Chinas prohibe usar software de ciberseguridad estadounidense e israelí

Las autoridades chinas han emitido una directiva a las empresas nacionales para que dejen de utilizar cierto software de ciberseguridad producido por empresas estadounidenses e israelíes, en una medida motivada por preocupaciones de seguridad nacional

Chinas prohibe usar software de ciberseguridad estadounidense e israelí

Autor: El Ciudadano

Las autoridades chinas han emitido una directiva a las empresas nacionales para que dejen de utilizar cierto software de ciberseguridad producido por empresas estadounidenses e israelíes, en una medida motivada por preocupaciones de seguridad nacional.

Reuters publicó el informe el miércoles, diciendo que la medida tenía como objetivo proteger datos sensibles para que no pudieran ser transmitidos al extranjero.

Fuentes familiarizadas con el asunto, que hablaron bajo condición de anonimato, revelaron que el aviso fue emitido en los últimos días y afecta a software producido por una serie de empresas extranjeras.

El informe indica que la prohibición afecta a varias conocidas empresas estadounidenses, entre ellas VMware, Palo Alto Networks y Fortinet (todas filiales de Broadcom), así como a Mandiant y Wiz (propiedad de Alphabet, la empresa matriz de Google), CrowdStrike, SentinelOne, Recorded Future, McAfee, Claroty y Rapid7. Entre las empresas israelíes afectadas se encuentran Check Point Software Technologies, CyberArk, Orca Security y Cato Networks, mientras que Imperva, filial de la empresa de defensa francesa Thales Group, también está incluida.

Aunque el número exacto de empresas afectadas aún no está claro, la decisión afecta a empresas de diversos sectores que operan en China.

Según las fuentes, a las autoridades chinas les preocupa que el software pueda recopilar y transmitir datos confidenciales al extranjero, lo que aumenta los temores de acceso extranjero a información sensible.

Esta última decisión es parte de la estrategia más amplia de China para reducir la dependencia de la tecnología extranjera y reforzar sus alternativas nacionales en sectores críticos, incluida la ciberseguridad.

Si bien los esfuerzos de China para asegurar las capacidades nacionales se han centrado en gran medida en industrias como los semiconductores y la inteligencia artificial (IA), la nueva medida enmarca el software de ciberseguridad como parte de ese impulso estratégico más amplio.

Los analistas chinos han señalado que las crecientes preocupaciones sobre la vulnerabilidad de la tecnología occidental a la piratería informática extranjera han intensificado aún más el impulso de Beijing hacia la autosuficiencia en tecnología.

Los observadores dicen que la medida también se alinea con una tendencia más amplia de China de buscar aislar sus sistemas críticos de la interferencia extranjera y las amenazas potenciales.

Esta no es la primera vez que China toma medidas para retirar tecnología extranjera de sectores gubernamentales y empresariales sensibles.

En 2014, los medios de comunicación chinos informaron que el gobierno había iniciado una eliminación gradual de Microsoft Windows de las computadoras gubernamentales, alegando preocupaciones de seguridad similares. Este cambio de política también se extendió a las empresas estatales, lo que indica el reconocimiento temprano por parte de China de los riesgos que representaba el software extranjero en sistemas críticos.

Además, China había prohibido previamente Windows 8 en 2014 por razones similares, lo que refuerza la importancia de las alternativas de software nacionales como parte de su estrategia de ciberseguridad a largo plazo.

Este último acontecimiento también se produce en un contexto más amplio de creciente rivalidad entre Estados Unidos y China, con ambos países involucrados en una intensa competencia en múltiples frentes, incluida la tecnología, el comercio y la influencia geopolítica.

Los esfuerzos de Washington por contrarrestar el papel cada vez mayor de China en los ámbitos económico, energético y tecnológico mundial han llevado al país a imponer aranceles sin precedentes a las importaciones chinas.

Más recientemente, Estados Unidos también invadió Venezuela y secuestró a su presidente antes de pedir a empresas estadounidenses que explotaran las inmensas reservas de petróleo del país latinoamericano, que sirve como la mayor fuente de crudo de China.

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