«Dos clases de justicia»: Chevesich llama a trato igualitario y rechaza privilegios

Gloria Ana Chevesich alzó la voz para decir "que lo hecho por algunos pocos, no puede ser un estigma para la inmensa mayoría que trabajamos honesta y esforzadamente", refiriéndose a los “años horribles” que ha vivido últimamente el Poder Judicial y al caso refiriéndose a los caso de los removidos jueces, Sergio Muñoz, Ángela Vivanco y Diego Simpertigue, de la Corte Suprema, así como Verónica Sabaj y Antonio Ulloa, de la Corte de Apelaciones de Santiago.

«Dos clases de justicia»: Chevesich llama a trato igualitario y rechaza privilegios

Autor: Leonardo Buitrago

La ministra Gloria Ana Chevesich Ruiz asumió como presidenta de la Corte Suprema de Chile, convirtiéndose en la primera mujer en liderar el máximo tribunal del país en 202 años de historia. En su discurso inaugural no eludió la profunda crisis de credibilidad que afecta a la institución, abordando con la percepción de una justicia desigual y los recientes casos de falta de probidad, al tiempo que defendió el trabajo abnegado de la vasta mayoría de sus integrantes.

En la ceremonia a la que asistió el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, y diversas autoridades nacionales se refirió a los “años horribles” que ha vivido últimamente el Poder Judicial y planteó que “lo hecho por algunos pocos, no puede ser un estigma para la inmensa mayoría que trabajamos honesta y esforzadamente”.

“El Poder Judicial chileno ha tenido sus años horribles, puesto que desde el mes de octubre de 2024 a la fecha, tres miembros de este tribunal y otros dos de la Corte de Apelaciones de Santiago han sido removidos o destituidos por actos y conductas que dicen relación con la probidad en el desempeño de sus cargos, que son por todos conocidos”, detalló la ministra, refiriéndose a los caso de los magistrados Sergio Muñoz, Ángela Vivanco y Diego Simpertigue, de la Corte Suprema, así como Verónica Sabaj y Antonio Ulloa, de la Corte de Apelaciones de Santiago.

Chevesich calificó los hechos como “muy graves”, y admitió que esto los han llevado a “la profunda crisis que estamos viviendo” y se refirió al «generalizado descrédito que tenemos ante la opinión pública».

“Una administración de justicia que se aparta de sus deberes de independencia, imparcialidad, probidad, sobriedad y decoro, no solo importa un abandono de sus deberes esenciales sino que produce lo que ahora, por desgracia, tenemos: desprestigio, desconfianza, falta de credibilidad. Bien sabido es, que cuando se deja de confiar en la justicia no solo se resiente el servicio judicial, sino también el Estado de derecho, y, todavía más, el sistema democrático”, dijo.

En esa línea, la ministra indicó que la acción de unos no debería opacar el plano general. “Alzo mi voz para protestar y decir que lo hecho por algunos pocos, no puede ser un estigma para la inmensa mayoría que trabajamos honesta y esforzadamente”, postuló.

“Pero esta mala evaluación de la sociedad no solo tiene su origen en los hechos señalados, pues existen distintos motivos que provocan el descontento ciudadano. Entre otros: se nos reprocha el atraso, a veces excesivo, en la tramitación de las causas en las cortes y tribunales; la deficiente atención que brindamos a los usuarios del sistema y, tal vez, la crítica que más duele, que existe ‘una justicia para ricos y otra para pobres’”, mencionó Chevesich.

“La existencia de dos clases de justicia, para ricos y para pobres, es una percepción que muchos comparten, sosteniéndose que se mira la condición de quien litiga y que se otorgan privilegios por esta sola circunstancia”, planteó.

Añadiendo que “se trata de una crítica que requiere de un análisis profundo, donde no pueden quedar al margen responsabilidades propias, mensajes equivocados, informaciones incompletas o francamente distorsionadas, juicios u opiniones a priori, que contribuyen a crear una imagen errada”.

“Una administración de justicia que se aparta de sus deberes de independencia, imparcialidad, probidad, sobriedad y decoro, no solo importa un abandono de sus deberes esenciales sino que produce lo que ahora, por desgracia, tenemos: desprestigio, desconfianza, falta de credibilidad. Bien sabido es, que cuando se deja de confiar en la justicia no solo se resiente el servicio judicial, sino también el Estado de derecho, y, todavía más, el sistema democrático”, dijo.

 Defensa de la mayoría honesta: «No puede ser un estigma»

La magistrada reconoció que existe una percepción dentro de la ciudadanía de dos clases de justicia -una para los ricos y otra para los pobres- y recordó que lo que enaltece la labor judicial es el trato igualitario a todas las personas.

