La senadora independiente Fabiola Campillai calificó como un «síntoma de intolerancia» la reforma al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) impulsada por el gobierno de José Antonio Kast.
Durante la campaña electoral el utraderechista arremetió contra el organismo, llegando al punto de afirmar que «no defiende los derechos humanos» y que estaba claro que «debemos cerrarlo». Asimismo, prometió que impulsaría indultos presidenciales, en especial en el caso funcionarios policiales que se encuentran en prisión.
Sin embargo, al cumplirse cuatro meses desde que Kast asumió la jefatura de Estado, desde La Moneda han anunciador ahora que se trata de una reforma y no de un cierre definitivo, aunque manteniendo la intención de modificar sustancialmente el funcionamiento del instituto.
La información fue entregada por el subsecretario de Derechos Humanos, Pablo Mira, quien señaló que el Ejecutivo está elaborando un anteproyecto de ley, aunque sin especificar plazos para su presentación, consignó Bio Bío Chile.
El anuncio se produce en un contexto de fuerte presión desde el oficialismo, particularmente desde la UDI, cuyos diputados han exigido que la reforma sea ingresada antes del 20 de julio, fecha en que se cumplirán 16 años desde la creación del INDH.
En paralelo, en el Congreso ya se ha avanzado en la tramitación de dos mociones presentadas tanto por diputados de RN, como de Evópoli, la UDI y (Republicanos), lo que evidencia el interés de la derecha por materializar cambios en la institución encargada de velar por los derechos fundamentales en el país.
Campillai advierte que reforma al INDH es un síntoma de la intolerancia del Gobierno y la derecha
Ante ese la senadora Fabiola Campillai, quien ha emergido como una de las voces más críticas frente a esta iniciativa gubernamental, calificó la propuesta como un claro síntoma de la escasa sensibilidad que la derecha chilena ha demostrado históricamente en materia de derechos humanos.
«Esta idea de reformularlo no es más que el síntoma de la intolerancia y la poca concepción que ha tenido la derecha chilena en su relación con los derechos humanos», expresó Campillai, quien preside la comisión de Derechos Humanos del Senado.
La senadora que durante la revuelta social de 2019 recibió el impacto de una bomba lacrimógena lanzada por un efectivo de Carabineros mientras se dirigía a su trabajo, lo que la dejó ciega, con pérdida de olfato y gusto, cuestionó además la priorización de esta reforma por sobre otras iniciativas legislativas que considera más urgentes, señalando que «en la comisión tenemos varios proyectos con prioridad» y que todo debe revisarse «en su justa medida y urgencia».
La defensa de Campillai al INDH se fundamenta en la trayectoria de la institución durante sus 16 años de existencia. En declaraciones recogidas por Cooperativa, la parlamentaria aseguró que el organismo «ha procedido completamente apegado a sus facultades de manera imparcial y profesional durante estos últimos años», desestimando así las críticas del oficialismo que cuestionan la labor del instituto.
La reforma al INDH se presenta como un tema sensible que enfrenta al oficialismo con la oposición y que podría marcar el rumbo de la política de derechos humanos durante el gobierno de Kast, en un escenario donde las heridas del estallido social aún no terminan de cerrarse.
