabajo de la memoria de forma activa.
-Si tuvieras que condensar el mensaje del festival en una sola idea, ¿cuál sería?
Que porque tenemos memoria, tenemos futuro. Y que la democracia no se sostiene solo con leyes, sino con cultura, con respeto, con comunidad. El Festival de la Memoria es, en el fondo, una invitación sencilla. Venir, emocionarse, encontrarse. MUDA quiere que la gente salga del Estadio Nacional con la certeza compartida de que sin derechos humanos no hay democracia, y sin democracia no hay comunidad posible.
Estoy convencido de que participar de MUDA es tomar posición. Y hoy, incluso no ir, también es una decisión política.

El Ciudadano
