La ilusión de la plata se rompió en horas: el golpe a los pequeños ahorrantes tras el desplome del 25 % y la hipocresía del sistema

En un solo día -y en cuestión de horas- el valor de la plata se desplomó en más de un 25 %

La ilusión de la plata se rompió en horas: el golpe a los pequeños ahorrantes tras el desplome del 25 % y la hipocresía del sistema

Autor: Director

En un solo día -y en cuestión de horas- el valor de la plata se desplomó en más de un 25 %. Cuando un activo promocionado activamente por la prensa financiera mundial cae un 25 % en una jornada, no estamos ante una simple “corrección”. Se trata de un evento de liquidez extrema.

Por Bruno Sommer

Las versiones que intentan explicar este colapso señalando que el eventual sucesor de Jerome Powell en la Reserva Federal sería Kevin Warsh forman parte de la confabulación narrativa posterior al derrumbe.

El jueves 29 de enero de 2026 quedará registrado como el día en que la plata, en un rally que parecía imparable, llegó -por ejemplo, en su ETF SLV- a cotizar en 108,9 dólares para luego desplomarse de forma estrepitosa en cuestión de horas.

A los abuelitos, a las personas que, aconsejadas por sus ejecutivos de cuenta, fueron inducidas a poner sus ahorros en acciones vinculadas al oro y la plata, nadie les avisó de la caída.

De hecho, muchas plataformas de inversión chilenas presentaron retrasos notables en informar las pérdidas que se estaban produciendo, y la ejecución de órdenes de venta tardó más de lo esperado.

Lo ocurrido confirma que el precio estaba sostenido casi exclusivamente por expectativa, apalancamiento y flujo constante de dinero nuevo proveniente de incautos: una burbuja clásica.

Los grandes actores -los mismos que promovían el activo- comenzaron a vender a velocidad récord, desencadenando el pánico.

La asimetría de información hizo que los pequeños inversionistas, que compraron creyendo que estaban “ahorrando” o “protegiéndose”, fueran los últimos en enterarse y, por tanto, los que más perdieron.

Mientras los grandes operadores cuentan en sus plataformas con herramientas como órdenes automáticas de stop loss, en Chile muchas plataformas de inversión no ofrecen estas opciones básicas, que permiten vender automáticamente cuando un activo alcanza un determinado nivel de pérdida.

Lo que ha ocurrido es una transferencia brutal de riqueza y un quiebre profundo de la confianza. El sistema promovió el activo, lo sobrecalentó y luego lo dejó caer, abandonando a los minoristas que habían sido inducidos a “ahorrar” en ese instrumento, ahora con pérdidas significativas.

El sistema financiero vuelve a exhibir, sin pudor, su hipocresía y su amoralidad.

Por un lado, regula y protege el ahorro tradicional -los depósitos- porque sabe que constituyen la base de la estabilidad social.
Por otro, permite e incluso fomenta que productos de alto riesgo -acciones, criptomonedas, commodities altamente volátiles- se vendan masivamente como si fueran la nueva forma de “ahorro inteligente” o de “protección contra la inflación”, sin ofrecer las mismas garantías y, en muchos casos, con información profundamente asimétrica.

Sería interesante dónde se iniciaron las ventas masivas si en New York, Londres y Shanghai, quien buscó la liquidez y de paso «chingarse» a quienes venían depositando su confianza en el metal los últimos meses.

Todo indica que serían los money master occidentales que asustados ante la debilidad del dólar buscan su fortalecimiento.

Un colapso del 25 % en un solo día en un activo promocionado es la prueba definitiva de que nunca fue un vehículo de ahorro seguro para la población desinformada.

La línea entre ahorro protegido y especulación promocionada es cada vez más delgada, y el pequeño es quien paga el precio cuando esa línea se borra.

Suscríbete
|
pasaporte.elciudadano.com

Reels

Ver Más »
Busca en El Ciudadano