La liberación de los archivos de Jeffrey Epstein ha dejado a la derecha al descubierto. Donald Trump es acusado de violaciones a menores de edad, mientras sus seguidores en Estados Unidos y en Chile, que hace un tiempo bailaban hoy guardan silencio.
Pero estos vínculos no solo se dan en Estados Unidos. Chile tuvo su propio Epstein: Claudio Spiniak, empresario vinculado a la derecha económica, quien también fue condenado por pedofilia y otras prácticas atroces. Y las fiestas de altos dirigentes de la UDI con adolescentes menores de edad ha sido relevado por sus propios militantes y fueron militantes de este mismo partido quienes respaldaron a Paul Schäfer en Colonia Dignidad.
Pero ahí los tenemos, de defensores de “Dios, Patria y Familia”. Con una obsesión excesiva atacando a lo que denominan “ideología de género” y acusando a otros de degenerados. Javier Milei llega al extremo de estos discursos violentos, señalando que el Estado “es el pedófilo en el jardín de infantes, con los nenes encadenados y bañados en vaselina”. ¿A qué tipo de enfermo se les ocurren estas metáforas?
Desde Estados Unidos hasta la Patagonia, la derecha tiene un patrón de vinculación con redes de abuso, un discurso sexualizado sobre la niñez y una hipocresía que mancha el discurso moralizante. Y no solo es la derecha política, sino también la económica. Elon Musk y Bill Gates, al igual que Spiniak en Chile, han sido vinculados a estos repulsivos crímenes.
No se puede vociferar «Dios, Patria y Familia» mientras se frecuenta a un depredador convicto, se es cómplice del silencio frente a redes de abuso o se utiliza la imagen violada de un niño como mero recurso retórico para incendiar las redes. La verdadera defensa de la infancia no se hace con eslóganes ni cacerías de brujas mediáticas, sino con justicia imparcial, educación sexual integral y una tolerancia cero real. La sociedad debe exigir coherencia y dejar de otorgar impunidad moral a quienes, desde el poder, convierten el horror de la pedofilia en un chiste o en una acusación a otros, y cuando surgen los verdaderos casos de estos crímenes guardan silencio.
