Álvaro Corbalán Castilla (74), ex jefe operativo de la Central Nacional de Informaciones (CNI) y miembro del Comando Conjunto durante la dictadura militar, es responsable de decenas de asesinatos, torturas y desapariciones en matanzas como Corpus Christi, Janequeo y Alfa Carbón, por lo que acumula sentencias que superan los cientos de años de prisión, las cuales cumple en la ex cárcel de Punta Peuco, ahora anexa al Complejo Penitenciario de Til Til.
A pesar de este prontuario, Corbalán ha logrado obtener beneficios dentro de la prisión por parte de Gendarmería que contrastan con la gravedad de sus crímenes y con las reglas aplicadas a otros reclusos, entre los que figura la autorización para usar un computador personal de manera exclusiva en su módulo, tras una polémica trayectoria de incautaciones, falsificaciones y una denuncia penal que terminó archivada.
El 3 de octubre de 2022, el Consejo Técnico de Punta Peuco, presidido por el entonces alcaide teniente coronel George Olmos Soto, celebró una sesión cuyo único punto fue analizar la solicitud de Corbalán. El acta a la que tuvo acceso Reportea, revela que el ex agente de la CNI pedía la devolución de un «equipo computacional, sus accesorios, impresora multifuncional y módem de internet, artículos electrónicos que le fueron incautados en el mes de mayo del año 2021 desde su dormitorio».
La instancia lo autorizó a que utilizara un computador de manera exclusiva, así como una impresora multifuncional, los cuales se ubicarían en la sala de estar frente a su celda en el módulo 1 del penal, justo donde cumple sus condenas.
El documento, firmado por Olmos Soto, señaló que «teniendo presente que el computador se encontraba con anterioridad autorizado para su uso por parte del interno Álvaro Corbalán Castilla, entre otros, se resuelve en la presente sesión AUTORIZAR el reingreso del PC, con sus accesorios e impresora multifuncional, el cual deberá ser instalado fuera de su dormitorio, en un lugar predeterminado por la Jefatura Interna, al interior de la sala de estar del Módulo 1, donde habita el citado interno».
El acceso al módem de internet fue rechazado, citando episodios de ciberataques a instituciones públicas ocurridos ese año.
Sin embargo, la autorización del computador y la impresora marcó una excepción porque al resto de los presos condenados por violaciones a los derechos humanos solo se les permite acceder a los equipos s que se encuentran en una sala multiuso común, con horarios restringidos y fuera de los módulos residenciales. Mientras que Corbalán obtuvo un equipo para su uso en la sala de estar contigua a su celda.
Donación y justificación médica
El equipo en cuestión no es de baja categoría. Según la documentación, se trata de un computador de alto rendimiento con procesador AMD x470, 32 GB de RAM y disco duro de 2 TB, acompañado de periféricos y una impresora multifunción con escáner. Fue donado a Corbalán el 27 de noviembre de 2019 por la ONG «Mis Camaradas», representada por Hyram Díaz Milovic, ex subteniente del Ejército y, al igual que Corbalán, egresado de la Escuela de las Américas.
La justificación para otorgar este beneficio «exclusivo» se basó en un argumento de salud presentado por la misma ONG.
«Es importante hacer presente que el equipo computacional que refiere el interno Álvaro Corbalán Castilla, según documento emanado por el Presidente de la ONG ‘Mis Camaradas’ de fecha 20.06.2022, ‘dona este equipo para uso exclusivo del interno Corbalán Castilla, con el argumento que es el único interno que está al borde de la ceguera total’», planteó el acta del Consejo Técnico, consignada por Reportea.
Según el medio digital, Gendarmería registraba para Corbalán en 2020 una «discapacidad global» del 52,5%.
Denuncia Previa: Hallazgo, falsificación y archivo
Lo que convierte esta autorización en una irregularidad administrativa lo que ocurrió 18 meses antes. El 13 de abril de 2021, durante una inspección de rutina, el entonces jefe operativo del penal, oficial Nicolás Ferrari, descubrió el equipo electrónico dentro de la celda (pieza 11 del Módulo 1) de Corbalán, algo expresamente prohibido.
