Han convertido el territorio, su población y sus riquezas en mercancías baratas para las trasnacionales. Sus dirigentes abrazan el trumpismo. Saludan la invasión a Venezuela, el secuestro de su presidente y compañera, solicitan el intervencionismo en México y se congratulan del bloqueo a Cuba. Ofrecen su territorio para el establecimiento de bases militares. Subordinan las políticas de lucha contra los cárteles de la droga a la DEA.