Por Carlos Gutiérrez P.

La política de acoso de Estados Unidos (no solo de Trump) sobre Venezuela lleva 23 años, desde que se inició balbuceante el proyecto bolivariano con Hugo Chávez a la cabeza, y se ha caracterizado por ser opaco, truculento, demagógico, ilegal y violento.
La operación militar desencadenada en la madrugada del 3 de enero es el corolario de esa política, pero también de su publicada estrategia de seguridad nacional para el hemisferio occidental. Esta región es de su dominio, a lo largo y a lo ancho, y está dispuesto a llevarlo a cabo a través de cualquier fórmula como ya lo hemos señalado en carta anteriores.
En esta ocasión a través de la forma más brutal, con una intervención militar que desecha toda compostura internacional, violando normas internacionales relativas a la soberanía de los estados, la inmunidad de los jefes de Estado y el uso legítimo de la fuerza. En nada le importan y afectan el cúmulo de bellas declaraciones que emiten todos los actores. Pero, además con muchas interrogantes sobre la implementación práctica del acto ilegal del secuestro de un presidente en ejercicio en que nada calza en lo estrictamente militar, pero sin dudas sobre los efectos de la operación en que todo calza en lo político.
Nada calza en lo militar
Es inevitable levantar sospechas sobre lo que habría sido “La incursión de operaciones especiales conjuntas más sofisticada, más complicada y más exitosa de todos los tiempos” según el secretario Pete Hegseth. El jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, afirmó que “La palabra integración no alcanza a describir la enorme complejidad de semejante misión. Y la operación de extracción fue tan precisa que involucró a más de 150 aeronaves despegando en todo el hemisferio occidental, en estrecha coordinación, confluyendo en el momento y lugar precisos para combinar sus efectos con un único propósito, introducir una fuerza de intervención en el centro de Caracas, manteniendo al mismo tiempo el elemento de sorpresa táctica”.
Los ataques se dirigieron en Caracas al fuerte militar Tiuna, la base aérea La Carlota y el Vulcán, la principal torre de comunicaciones, en el estado de Miranda al aeropuerto Higuerote, y al principal puerto ubicado en La Guaira.
No es dudosa toda la movilización llevada a cabo por los estadounidenses, pero sí toda la operación en sí misma teniendo en cuenta, al menos, los siguientes aspectos: el estado de tensión y apresto que vivía Venezuela que esperaba algún tipo de operación militar; el apoyo armamentístico de Rusia, China e Irán, pero sobre todo en cuanto al manejo de información y de inteligencia; la seguridad del principal líder de un Estado que se encuentra en pie de movilización; la secuencia de tiempo entre los ataques a los centros neurálgicos y la irrupción de la fuerza de secuestro; los golpes estadounidenses a lugares claves solo se registran cinco, siendo difícil concebir que la defensa profunda, escalonada que se diseñó solo contuviera estos puntos; no hay indicios del uso de los avanzados sistemas de misiles antiaéreos entregados por Rusia ni de los UAV avanzados entregados por Irán; los daños registrados visualmente en los centros militares no parecen tan catastróficos; una fuerza de helicópteros volando a baja altura en un área urbana es muy expuesta y frágil a ataques menores (¿se acuerdan de la misión Mogadiscio?).
Los militares venezolanos salieron a las calles solo una vez terminados los ataques, su tarea era más bien sofocar posibles protestas, más que esperar un posible ataque terrestre, masivo, de ocupación por parte de las fuerzas estadounidenses.
En el Comunicado de la República Bolivariana de Venezuela se dice que el presidente Maduro ha firmado y ordenado la implementación del Decreto que declara el Estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional para proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada. A su vez ordenó el inmediato despliegue del Comando para la Defensa Integral de la Nación y de los órganos de Dirección para la Defensa Integral en todos los estados y municipalidades del país. Estos comunicados salieron desde el Ministerio de Relaciones Exteriores.