Pero el hallazgo fue más allá. Según la denuncia penal que Gendarmería presentó ante la Fiscalía Centro Norte, cuando se le pidió a Corbalán que acreditara la autorización para tener esos objetos, el reo presentó documentos que habrían sido adulterados.
«En virtud de la pesquisa del espacio, el citado Sr. oficial advirtió también que existían diversos elementos tecnológicos al interior de esta habitación (…) un PC con una pantalla de TV de 55 pulgadas, aproximadamente, más una impresora Multifuncional con escáner incluido, las cuales a juicio del oficial no correspondía tenerlos», detalló la denuncia, por el delito de falsificación de instrumento público.
A pesar de la gravedad de la acusación —un condenado por crímenes de lesa humanidad falsificando documentos dentro de la cárcel—, la Fiscalía Centro Norte decidió archivar la causa, por lo que bunca llegó a tribunales.
De este manera, la denuncia por el ingreso clandestino y la falsificación no fue obstáculo para que, un año y medio después, el mismo equipo recibiera el visto bueno oficial del Consejo Técnico.
Déficit de control y un penal con «poco personal»
Fuentes internas del ex penal de Punta Peuco consultadas por Reportea atribuyen estos hechos a un problema estructural: la falta de control efectivo debido a una severa escasez de personal.
Las fuentes señalaron que el control sobre Corbalán y otros reclusos «es casi nulo» y que nadie puede asegurar que el ex agente use el computador solo en los horarios o condiciones estipuladas.
Esta crítica situación está oficialmente reconocida por la jefatura del recinto. En un oficio del 11 de septiembre de 2025 dirigido a la Dirección Regional Metropolitana, el alcaide teniente coronel Roberto Santibáñez alertó: «Esta unidad cuenta con una dotación de 86 funcionarios, de los cuales 21 se encuentran en cometido funcional en otras unidades, quedando con un estado de fuerza de 65 funcionarios… en ocasiones dificultando cumplir con todas las salidas, por el poco personal». A esa fecha, el penal albergaba a 142 reclusos.
Versiones contradictorias de Gendarmería
Al ser consultada, Gendarmería entregó una versión que parece contradecir el acta de 2022.
«Precisar que en el CCP Tiltil no existen computadores de uso exclusivo de ningún interno. Sí existe un computador procesador de texto en el módulo del interno mencionado, el cual es de uso común, al igual que los otros equipos de estas características existentes en el recinto», indicó la institución en una respuesta por escrito.
No obstante, esta declaración choca frontalmente con la redacción del acta del Consejo Técnico, que habla de «reingreso» del equipo y se basa en un documento de la ONG donante que lo destina para «uso exclusivo» de Corbalán por su condición de salud.
Historial de evasiones por parte de Corbalán
Para Corbalán, estas maniobras no son nuevas. Su historial carcelario está plagado de intentos por eludir controles. A fines de 2002, siendo reo en el Comando de Telecomunicaciones del Ejército, fue pillado cenando en el Club de Yates de Papudo y comprando en una verdulería en La Reina. En 2012, le fueron incautados celulares y módems en Punta Peuco.
Incluso, intentó reactivar su perfil de operador político. En 2011, una investigación de Ciper reveló que le había escrito una carta al entonces presidente Sebastián Piñera ofreciendo asesorar a la ANI, entregar datos confidenciales de gendarmes y ejecutar acciones para «neutralizar políticamente» a la exmandataria Michelle Bachelet. La propuesta fue desestimada, relegándolo a la marginalidad, aunque no perdió su capacidad para gestionar beneficios al interior de la prisión.
Las fotografías adjuntas a la denuncia de 2021, que mostraban el interior de su celda, no solo revelaban el computador y la impresora clandestinos. También se veía, sobre un mueble, un teclado musical. Un recordatorio de que, mientras sus víctimas y sus familias cargan el dolor y consecuencias de los crímenes que cometió durante la dictadura, Álvaro Corbalán ha podido cultivar sus hobbies, componer canciones y, ahora con aval institucional, también ha tenido la oportunidad de hacer un uso privilegiado de la tecnología..

