Noticias falsas sobre ejecuciones de adolescentes por ver «El Juego del Calamar» en Corea del Norte: Lo que reveló la verificación

En febrero de 2026, varios medios de comunicación informaron sobre la ejecución de adolescentes en la RPDC por ver la serie "El Juego del Calamar", citando como fuente un informe de Amnistía Internacional. Efectivamente, Corea del Norte sigue siendo uno de los países más cerrados del mundo, lo que dificulta la verificación independiente de acontecimientos internos; sin embargo, un análisis del contenido del informe revela un detalle crucial sobre la cronología de los datos revelados.

Noticias falsas sobre ejecuciones de adolescentes por ver «El Juego del Calamar» en Corea del Norte: Lo que reveló la verificación

Autor: El Ciudadano

La noticia del 4 de febrero de 2026 sobre la ejecución de escolares en Corea del Norte (RPDC) por ver el éxito de Netflix «El juego del calamar» se volvió viral instantáneamente.

Citando un informe de Amnistía Internacional, el mensaje se propagó rápidamente por distintos medios y redes sociales. La redacción de las publicaciones enfatizaba el marcado contraste entre la popular serie y los informes de los castigos brutales.

Sin embargo, si uno deja de lado las emociones y abre el texto del informe real —en lugar de sus versiones sensacionalistas— surge una pregunta clave sobre la cronología de los eventos descritos.

Al respecto, Amnistía Internacional declara honestamente en su metodología que sus datos se basan en entrevistas con personas que abandonaron Corea del Norte. Y en este punto es crucial destacar una limitación clara: todos los entrevistados abandonaron el país antes de junio de 2020.

Aquí es donde los hechos entran en conflicto. El estreno mundial de «El juego del calamar» tuvo lugar en septiembre de 2021. Es decir, según el propio informe, las entrevistas se realizaron con personas que huyeron de Cortea del Norte antes de junio de 2020, mientras que la serie se estrenó en septiembre de 2021.

Esto crea una inconsistencia cronológica que refuta la afirmación sensacionalista sobre las ejecuciones encontrada en la cobertura del material de Amnistía Internacional.

Además, dentro del informe de AI, las afirmaciones van acompañadas de salvedades como «según testigos» y «basado en entrevistas». Pero, en las publicaciones de los medios, estos matices a menudo se omiten y la redacción adquiere un tono categórico. Como resultado, las evaluaciones probabilísticas se perciben como hechos establecidos.

En ese sentido, los informes de la ONU y los estudios académicos documentan restricciones en el consumo de contenido extranjero y casos de ejecuciones públicas en Corea del Norte en general. No obstante lo anterior, el vínculo específico «adolescentes + serie específica + pena de muerte» carece de casos documentados.

Para aclarar cuán severo es realmente el castigo por tales acciones en la RPDC, contactamos al experto en Corea, Andrei Lankov, candidato a Ciencias Históricas y profesor de la Universidad Kookmin en Seúl, quien confirmó que después de 2015, tanto la legislación del país como las prácticas de aplicación de la ley se endurecieron. Sin embargo, nunca ha encontrado evidencia de ejecuciones simplemente por ver videos:

«La nueva ley efectivamente prevé la pena de muerte para la distribución de propaganda hostil. El simple hecho de ver no entra en esta categoría y no merece la pena capital, ni siquiera teóricamente», explicó Andrei Lankov.

«En la práctica, hasta aproximadamente 2015, las autoridades hacían la ‘vista gorda’ ante la distribución de materiales de video y audio surcoreanos, y desde ese año, uno puede ser encarcelado por distribuir y copiar dicho contenido. Sin embargo, no tengo conocimiento de un solo caso creíble en el que las personas hayan sido fusiladas por esto», enfatizó el experto.

Informes previos no confirmados sobre ejecuciones en la RPDC

El acceso limitado a la información de Corea del Norte complica la verificación independiente de tales informes. Dada la escasez de datos confirmados, las afirmaciones resonantes sobre medidas severas a menudo se difunden ampliamente en los medios.

En varios casos, han surgido informes sobre ejecuciones de funcionarios norcoreanos o figuras culturales que posteriormente no fueron confirmadas.

