Columna de opinión

¿Quiénes son los animales? Spinoza abrazando Therians

Spinoza con los Therian se estaría riendo bonachonamente, los vería como parte de la interacción social, como propio de la diversión humana, siempre y cuando no se pongan a morderse entre ellos ni a los demás.

¿Quiénes son los animales? Spinoza abrazando Therians

Autor: El Ciudadano

Por Franco Caballero Vásquez

Estimados amigos y amigas de El Ciudadano, Spinoza imaginó al Estado liberal como la mejor vida para la Democracia, veía en el libre comercio la regulación racional de nuestras pasiones, además de la planificación del futuro y otras virtudes más sobre el movimiento del dinero. El movimiento en general, como productor de energía, tanto física como social, tanto personal como política es en el fondo lo que podemos utilizar como escuadra para geometrizar, casi que por placer, distintos aspectos de lo que ocurre hoy, pero con el lente filosófico de este otro Benito que es Spinoza en sus dimensiones de cuerpos individuales y sociales.

Comencemos por la persona. El individuo. El Therian, el que camina en “cuatro patas”, o el estafador en serie, el empresario mimado que a costa de libre comercio llegó a la cima de un imperio, el sujeto, el loco de hoy, ¿actúan por pasión o raciocinio? La pregunta es vital para distinguir la cualidad de libertad personal para Baruj, siguiendo la estructura geométrica que bien logra interpretar Matheron en “Individuo y comunidad en Spinoza” (Editorial Cactus, 2025/1968) aplicada al Árbol de la vida de la Cábala. Matheron clasifica las proposiciones ordenadas de la Ética, demostrada según el orden geométrico (1677) en cada sefirote formando un árbol para la Pasión y otro para la Razón. En cada árbol están a la izquierda las pasiones o las razones según corresponda, en cuanto a son en sí y a la derecha en cuanto a las relaciones humanas.

Ahora, eso no tiene nada que ver con querer ser un Therian, pero sí tiene mucho que ver con el contagio y la imitación, porque si bien el Estado liberal de Spinoza fomentaba la Razón y era la forma de gobierno más propensa para desarrollar la libertad de las personas, aquel Estado que tuvimos y que devino en neoliberalismo, aún deja resabios de libertad. Las formas de gobierno actual ya no son liberales, sino más bien comerciales. Entonces podemos ver a líderes políticos consumidos por el culto de la personalidad o en el fondo de lleno formas de la Aristocracia que más que cultivar el sentido común, fomentan pasiones y deseos a costa de levantar los derechos individuales y “libres” de cada uno. Pero para Spinoza ser libre significa vivir bajo el designio de la Razón, no de la Pasión.

¿Y los Therian? Quizás sea factible verlos desde el segundo cuerpo, el cuerpo social, el cuerpo colectivo, no todavía como cuerpo político, sino más bien como parte de los conjuntos. El cuerpo social actúa por los afectos, por lo que me afecta de otros que son al mismo tiempo que yo soy. La interacción humana forma este cuerpo, en el que somos susceptibles a las acciones de los otros, por lo que tendencias como estas corresponderían al fenómeno social de lo que ocurre hoy, antes que un fenómeno psicológico personal. Ser un Therian, más que servirse de un análisis del Individuo, podemos comprenderlo por la imitación de los afectos del otro, esto si aprobamos la muy difícil posibilidad de que muchas personas en distintas partes del mundo se les haya empezado a ocurrir por sí solos que querían reconocerse como un perrito. Es una tendencia, okey, pero implicada en la profunda voluntad por ser libre a juicio personal, sin alienaciones ni estamentos normativos. No hay heteronomía, y ahí Spinoza estaría sonriendo, dejando a los Therian como sujetos libres de verdad y a tipos como Trump o empresarios ambiciosos como verdaderos esclavos de sus pasiones.

Ser un Therian, más que servirse de un análisis del Individuo, podemos comprenderlo por la imitación de los afectos del otro, esto si aprobamos la muy difícil posibilidad de que muchas personas en distintas partes del mundo se les haya empezado a ocurrir por sí solos que querían reconocerse como un perrito.

Ahora que sabemos que existen los Therian ya podemos serlo, cualquiera de nosotros incluso podría serlo, porque se tiene la cobertura y el respaldo de una comunidad, de un estilo definido, si bien no organizado, pero reconocible como para que si lo hiciéramos no pasaríamos por locos, porque el significante ya está instalado y hasta sabemos incluso si soy un Furry o un Therian. Lo importante sería la alegría y el gozo que provoca satisfacer nuestros deseos más íntimos sin daños a terceros. Ese es un punto vital de la filosofía de Spinoza, lo que normaliza además hasta a los Embutherians, pero bueno, dejémonos de jugar.

Los cuerpos se agrupan tanto en el individuo (órganos) como en los colectivos (personas o instituciones) por intereses. La Persona y el Estado, el cuerpo social y político por excelencia, se agrupan según los intereses necesarios que conforman el cuerpo unificado. Los países hacen alianzas, antes como naciones soberanas, hoy como países-empresas, y así como se enriquecen en conjunto también sufren el enorme daño del aislamiento. Imagina tú, después de estar hablando de estas cosas tan sublimes para la libertad y el pensamiento humano y político, y recordarnos el caso de Cuba, un caso humanitario, es como por lo bajo y mínimo digno de atender. “Puerto Rico no puede ser Hawái”, ni Cuba puede ser Haití.

El Tío Rene del reality mundial, ahora que ya sabe un poco más lo que es Latinoamérica, todavía no suelta el Caribe, lo tiene apretado como si fuera un juguete suyo que no declina en dejar. Pura pasión. La ambición de poder y la envidia, los grandes males que veía Spinoza, los apetitos más defectuosos para la vida política feliz y libre, siguen allí, como el dinosaurio de Monterroso, allí están, todavía. La razón avanzó, y es cierto que avanzó mucho, pero retrocede con los ultras, seres colmados de pasión, por ende, sin planificación ni atención del futuro. Poco sustentables. “Querí todo». Así pues, asusta más la pérdida de la democracia que la nueva tendencia zoocial.

Las pasiones se distinguen muy bien en el sistema del Eneagrama de la personalidad, pero no debemos confundirlas con las emociones, estas últimas son pasajeras, las pasiones permanecen, se instalan. Dicho esto, Spinoza nos llamaría a ser más racionales, actuar por la razón enciende el amor y la alegría, pero una vez más, el llamado sería no para que los muchachos dejen de ponerse una mascarilla de lobo y salgan a ladrar a la plaza, sino para que los representantes no sean sujetos pasionales, advertidos en la codicia y el poder. Spinoza con los Therian se estaría riendo bonachonamente, los vería como parte de la interacción social, como propio de la diversión humana, siempre y cuando no se pongan a morderse entre ellos ni a los demás. Pero estaría muy molesto con los líderes que no ayudan a los otros sujeto-países, sobre todo cuando son los mismos que han generado sus causas.

Por Franco Caballero Vásquez

Doctor © en Filosofía Política.

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Las expresiones emitidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de El Ciudadano.

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