"Detener a las ultraderechas exige una organización estable, motivada y apasionada por la igualdad, presente allí donde la gente vive y trabaja. Y un programa explicado sin descanso que defienda los intereses de las clases populares y genere conciencia: salarios, jornada, transporte, educación, salud, pensiones, vivienda e impuestos a las grandes fortunas".