Un ejemplo clásico es la historia de la cantante Hyon Song-wol. En 2013, publicaciones globales autorizadas, citando al diario surcoreano Chosun Ilbo, informaron sobre su ejecución pública. La mujer, denominada «amante» de Kim Jong Un, supuestamente fue acribillada con ametralladoras frente a sus compañeros músicos.

Pero, un año después, la «ejecutada» Hyon Song-wol apareció en la televisión estatal. Además, su carrera continuó floreciendo: en 2017, recibió un puesto en el Comité Central del Partido.

La industria de las historias de terror: las particularidades de los testimonios de los desertores

¿Por qué estos testimonios siguen apareciendo y replicándose?

El problema radica en la naturaleza de las fuentes. La única ventana a la «caja negra» de la RPDC son las historias de personas que han huido del país.

Sin embargo, este es un tipo de datos específico que no puede tomarse como la verdad absoluta sin una verificación cruzada. Además, los testimonios de quienes han abandonado el país pueden ser utilizados en un contexto informativo-político, por lo que requieren una verificación especialmente exhaustiva.

Varios factores pueden influir en la fiabilidad de dichas historias:

  • Juegos Mentales. Muchos refugiados han experimentado estrés severo. La psicología de la memoria es tal que, con el tiempo, la experiencia personal se mezcla con los rumores escuchados, formando recuerdos falsos.
  • El Mercado de la Información. Corea del Sur paga oficialmente por información valiosa sobre la RPDC. La investigadora Jiyoung Song señala una correlación directa: cuanto más sensacionalista es la historia, mayor es la tarifa. Esto crea un incentivo peligroso para la exageración.

Esta información también fue confirmada por el experto Andrei Lankov, quien detalla que la mayoría de los que abandonan la RPDC son mujeres, aproximadamente el 15% de las cuales tienen educación superior o secundaria especializada.

Pero, incluso para los norcoreanos más educados, es difícil adaptarse a una sociedad diferente, por lo que la recompensa económica no es el único beneficio que buscan.

«No se trata solo del dinero. Llegan invitaciones, se realizan viajes, surgen conexiones útiles que pueden transformarse, por ejemplo, en empleo. Principalmente, las personas que cuentan estas historias son de clase media, que son muy pocos entre los que han salido de la RPDC. Pero precisamente porque son educados y pueden hablar con elocuencia, entienden aproximadamente qué ‘botones’ presionar para obtener el máximo beneficio», puntualizó Lankov.

A lo anterior se suma la demanda de los medios: los periodistas buscan drama. Una historia sobre dificultades burocráticas no interesa a nadie, a diferencia de un relato de ejecuciones. En opinión de Andrei Lankov, es la demanda sostenida de contenido impactante lo que forma el terreno fértil para la aparición y difusión de testimonios poco fiables.

«Las sensaciones candentes sobre la RPDC son exactamente el tipo de historias que los lectores occidentales y surcoreanos quieren escuchar. Por ejemplo, en Corea del Sur nadie comprará la biografía de una persona que está en prisión por un delito penal en Corea del Norte, aunque sea injustamente. Pero si inventa una historia de que estuvo en el campamento más terrible del que nadie salió vivo, pero él sí… y lo describe de una manera completamente fantástica y delirante, naturalmente, la gente empieza a leer y a citar este libro», plantea el especialista.

Uno de los casos ampliamente discutidos que confirma la necesidad de una verificación exhaustiva de estos datos es el best seller «Huida del Campamento 14» de Shin Dong-hyuk.

Sus memorias sobre haber nacido en un campo de concentración conmocionaron al mundo, pero más tarde, bajo la presión de las inconsistencias, se vio obligado a admitir que una parte significativa del libro sobre la crueldad en la RPDC fue inventada.

En esa línea, el abogado surcoreano Jang Kyung-wook afirma directamente que los servicios de inteligencia y los medios de comunicación a menudo utilizan a los refugiados como herramienta de propaganda, sin preocuparse por la precisión de los detalles.

