Suprema deja firmes condenas por facturas falsas en el corazón financiero del Ejército

El máximo tribunal confirmó penas en la arista Tecnodata del Caso Fraude en el Ejército, donde funcionarios gestionaron pagos por compras inexistentes mediante documentos falsos y validaciones internas.

Suprema deja firmes condenas por facturas falsas en el corazón financiero del Ejército

La Corte Suprema cerró un nuevo capítulo del denominado Caso Fraude en el Ejército al rechazar el recurso de casación presentado contra la sentencia de la Corte Marcial en la arista Tecnodata. Con eso, quedaron firmes las condenas por falsedad en materia de administración militar contra exfuncionario que participaron en una operación basada en facturas falsas en el Ejército, todo dentro del circuito donde se movían y autorizaban recursos fiscales.

El fallo del máximo tribunal confirmó las penas impuestas a Fernando Cristián Grossi García y Jozo Aurelio Santic Palomino, ambos condenados a 5 años y un día de presidio. En el mismo caso, Clovis Montero Barra deberá cumplir una pena de 5 año, mientras que María Luisa Gatica Barría fue condenada a 4 años. Al mismo tiempo, la sentencia mantuvo la absolución respecto del delito de fraude al Fisco, pero ratificó la responsabilidad penal de los involucrados por la falsedad de la documentación utilizada.

Cómo operaban las facturas falsas en el Ejército

La investigación encabezada por la ministra en visita de la Corte Marcial, Romy Rutherford, estableció que durante 2011 y 2012 funcionarios del área financiera del Ejército gestionaron y obtuvieron pagos indebidos a la empresa Tecnodata S.A. por supuestas compras de insumos computacionales que, en realidad, nunca fueron recibidos. Para eso, se emitían factura con descripciones ajustadas a montos previamente acordados y luego se armaba la documentación de respaldo necesaria para el pago.

La maniobra no se sostenía solo con papeles falsos. También requería firmas, vistos buenos y actas de recepción que dieran apariencia de legalidad a compras inexistentes . Según quedó establecido, se hacía firmar a quienes debían certificar la recepción de los insumos, pese a que esos productos jamás habían ingresado a la institución. De esa manera, las facturas seguían su curso administrativo hasta llegar al Departamento de Finanzas y ser finalmente pagadas con fondos públicos.

El circuito del dinero y las compras fantasmas

Una vez que el Ejército transfería los recursos a la cuenta de Tecnodata, «quien hacía las veces de representante de la empresa ante el Ejército«, retiraba el dinero, retenía una parte para sí y entregaba el resto, en efectivo o en especies, al funcionario que había solicitado las facturas. La investigación también estableció que todo esto se realizaba con conocimiento y autorización del entonces director de Finanzas del Ejército, quien incluso autorizaba remesas extraordinarias cuando faltaban fondos para cubrir esos pagos.

El detalle del caso incluye 43 facturas y un monto total de $41.342.230 pagados por supuestos insumos computacionales inexistentes. No se trató, por tanto, de una irregularidad aislada ni de un simple desorden contable, sino de una forma de operar que utilizó los propios canales administrativo del Ejército para dar curso a pagos sin respaldo real.

La sentencia deja una certeza difícil de maquillar: las facturas falsas en el Ejército no pasaron por fuera de la institución, sino por dentro de su engranaje financiero, con firmas, vistos bueno y pagos cursados como si todo estuviera en regla. Y cuando el fraude se vuelve parte del trámite, ya no alcanza con apuntar a unos pocos: hay una estructura que respondió.

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