La pobreza multidimensional en Chile registró una disminución en los últimos dos años de 2,3 puntos porcentuales, reveló la Encuesta Casen 2024.
El estudio presenta una nueva metodología para la medición de la pobreza, más exigente y actualizada, impulsada por el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, con el objetivo de reflejar de mejor manera el Chile actual, en coherencia con los cambios sociales y económicos que ha experimentado el país en la última década.
Dicha metodología permite estimar una serie comparable hacia atrás y al analizar los resultados en el tiempo con un mismo estándar de medición, se puede observan tanto una disminución de la pobreza por ingresos como de la pobreza multidimensional y severa, manteniéndose una tendencia a la baja en todos los indicadores.
Bajo este esquema, la encuesta reveló que la pobreza multidimensional para 2024 alcanza al 17,7% de la población en 2024, mientras que en 2022 la tasa habría sido de 20%.
Sin embargo, el académico del Departamento de Economía de la Universidad de Santiago, Orlando Balboa, señaló que que “el porcentaje de personas con discapacidad aumentó de 13,6%- lo que correspondía a 531.962 personas- a 16,5%, correspondiente a 572.923 personas en 2024.
Es decir, 40.961 más de personas en pobreza viven con alguna discapacidad, lo que estadísticamente no es relevante, pero muestra que se mantiene».
“ La pobreza multidimensional no se mide solo por ingresos. Considera carencias simultáneas en áreas clave para una vida digna, como educación, trabajo, salud, vivienda, seguridad social y redes de apoyo. En el caso de las personas con discapacidad, estos déficits se acumulan con mayor fuerza: menor escolaridad promedio, más dificultades para acceder a empleo formal, mayores tasas de desocupación, trayectorias laborales más inestables, entre otras”, explicó.
Exlcusión y pobreza multidimensional
La exclusión sistémica del mercado laboral es señalada como el núcleo de la situación que viven las personas con discapacidad en Chile.
Para Andrea Zondek, presidenta de la Fundación Tacal, organización con 40 años de trayectoria en capacitación e inclusión laboral de personas con discapacidad, el hecho de que más de 500 mil continúen viviendo en pobreza multidimensional es inaceptable
“Estos resultados no tienen excusa: no existe razón para que las personas con discapacidad sigan siendo igual de pobres que hace dos años cuando en el resto del país esto no sucede”, afirmó.
“El 2017 se creó la ley de inclusión precisamente para esto, pero menos del 40% de las organizaciones la cumple y el Estado no se hace cargo: no cumple y no fiscaliza”, agregó.
Zondek vinculó directamente la pobreza con la falta de oportunidades laborales.
“La pobreza multidimensional crece cuando el trabajo no llega, y en Chile las personas con discapacidad siguen estando fuera del mercado laboral. Mientras no exista acceso real a empleo formal, la pobreza no se reduce, se profundiza”, planteó, citada en una nota de prensa.
Según los resultados de la encuesta Casen, las personas en pobreza multidimensional presentan, además, mayores niveles de rezago educativo y menor participación laboral. En el caso concreto de las personas con discapacidad, la exclusión del empleo sigue siendo uno de los factores más determinantes de su situación de vulnerabilidad.
“Sin trabajo no hay autonomía, no hay independencia económica ni posibilidad de salir de la pobreza. El empleo no es solo un ingreso mensual, es dignidad y participación social”, indicó Zondek.
La Ley 21.015, promulgada en 2017, establece que las empresas e instituciones con 100 o más trabajadores deben contratar al menos al 1% de personas con discapacidad. Quienes no cumplan pueden optar por medidas alternativas, como donar el equivalente a 24 sueldos mínimos por cada cupo faltante a organizaciones autorizadas, con plazo hasta el 31 de enero de cada año. Sin embargo, esta disposición se ha convertido, según críticos, en una “puerta de salida” que desincentiva la verdadera inclusión.
A juicio del académico Orlando Balboa» la contratación de personas con discapacidad no corresponde solo a razones económicas, sino también culturales».
«Falta fiscalización, sí, pero también formación a los ejecutivos, jefes de división del Estado y también incentivos. Para muchas empresas sale más conveniente pagar la deuda por incumplimiento o donar a una organización para cumplir con la ley, en vez de invertir en las modificaciones que muchas veces son necesarias, para contratar a personas que viven en esta condición, como construcción de ramplas para silla de ruedas, equipos computacionales con relieve o sistema braile para personas ciegas, entre otras”, expuso.
Un cambio de paradigma: De la caridad a la formación pertinente
Desde Fundación Tacal, que hoy registra 3.000 egresados trabajando con contrato indefinido, apuntan a un cambio profundo en el modelo de formación e inclusión. Señalan que históricamente se ha capacitado a personas con discapacidad en oficios sin demanda real, perpetuando su exclusión.
“Durante años se formó a personas con discapacidad en oficios que no tenían demanda. Vender artesanías de papel maché u otros trabajos sin salida laboral real no saca a nadie de la pobreza, aunque haya buena intención”, advirtió Andrea Zondek.
“Eso también es exclusión”, subrayó.
El desafío, plantea, es alinear la formación con las necesidades del mercado: “Tenemos que preparar a las personas en competencias que las empresas realmente necesitan. Desde trabajos operativos como embolsado, logística o preparación de alimentos, hasta formación técnica y profesional, incluyendo ingeniería, habilidades digitales y el uso adecuado de la inteligencia artificial”, dijo
Llamado a la responsabilidad compartida
La presidenta de Tacal planteó que la solución requiere un compromiso tripartito.
“Las organizaciones tenemos que formar con pertinencia laboral. Las empresas deben contratar y generar empleo real. Y el Estado tiene que cumplir la ley, fiscalizar y, sobre todo, liderar con el ejemplo. Hoy el sector público sigue siendo uno de los que menos cumple”, sentenció
¿Qué dice el Gobierno sobre la pobreza multidimensional?
En una entrevista reciente, la ministra de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, se refirió a los resultados de la Encuesta Casen 2024, destacando que el dato más relevante del estudio es que entre el año 2022 y 2024, casi 600 mil personas salieron de la línea de la pobreza.
Sobre la pobreza multidimensional planteó que aunque este indicador “baja en todos los grupos humanos, sigue siendo de preocupación»,
“Quiero hacer la clarificación, nos preocupa por supuesto la pobreza de personas mayores, de personas pertenecientes a pueblos indígenas y personas con discapacidad, pero no es cierto que suban”, indicó respecto a datos incorrectos que han publicado algunos medios de comunicación.
Sobre la Encuesta Casen 2024, la secretaria de Estado destacó que «las personas mayores pasaron de 16,3% en el 2022 a 14,9% en el año 2024, en el caso de personas pertenecientes a Pueblos Indígenas pasan de 26,3% a 23,8% y, en el caso de personas con discapacidad no varía la pobreza multidimensional y se mantiene en una cifra que es bien alta, que es 27, 4% y por supuesto que es de preocupación».
Sobre lo que debiera venir en materia social, dijo que “lo primero que señalaría tiene que ver con el desafío de disminuir la pobreza, eso tiene que ser una política de Estado y la transversalidad, la legitimidad que tiene el instrumento también nos da para eso. Hay que mantener y fortalecer la política social”.

