¿Cesárea o parto vaginal? el dilema de una madre a punto de dar a luz

La filósofa Virginia Held aseguraba que «el parto (natural) solo es comparable con la muerte», ya que se trata de una experiencia de tal intensidad que no solo afecta a la mujer en términos físicos, sino que puede ser determinante en lo psicológico, tanto de manera positiva como negativa.

Sin embargo, se debe analizar el panorama completo antes de apoyar una conclusión como la de Held, y darle tanta importancia a los asuntos médicos como a la autonomía de una mamá en el momento de decidir sobre su cuerpo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un estudio con el que concluyó que «el porcentaje de cesáreas no debería ser mayor al 15%». La cifra nace después de observar que esa intervención –abrir el abdomen de la madre para extraer al bebé­– podía prevenir la mortalidad materna o neonatal en el 10% de los casos.

El resto de las césareas suelen ser innecesarias en términos médicos y, sin embargo, en Latinoamérica, el 40,5% de los nacimientos se dan de esta manera. Incluso, hay clínicas privadas en las que este número asciende a 90%, de acuerdo con un estudio publicado en el 2016 y citado en el libro Parir, de Ibone Olza.

El parto vaginal es uno de los actos más increíbles que puede lograr el ser humano. Foto: Web

“Una cesárea es como si te operaran de apendicitis y conforme sales del quirófano te dan a un recién nacido para que lo cuides. ¡Estrenar así la maternidad es muy difícil!, explicó la cirujana Ibone Olza.

Además, el rechazo de muchas mamás a la cesárea se da, no solo porque es una cirugía que puede tardar hasta seis semanas en sanar, sino porque se sienten extrañas frente a su hijo y consideran que les han robado el parto.

Sin embargo, también están las mujeres que aún reviven con angustia el trauma que les dejó el parto vaginal, lo cual repercute en su relación con sus hijos, con su pareja y con su cuerpo.

Aquí te ofrecemos información útil para el nacimiento de tu bebé, tomada del libro Parir, con aportes de Alexandra Casasbuenas, ginecobstetra con especialidad en Medicina Materno Fetal.

  1. Una cesárea no debería programarse antes de la semana 37, a menos de que la mamá o el bebé corran algún riesgo.
  2. La cesárea no es recomendable si usted planea tener más de dos hijos. Con cada nueva cesárea aumenta en un 20% la posibilidad de que la placenta se implante mal en el útero.
  3. Durante el parto vaginal se presionan los pulmones del bebé y esto permite que expulse el líquido amniótico y respire más fácilmente al nacer. Por el contrario, estudios demuestran que un bebé tiene mayor dificultad respiratoria al nacer por cesárea.
  4. De acuerdo con la OMS, no hay pruebas de que, después de una cesárea sea necesario que el siguiente hijo nazca por una nueva cesárea. Pero sí existe el riesgo de que la herida de esa primera cesárea se abra si hay un parto vaginal posterior.
  5. A las mujeres que tienen miomas se les recomienda el parto vaginal, porque con la cesárea se corre el riesgo de una hemorragia.
  6. Con la cesárea, la mujer corre más riesgos de sufrir peritonitis o de tener una lesión abdominal, vesical o intestinal.
  7.  Existen dos tipos de cesáreas: la programada y la de urgencia. La primera tiene menos riesgo de infección que el parto vaginal. La de urgencia tiene más riesgo de hemorragia e infección que la programada y que el parto vaginal.
  8. Todo parto vaginal puede terminar en una cesárea de urgencia.
  9. Un estudio realizado con 1.100 mujeres encontró que las madres que se sometieron a cesárea tenían las puntuaciones más altas en el test para detectar la depresión postparto, aunque seis meses después del nacimiento estas diferencias ya no eran detectables.
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