María y José de más de 40 metros de altura impresionan en pesebre gigante de Quito

El Panecillo, cerro enclavado a 3.035 metros de altitud en el célebre casco colonial de Quito, capital de Ecuador, regala a los visitantes este mes de diciembre un pesebre gigante con una María de 45 metros y un José de 40.

Las impresionantes figuras acompañan en el espectáculo luminoso a la emblemática Virgen de Legarda, el monumento permanente que corona los 365 días del año el lugar, muy frecuentado por turistas nacionales y extranjeros.

Los protagonistas del pesebre, José, María, los tres Reyes Magos, un buey y una mula, fueron confeccionados con estructuras metálicas ancladas a bases de hormigón.

La Virgen, de una altura de 45 metros y José de 40 metros son las estructuras más altas de la composición que se distribuye a lo largo de la planicie del cerro, una emblemática elevación que fue un sitio sagrado de los incas.

María y José de más de 40 metros impresionan en pesebre gigante de Quito. Foto Web.

María es una escultura gigante de aluminio elaborada en 1975 por el español Agustín de la Herrán Matorras, el cual se basó en la estatuilla de Legarda, uno de los más importantes representantes de la Escuela quiteña del siglo XVII.

A un costado se encuentra la imagen de José, con un manto de luces rojas y amarillas y coronado por una aureola blanca que cubre su cabeza iluminada por luz led.

Al otro costado de la Virgen parecen ascender por el monte los tres Reyes Magos al encuentro del pesebre, donde aguardan una mula y un buey por el nacimiento de Jesús. Las luces de las casas de El Panecillo configuran la escena que refleja la esencia de la época navideña.

Con sus 3.035 metros de altitud, la cima de El Panecillo es visible para la mayor parte de la capital, ciudad situada en una meseta andina rodeada por grandes montañas.


19.200 bombillos de luces de colores fueron dispuestos en los mantos de las figuras y 1.200 metros de cinta de luz led para los contornos. Foto Web.

La instalación del pesebre se efectúa desde 2002, cuando se confeccionaron las estructuras originales, aunque desde el año pasado han sido restauradas y dispuestas con nuevos cimientos, más sólidos y estructuralmente mejor diseñados para que resistan fuertes vientos y eventuales sismos, declaró para la prensa ecuatoriana Efraín Bonilla, coordinador de gerencia de administración de Parques y Espacios Verdes del Municipio de Quito.

El trabajo para poner a punto el pesebre comenzó en septiembre de este año y ya en la fase final se instalaron 19.200 bombillos de luces de colores para confeccionar los mantos de las figuras y 1.200 metros de cinta de luz led para los contornos.

Como se ha convertido en una tradición para los quiteños, en la base del pesebre se suelen organizar novenas a las que acude mucha gente, sobre todo turistas atraídos por las figuras gigantes.

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