“En lo personal, rechazo rotundamente a quienes pretenden hacer valer supuestos privilegios y he dado muestras de ello (…) Lo que enaltece nuestra labor es, entre otras cosas, el trato igualitario que debemos dar a todos los justiciables”, argumentó.

La autoridad destacó que conoce más de 465 cortes, tribunales y unidades judiciales y todos realizan un trabajo permanente y probo, por lo que no se debe creer que las faltas a la probidad son la regla.

“No quiero relativizar lo ocurrido, pero ello no puede significar que dicha percepción alcance a todas las personas que formamos parte de este poder del Estado y que merezcamos los duros epítetos con que algunos se refieren a nosotros. En el Poder Judicial trabajan alrededor de 14.000 personas que forman parte de los Escalafones Primario y Secundario y del Personal de Empleados. (…) En cada lugar constaté el trabajo profesional, serio y abnegado de todas las personas que en ellos laboran, comprometidas verdaderamente con prestar un mejor servicio, por lo que me parece injusto y me duele que, por los actos reprochables de algunos pocos, suframos las consecuencias quienes cumplimos honestamente con nuestro deber”.

En nombre de esos funcionarios, Gloria Ana Chevesich, alzó la voz, para protestar y decir» que lo hecho por algunos pocos, no puede ser un estigma para la inmensa mayoría que trabajamos honesta y esforzadamente».

“Puede haber otros que tengan o hayan tenido similares conductas, no tengo como afirmarlo ni negarlo, pero de lo que sí estoy segura, es que una gran mayoría de nosotros estamos conscientes que somos servidores públicos y que por sobre cualquier cargo o dignidad que tengamos, nos debemos al servicio público que libremente elegimos seguir. Estamos aquí para servir, no para servirnos del cargo, ésta debe ser la premisa a partir de la cual debemos hacer las profundas reflexiones a que nos llaman los tiempos que vivimos”, sentenció.

Un hito de género: «No existen límites insuperables»

Por otra parte, la ministra destacó el “carácter histórico” de su nombramiento, señalando que su llegada a la presidencia de la Corte Suprema pone fin a más de 200 años de exclusión femenina en el máximo cargo de la magistratura.

“Estoy aquí, frente a ustedes, frente a las niñas, las adolescentes y las mujeres de nuestro país, para afirmar con convicción que, pese a las barreras de género, no existen límites insuperables, y que con trabajo, estudio y perseverancia, las mujeres podemos asumir las más altas responsabilidades en cualquier ámbito que nos propongamos”, aseguró la ministra.

Traspaso del mando y una trayectoria de cuatro décadas

La ceremonia incluyó el simbólico traspaso de un mallete, representativo del mando, de manos del saliente presidente Ricardo Blanco Herrera.

En su balance, Blanco destacó la firmeza de su gestión para enfrentar casos de corrupción y mejoras en el acceso a la justicia, cerrando con una reflexión: «la justicia no es un privilegio, sino un derecho esencial… la presidencia es transitoria; mi compromiso con la justicia es permanente».

Chevesich llegó a la cúspide tras una carrera judicial que cumplirá 40 años en junio próximo, iniciada como relatora de la Corte de Apelaciones de Santiago en 1986. Su hoja de vida incluye hitos como ser la primera vocera de la Corte Suprema (2019-2022), liderar la respuesta judicial durante la pandemia y coordinar actualmente la Cumbre Judicial Iberoamericana.

La asunción de Chevesich marca un punto álgido en un lento pero sostenido proceso de incorporación de la mujer a la judicatura chilena. Según datos de la secretaría de Género de la Corte Suprema a junio de 2025, actualmente en el máximo tribunal hay 9 ministros y 8 ministras (con 4 vacantes). En las Cortes de Apelaciones, hay 71 ministras frente a 80 ministros, mientras que en los tribunales de primera instancia las mujeres son mayoría: 953 juezas versus 650 jueces.

Primeros gestos de coordinación con el Ejecutivo

Inmediatamente después de su asunción, la presidenta Chevesich realizó su primera actividad protocolar: una visita al Presidente Boric en La Moneda, acompañada del ministro de Justicia, Jaime Gajardo. El encuentro, de más de media hora, abordó la coordinación entre poderes del Estado en materia de justicia.

El Mandatario valoró positivamente el discurso de Chevesich y señaló que «sus palabras fueron muy certeras, donde además no evade la crisis, sino que se hace cargo, la pone en su justa dimensión y propone medidas muy claras para poder enfrentarla», señaló Boric, destacando su trayectoria de «estudio, esfuerzo y rigor».

*Imágenes: Poder Judicial.


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