Ávila fue recibido en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos por familiares y organizaciones de apoyo a Palestina. En el lugar, reiteró sus denuncias, acusando torturas y aislamiento durante su detención. "Ni siquiera sabía si era de día o de noche, estaba casi todo el tiempo con los ojos vendados, en lugares sin ventilación. No tenía acceso al exterior, solo cuando mis abogados o cuando el servicio diplomático brasileña iba de visita", contó el integrante de la Flotilla Global Sumud.