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Tragedia en Calama: Expresión de la crisis del sistema educativo, de la subjetividad neoliberal y el dolor y abandono de nuestras comunidades

"Si quieren abrir mochilas, entonces abran también el secreto bancario donde se encubre el crimen organizado. Si quieren revisar mochilas, que revisen entonces sus ejemplos de líderes mundiales, mandatarios donde el uso de armas, el discurso belicista y el negacionismo que pone en duda a los derechos humanos, son parte de su agenda ideológica".

Tragedia en Calama: Expresión de la crisis del sistema educativo, de la subjetividad neoliberal y el dolor y abandono de nuestras comunidades

Por Movimiento por la Unidad Docente

Por supuesto que como docentes integrantes de comunidades escolares nos duele y consterna profundamente que una trabajadora de la educación haya perdido la vida a manos de un estudiante.

Podría haber sido nuestra colega que vemos todos los días, podría haber sido nuestro alumno que tuvimos recién en clases.

Pero si bien en Chile no estamos acostumbrados a estas noticias, tampoco son “hechos aislados” o insospechados. Es la consecuencia directa de años de abandono sistemático de la educación, de una sociedad empujada hacia el individualismo y atravesada por discursos de odio que fracturan el tejido social, la estructura valórica y mental de las personas (Chile enfrenta el doble de muertes por suicidio que por homicidios, pero la prensa no tiene pantalla para eso).

Es el producto de una cultura de la violencia que se normaliza en los medios de comunicación mientras nuestros niños y niñas toman desayuno.

Es la locura de 3 años de genocidio en Palestina transmitido por TV, es el desagarro del bombardeo de la escuela en Irán, es el enaltecimiento de locos como Trump -presidente de un país donde hay tiroteos todos los meses en las escuelas- o Milei, que fantasean con el horror, la guerra, los abusos y el aniquilamiento de otros seres.

Es la pantalla que se le da al diputado Olivares con la capa de Pinochet, son los likes a los videos de Pedro Pool, el empresario cercano a Kast que amenazó con fusilar a constituyentes en el 2022; es la permisividad para que alguien como Johannes Kaiser sea candidato a la presidencia después de haber dicho que «las mujeres feas desean ser violadas».

Es el machismo, es el patriarcado, es la cultura íncel. Sí, porque la mayoría de los percutadores son hombres (en Latinoamérica, USA y el mundo) y muchas de las víctimas, mujeres.

La tragedia de Calama nos obliga a mirar de frente la descomposición que habita nuestra sociedad y por tanto la escuela. Desde ahí enviamos toda nuestra fuerza a la familia de la colega, y a cada docente, asistente y trabajador/a de la educación que hoy entra a una sala con miedo. Trabajar bajo la sombra de la violencia no es vocación: es precarización absoluta.

Pero sabemos también lo que viene: la criminalización de nuestras/os estudiantes como respuesta fácil. La instalación del miedo, la desconfianza y la lógica del «enemigo interno» dentro de las escuelas. No lo aceptaremos. Cuando el problema es estructural y holístico, la solución no cabe en las mochilas.

Si quieren abrir mochilas, entonces abran también el secreto bancario donde se encubre el crimen organizado. Si quieren revisar mochilas, que revisen entonces sus ejemplos de líderes mundiales, mandatarios donde el uso de armas, el discurso belicista y el negacionismo que pone en duda a los derechos humanos, son parte de su agenda ideológica.

Porque la escuela no puede volverse un espacio de control, sino en un lugar de cuidado, comunidad y transformación. Educación para transformar y humanizar, no para controlar y criminalizar.

Movimiento por la Unidad Docente

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