¿Pudo hacer todo esto bajo ataque al país, en el mismo lugar de su residencia nocturna, y sin ser evacuado a un lugar más seguro? ¿Por qué salió desde el Ministerio de Relaciones Exteriores y no de órganos de primera dirección política?
Es recién el sábado 3 en la tarde cuando la vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció el decreto de conmoción externa que habría sido suscrito por el presidente Maduro, el que habría sido secuestrado en la madrugada, dicen que alrededor de las 2 am.
Todo calza en lo político
Es indudable que el interés de Estados Unidos en Venezuela siempre fue el petróleo, y esto lo comunicó permanentemente el gobierno de Nicolás Maduro y así lo demostraron las últimas acciones relativas a la captura de barcos petroleros y el boicot respectivo. Nunca fue el argumento del narcotráfico ni la tan querida democracia (esto último solo lo pensaron los derechistas y los ingenuos acomodaticios socialdemócratas, como el presidente Boric). Se les podría pedir un acto de contrición, pero ya es tarde y seguramente continuarán escudándose en el respeto al derecho internacional.
Las primeras reacciones declarativas y activas del gobierno de Trump reflejan los alcances, hasta ahora, de esta agresión militar y que demuestran “una novedosa comprensión del proceso político venezolano” y que se expresan en:
- Trump siempre mencionó que el problema era el presidente Maduro, al que acusó sin prueba alguna, de ser el líder de un cartel del narcotráfico. Lo sacaron solo a él de la ecuación política.
- Se ha mantenido la estructura institucional de la república bolivariana, en sus órganos de gobierno y en la sucesión a través de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, así como el resto del gabinete. Por lo tanto, el problema no es el régimen para Trump, sino los acuerdos a los que llegue con Estados Unidos en base a sus intereses, léase el petróleo. Aseveró que Estados Unidos no descarta actores por ideología, sino por resultados, y por lo tanto el enfoque actual refleja una lógica pragmática, porque lo que interesa es el orden para los futuros negocios.
- La cuestión entonces era sacrificar a un actor del proceso, sin cambiar bruscamente las características del régimen, para evitar un colapso de la sociedad que llevara a una confrontación civil, o a una guerra prolongada con Estados Unidos que habría desestabilizado al país o partes de la región. Se mantiene un diálogo entre la vicepresidenta Rodríguez y el secretario Marco Rubio.
- Se despejó rápidamente el rol que jugaría la oposición encabezada por la golpista Corina Machado. El presidente Trump afirmó que “Machado no puede ser líder de Venezuela, no tiene cualidades de liderazgo, es simplemente una mujer bonita”. Afirmó que percibe que no tiene suficiente respeto político interno. De ningún otro líder opositor se ha hablado ni ha aparecido en vitrina.
- Sobre una posible transición política en coordinación con la oposición, pareciera que tampoco está en la agenda inmediata. El Secretario de Estado Marco Rubio ante una consulta periodística sobre próximas elecciones en Venezuela contestó “Considero que es prematuro hablar de esto en esta etapa. Hay mucho trabajo por hacer”.
- La preocupación por los intereses de otros países en el acceso al petróleo, también ha sido despejado. Ante una pregunta sobre los intereses de otros países como China, Irán y Rusia, Trump declaró: “En cuanto a los países que quieren petróleo, nosotros estamos en el negocio del petróleo. Se lo vamos a vender. Vamos a vender petróleo”.
- Sobre el futuro del presidente Maduro la situación sigue siendo muy opaca. Es llamativo que no haya puesto una resistencia martirológica, teniendo en cuenta de lo que se le acusaba y las condiciones en que ello transcurriría, versus todo su discurso sobre la defensa de la revolución bolivariana. Se le veía tranquilo, sin daños físicos, sin ningún ademán. Aquí caben todas las suspicacias posibles, de las cuales abundan en la historia universal. ¿Era el sujeto a sacrificar frente a un bien mayor como era evitar una bárbara masacre del pueblo venezolano y mantener al menos estructuras fundamentales del proyecto bolivariano? ¿Estaba acordada una salida de esa forma? Es seguro que el juicio será de larga data, irá desapareciendo paulatinamente de los titulares y podría llegarse a un final no del todo catastrófico para el ex presidente.
