“Cochilco estima un mayor precio del cobre para este y el próximo año debido, principalmente, a que el mercado continuará con escasez del metal ya que la oferta permanece inestable, con episodios recurrentes de estrechez de suministro, en particular de concentrados de cobre», explicó la ministra de Minería, Aurora Williams.
En un escenario internacional marcado por tensiones en la oferta y la irrupción de nuevas demandas tecnológicas, el cobre chileno se perfila hacia un ciclo prolongado de precios altos.
La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) presentó su Informe de Tendencias del Mercado correspondiente al cuarto trimestre de 2025, en el cual elevo sustancialmente sus proyecciones para los próximos dos años. Según el documento, el precio promedio del metal rojo alcanzaría los US$ 4,95 por libra en 2026 y se consolidaría en US$ 5,00 en 2027, cifras que reflejan un ajuste al alza, respecto de las estimaciones previas, y pintan un horizonte optimista para el principal producto de exportación del país.
La ministra de Minería, Aurora Williams, fue la encargada de dar a conocer las nuevas proyecciones, con base en el comportamiento de la demanda internacional.
“Cochilco estima un mayor precio del cobre para este y el próximo año debido, principalmente, a que el mercado continuará con escasez del metal ya que la oferta permanece inestable, con episodios recurrentes de estrechez de suministro, en particular de concentrados de cobre. Esta situación ha elevado las primas para su entrega inmediata lo que se traduce en mayor volatilidad”, explicó la secretaria de Estado.
Williams advirtió que este panorama no está exento de riesgos y planteó que los récords de precio responden a un mercado tensionado, donde perturbaciones relativamente acotadas pueden generar variaciones significativas.
Balance ajustado y una nueva demanda
El análisis de Cochilco encuentra su principal sustento en los fundamentos del mercado, específicamente en el balance de cobre refinado. Claudia Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva (s) de la institución, detalló que “para 2026 se proyecta un déficit moderado”.
“Más que la magnitud del déficit, lo relevante es que coincide con niveles críticos de inventarios en zonas de alta demanda; y en 2027, el balance retornaría a un cuasi equilibrio, pero sin asegurar una holgura efectiva si la recomposición de inventarios compite con el consumo corriente”, señaló, en declaraciones citadas en una nota de prensa.
Este escenario de baja holgura estructural actúa, en palabras de Rodríguez, como “el ancla fundamental del mercado”, sustentando la extrema sensibilidad de las cotizaciones y validando la trayectoria de precios elevados.
Pero el cambio más profundo señalado en el informe se refiere al hecho de que el cobre ha dejado de depender exclusivamente de los sectores tradicionales de demanda.
“Hoy emerge un bloque digital impulsado por la Inteligencia Artificial e infraestructura de centros de datos, que requiere hasta cinco veces más cobre que las instalaciones convencionales. Esta demanda, sumada a la inversión masiva en redes eléctricas, establece un piso de precios mucho más elevado y resiliente”.
El cobre, por tanto, ha dejado de depender exclusivamente de la construcción y la industria manufacturera tradicional para encontrar un motor de crecimiento en la revolución digital y la transición energética.
Oferta, demanda y el liderazgo de Chile en el mercado del cobre
Según la proyecciones del informe, para 2026, se espera una producción mundial de cobre de 23,73 millones de toneladas, un 2,2% más que en 2025, la que aumentaría a 25 millones de toneladas en 2027, lo que supone un alza del 5,4%.
Chile mantendrá su posición de primer productor mundial, con una participación cercana al 24%, mientras que la producción nacional se estima en 5,6 millones de toneladas para 2026 y en 5,97 millones para 2027, lo que representa incrementos del 3,7% y 6,4%, respectivamente.
En el frente de la demanda, el consumo global llegaría a 28,4 millones de toneladas en 2026 (un alza de 2,7%) y a 29,2 millones en 2027 (incremento de 2,8%).
China, si bien moderará su crecimiento, seguirá siendo el ancla del mercado con aproximadamente el 58% del consumo global. El informe señala que su expansión será más coherente con un ciclo impulsado por inversión en redes, energías renovables y estímulos selectivos, que por una aceleración industrial generalizada.
Este cruce de datos se traduce en un balance ajustado. Para 2026 se proyecta un déficit moderado de cobre refinado de 238 mil toneladas, pero con señales de tensión estructural dada la baja de inventarios. Para 2027, se anticipa un leve superávit de apenas 51 mil toneladas.
Incidencia de factores financieros, macro y geopolíticos
A pesar del optimismo en los fundamentos de mediano plazo, Cochilco no ignora los factores de incertidumbre que dominan la volatilidad diaria. Rodríguez precisó que “en el corto plazo, el precio estará dominado por factores financieros, macro y geopolíticos, apetito por riesgo, ciclo de tasas, dólar e incertidumbre comercial, que amplifican movimientos y marcan la señal diaria”.
Sin embargo, recalcó que el balance global de cobre refinado actúa como el ancla fundamental del mercado: aunque no explica cada variación puntual, su actual estado de baja holgura es lo que sostiene la extrema sensibilidad de las cotizaciones, validando la trayectoria de precios elevados proyectada por Cochilco.

