Un informe de la Oficina de Derechos Humanos publicado este jueves 19/2 planteó «serias preocupaciones» sobre la comisión de actos de limpieza étnica por parte de las autoridades israelíes, tanto en Gaza como en Cisjordania.
Desde la repartición alertaron que la situación ocurre «en medio de ataques más intensos y traslados forzosos, que parecen apuntar al desplazamiento permanente de la población palestina en los territorios ocupados».
El documento, que abarca el período comprendido entre el 1 de noviembre de 2024 y el 31 de octubre de 2025, señala en ese sentido que «los ataques intensificados, la destrucción metódica de barrios enteros y la denegación de asistencia humanitaria parecían tener como objetivo un cambio demográfico permanente en Gaza».
«Esto, junto con los traslados forzosos, que parecen buscar un desplazamiento permanente, plantea preocupaciones sobre la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania», añade el informe de la ONU.
En tanto, más allá del periodo analizado por la Oficina, se calcula que entre el 7 de octubre de 2023 y el 11 de febrero de 2026, 72.045 palestinos murieron en la Franja de Gaza y otros 171.686 resultaron heridos debido a las operaciones militares israelíes, según el Ministerio de Salud (MoH).
Mientras, desde el acuerdo de «alto al fuego» en octubre de 2025, 601 palestinos han muerto y 1607 han resultado heridos, indicó la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Descarga el informe completo (en inglés) aquí.
Gaza: Hambruna, destrucción y muerte
En la Franja de Gaza, el informe detalla la continuación de la matanza y mutilación de un número sin precedentes de civiles por parte de las fuerzas israelíes durante el período analizado.
También documenta la propagación de la hambruna y la destrucción de la infraestructura civil remanente, lo que impone a los palestinos «condiciones de vida cada vez más incompatibles con su existencia continuada en Gaza como grupo».
El informe señala específicamente la muerte de al menos 463 palestinos, incluidos 157 niños, por inanición en la Franja. Esta situación de hambruna y malnutrición, subraya, fue «un resultado directo de acciones tomadas por el Gobierno israelí», como el bloqueo de la entrada y distribución de ayuda humanitaria en Gaza.
El documento recuerda que el uso del hambre contra la población civil como método de guerra constituye un crimen de guerra. Además, advierte que dicha conducta «puede constituir también crímenes de lesa humanidad si se comete como parte de un ataque sistemático o generalizado contra una población civil». Y añade que, «si se lleva a cabo con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, puede constituir también genocidio».
Con anterioridad a este informe, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre los Territorios Palestinos Ocupados concluyó que Israel ha cometido actos constitutivos de genocidio.
El informe también señala que los patrones de ataques letales en Gaza «plantean serias preocupaciones» sobre si las fuerzas israelíes atacaron intencionalmente a civiles y objetos civiles, y si lanzaron ataques «a sabiendas de que el daño civil sería excesivo en relación con la ventaja militar anticipada». Tales actos constituirían crímenes de guerra, subraya el documento.
Cisjordania: Control, dominación y demoliciones
En la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Este, el informe detalla el uso sistemático de la fuerza ilegal por parte de las fuerzas de seguridad israelíes, la detención arbitraria generalizada y la tortura y otros malos tratos a palestinos bajo custodia, así como la extensa demolición ilegal de viviendas palestinas. Estas acciones, según el informe, son «utilizadas para discriminar, oprimir, controlar y dominar sistemáticamente al pueblo palestino».
El informe también registra la muerte de 79 palestinos bajo custodia israelí durante el período analizado y destaca que los palestinos detenidos procedentes de Gaza siguieron siendo particularmente vulnerables a la tortura y otros malos tratos.
El documento detalla un «clima generalizado de impunidad» por las violaciones graves de derechos humanos y del derecho internacional humanitario cometidas por las autoridades israelíes en el territorio palestino ocupado, y subraya que el sistema judicial israelí no ha dado pasos significativos para exigir responsabilidades por tales violaciones.
Sobre este último punto, la Oficina de DDHH de la ONU recordó que en noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra Benjamín Netanyahu por crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Asimismo, entre otras recomendaciones, el informe insta a todos los Estados a «cesar la venta, transferencia y desvío de armas, municiones y otro equipamiento militar a Israel, que facilite violaciones del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos en el territorio palestino ocupado».
Finalmente, el informe señala que, si bien hacia el final del período analizado estaban en marcha esfuerzos para avanzar en el «Plan Integral para Poner Fin al Conflicto en Gaza» liderado por Estados Unidos, que entró en vigor el 9 de octubre de 2025, «la ausencia de cualquier paso para garantizar la rendición de cuentas por las violaciones del derecho internacional desde el 7 de octubre de 2023 representó una brecha crítica».
«La justicia para las víctimas debe sentar las bases para la reconstrucción de Gaza», afirma el informe, que insta a los Estados a garantizar la participación inmediata de los palestinos en las estructuras de gobierno para determinar y dar forma a la reconstrucción del enclave.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, concluyó: «La impunidad no es abstracta: mata. La rendición de cuentas es indispensable. Es el requisito previo para una paz justa y duradera en Palestina e Israel».
El Ciudadano
Foto Portada: UNICEF/Alaa Badarneh. Una familia palestina lleva sus pertenencias en el campo de refugiados de Nur Shams, en el norte de Cisjordania.