También es extraña la primera declaración de Rusia emanada desde la cancillería, donde condena firmemente la agresión, apoya la convocatoria urgente a una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, muestra solidaridad con el pueblo venezolano, llama a evitar una escalada mayor a través del diálogo, pero no menciona nunca al presidente Nicolás Maduro. En un párrafo dice: “Confirmamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y nuestro apoyo a la política de su liderazgo bolivariano, dirigido a defender los intereses nacionales y la soberanía del país”.
Algo parecido sucede con una declaración conjunta de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España, que reclaman sobre las mismas violaciones al derecho internacional, el llamado al diálogo, y la región como zona de paz, pero nunca se menciona al presidente Maduro, su secuestro y su condición actual.
Lo que se nos viene
Como he planteado en ocasiones anteriores, el tránsito hacia un nuevo sistema internacional, multipolar, soberano, apegado al derecho internacional ya sea con nuevos o reforzados organismos internacionales en todos los ámbitos, será peligroso, difícil y lento. La experiencia histórica mundial nos ha enseñado que siempre han sido traumáticos y violentos.
Qué nos deja la experiencia venezolana:
- Que prima el mundo basado en reglas unilaterales del hegemón en vez de un agotado derecho internacional, y del cual son enormes responsables Estados Unidos y la Unión Europea que han levantado ese discurso. La Unión Europea es un cómplice muy directo de esta agresión, que ha pasado casi desapercibido, y que también trabajó por años en derrocar al gobierno venezolano, a través de las sanciones económicas, el congelamiento de los activos en bancos europeos y últimamente con la trama de la entrega del premio Nobel de la paz a la golpista Machado.
- Que los actuales organismos internacionales están en una crisis terminal, y deben refundarse. La ONU a nivel global, y la OEA, la Celac a nivel regional solo sirven como vitrinas para encendidos discursos.
- Cada actor juega su papel ya archiconocido a través de declaraciones, por lo tanto no son una referencia seria sobre medidas políticas. Lo que abunda son comunicados con una narrativa molesta, jurídica, llamados de buena crianza por parte de los gobiernos con tendencia progresista, pero sin incomodar mucho al gran hegemón. En el comunicado de cinco países latinoamericanos más España se dice: “Expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela…”, en ningún párrafo se menciona a Estados Unidos. Los gobiernos de derecha de la región, sumisos, aplauden rabiosamente porque la libertad y la democracia avanzan. Los otros vasallos, los de Europa, aplauden como Von der Leyen, Kallas, Macron, Stubb; algunos son más recatados y esperan nuevas noticias para ver cómo actuar. Los organismos internacionales se citan para reuniones donde brillarán discursos desgarradores, pero no habrá consenso ni capacidad alguna de revertir la situación. En el Consejo de Seguridad porque estará el veto estadounidense. En la OEA y la Celac porque hoy día priman los gobiernos de derecha.
El liderazgo político venezolano con todos sus encendidos discursos da la sensación que son ellos los que controlan la situación y mantienen al pueblo tenso y comprometido con el proceso, sin que se hagan preguntas incómodas.
- No hay capacidad de los otros grandes actores internacionales para evitar acciones unilaterales con el uso de la fuerza, como lo ha hecho Estados Unidos. Rusia y China, que siempre salen a colación de algunos críticos porque no evitan acciones de este tipo, no están en condiciones materiales ni voluntad política de ir a un conflicto, que sería catastrófico, por defender objetivos que no sean estrictamente de un interés nacional vital. El presidente Putin lo dijo cuando cayó el presidente sirio, afirmando que los rusos no pueden ser más sirios que los sirios, dando a entender que quienes deben defender a ultranza su soberanía son sus propios pueblos.