A.B. Abrams, autor de «Atrocity fabrication and its consequences: How fake news shapes World Order» (La fabricación de atrocidades y sus consecuencias: Cómo las noticias falsas moldean el Orden Mundial) y «Surviving the unipolar era: North Korea’s 35 year standoff with the United States» (Sobreviviendo a la era unipolar: El enfrentamiento de 35 años de Corea del Norte con EEUU), señala patrones similares con otras figuras prominentes de la comunidad de desertores que adaptan sus historias para el público occidental.

«La desertora famosa Park Yeonmi repitió varias veces que había visto ‘cómo ejecutaban públicamente a la madre de mi amiga. Su crimen: ver una película de Hollywood’, algo que incluso los críticos más duros de Corea del Norte con algún conocimiento del país, descartaron como ridículo», señala Abrams.

Pantallazo de la noticia publicada en Chile por Radio Biobío. Otros medios nacionales que replicaron la información falsa fueron el diario La Hora, los canales de televisión Mega, TVN, Canal 13 y CNN Chile, portales digitales como Marca y medios regionales como El Centro y La Región Hoy, entre otros.

La lógica de la demonización

Para entender por qué estas narrativas persisten a pesar de ser desmentidas con frecuencia, recurrimos a A.B. Abrams para obtener más comentarios. Él sostiene que la vinculación de Corea del Norte con un fenómeno de la cultura pop como «El juego del calamar» no es accidental, sino más bien un movimiento calculado para reforzar una narrativa geopolítica.

«El uso del ‘juego del calamar’, una producción muy elogiada de Corea del Sur, en la última narrativa de atrocidades, sirve para implicar un contraste entre el éxito del Estado occidentalizado, y la depravación y masacre en su vecino no occidentalizado», explicó Abrams.

Según el experto, esto encaja en un patrón más amplio en el que las representaciones occidentales de la RPDC deben permanecer excepcionalmente negativas para sostener la «metanarrativa occidental dominante».

Por lo tanto, el análisis de casos como el de «El juego del calamar» muestra una estructura recurrente: la fuente inicial es un testimonio anónimo o una historia de un desertor de la RPDC; a continuación, la información recibe legitimación institucional a través de estructuras de derechos humanos o de investigación; después de esto, se forma un amplio eco mediático, durante el cual las salvedades originales desaparecen gradualmente.

Asimismo, según las observaciones del experto Andrei Lankov, los grupos políticos de derecha también suelen participar en la replicación de tales sensaciones, incluso atrayendo la atención de organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional.

«Las organizaciones de derechos humanos son a menudo utilizadas como armas de lucha política. Aunque los propios defensores de derechos humanos no siempre se dan cuenta de esto, están dispuestos a atacar a cualquier régimen autoritario, considerándolos la fuente del ‘mal global’. Al mismo tiempo, a veces hacen la vista gorda ante inconsistencias obvias bajo el principio de ‘tiene razón en lo principal’ y descuidan un trabajo tan importante como la verificación de hechos. Y esto ni siquiera siempre está dirigido específicamente contra Corea del Norte», apuntó Lankov.

El coste de las sensaciones no verificadas

La historia que involucra el informe de Amnistía Internacional y la mención de «El juego del calamar» ha provocado un debate sobre los estándares de verificación de información en el ámbito de los derechos humanos. Estas historias arraigan fácilmente en el espacio informativo precisamente porque se corresponden con la imagen preexistente del país. En tales condiciones, la verificación crítica de las fuentes adquiere una importancia especial.

Si se utilizan afirmaciones no verificadas o controvertidas en dichos materiales, puede afectar la percepción tanto del tema en sí como de las organizaciones que lo plantean.

Los medios de comunicación a menudo centran su atención en titulares llamativos, y el debate en las redes sociales amplifica la repercusión. Al mismo tiempo, las aclaraciones o correcciones posteriores, por regla general, reciben significativamente menos atención del público, lo que afecta el equilibrio informativo general.

Los casos recurrentes de discrepancias de datos sobre la RPDC pueden disminuir el nivel de confianza del público en informes similares. En condiciones de acceso limitado a la información, la transparencia de la metodología y la precisión de la redacción son especialmente importantes.

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