- Las líneas rojas para estas potencias son Ucrania, en un caso, y Taiwán en el otro. No más allá de eso. Por lo tanto, esta es otra enseñanza clave actual sobre la seguridad internacional para aquellos países que tienen un proyecto de desarrollo propio, o tienen una realidad geopolítica crítica. Generas tu propia defensa en la escala que corresponda, o entras en alianza estratégicas que incluyan lo militar (los mejores ejemplos actuales son Corea del Norte, Bielorrusia e Irán).
- Esta será la realidad del mundo en esta coyuntura, la famosa transición entre el viejo y el posible nuevo sistema internacional. Hoy dominan los monstruos, la ley de la selva.
- La política exterior de Estados Unidos es de largo aliento, sus presidentes solo le ponen aditivos sabrosos dependiendo de su partido y carácter. El objetivo venezolano lleva más de 20 años; el objetivo iraní es de los años cincuenta del siglo pasado cuando ya derrocaron al primer ministro Mosaddeq; el objetivo sirio es de hace 15 años; el objetivo ucraniano es de hace 30 años.
- Así como Trump nos anunció sus objetivos en Venezuela, hay otros que también ya nos ha anunciado, y los cuales deberían empezar a preocuparse. Uno de ellos es sobre Groenlandia, donde ya designó a un enviado especial y reforzó el mismo esquema ya usado de empezar con la campaña mediática, en este caso es el problema de seguridad nacional ya que “las aguas alrededor de la isla están llenas de barcos rusos y chinos”, y Dinamarca no puede garantizar su protección de forma independiente. El otro es Colombia, que tiene elecciones este año y que seguramente serán fuertemente intervenidas por la Casa Blanca. En la lista sigue Irán, que también fue amenazado nuevamente con el uso de la fuerza si realizaban represiones sobre las “democráticas manifestaciones de la población”, porque Trump acudiría en defensa de esa gente. Sobre Cuba fueron más displicentes, porque según Rubio está en la lista, pero esperan que caiga solo debido a su fragilidad económica.
- Estados Unidos tendrá un control importante sobre un potencial petrolero inmenso, lo que le permitirá tener un juego de poder más amplio, tanto sobre su stock nacional, en las ventas a otros países, la influencia en el precio, y en mantener la hegemonía de su venta en dólares.
- El objetivo más largo para Estados Unidos pasa a ser China, también lo expresó en su estrategia nacional de seguridad y para eso necesita recursos estratégicos ahora y para mañana, porque esa también es una guerra de desgaste, que ya comenzó.
- La cuestión estratégica ahora pasa a la variable clave: tiempo. Algunos lo necesitan para seguir reforzándose en todos los ámbitos; otros lo esperan para que avancen el agotamiento y la decadencia de sus enemigos; otros lo necesitan para intentar revertir las tendencias negativas.
- Finalmente, la pregunta clave ¿qué pasa con el rol de nuestros pueblos? Por ahora poco o nada. Las izquierdas latinoamericanas tienen una nueva oportunidad de levantar banderas de autonomía, soberanía nacional, autodeterminación de los pueblos, antimperialismo. Podrán evaluar los comportamientos globales para sus relaciones políticas: un Estados Unidos que amenaza, invade y secuestra. Rusia, China y los Brics+ ofrecen inversiones, comercio, sin presiones políticas ni militares.
Entre las últimas apariciones del presidente Maduro estuvo una entrevista con Ramonet, y emitió una frase que hoy aparece como su legado político: “La democracia liberal occidental está en decadencia terminal. Ya no representa al pueblo. Democracias sin pueblo, manipuladas, al servicio de multimillonarios y corporaciones, sujetas a la manipulación de las redes sociales. El ciudadano no tiene poder en cuestiones fundamentales”.
Por Carlos Gutiérrez P.
Carta Geopolítica 78 – 6/01/2026
Fuente fotografía
Las expresiones emitidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de El Ciudadano.


