Costa Rica y Guatemala lideran la lista de obras que se llevan a la gran pantalla

Cinematografía centroamericana crece de la manos de nuevos autores

De 20 a 30 películas al año se producen en los países del centro de América

 

Los clásicos guiones dedicados a la pobreza y a las guerras que asolaron a América Central ya no son el foco de atención de los realizadores cinematográficos centroamericanos.

La producción de cine de esa parte del continente americano ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años, con películas de ficción que se abren paso en las grandes pantallas y festivales del mundo.

Según los expertos, el motivo de ese repunte se debe, en parte, a la creación de fondos públicos que permiten subvencionar proyectos cinematográficos de mayor calidad. 

«El cine de Centroamérica crece y está madurando», dijo Pituka Ortega, directora ejecutiva de la Octava Edición del Festival Internacional de Cine de Panamá, realizado en la capital de ese país del 4 al 10 de abril, donde se proyectaron más de una decena de producciones centroamericanas, reseñó la agencia AFP.

«Quienes dicen que el cine de las guerras y de la memoria ya está pasado, están muy alejados de la realidad», sostuvo la guatemalteca Ana Isabel Bustamante, directora de «La asfixia». Foto Web.

«Ya no solo es lo político, ahora se ahonda en lo personal, lo íntimo, creando un cine rico y profundo», agregó Ortega.

«Antes se explotaban espacios de gente muy pobre, ahora estamos abarcando más temas, desde cosas más superficiales o banales a problemáticas personales, de familia o de pareja», afirmó el costarricense, Ernesto Villalobos, director de la película Cascos Indomables.

«El cine de ficción va ampliando su rango, surge de una manera más numerosa y con estándares de calidad que nos permiten insertarnos en un mercado internacional de forma más exitosa», señaló el productor costarricense Marcelo Quesada.

Entre 20 y 30 películas anuales

Costa Rica estuvo presente en el Festival panameño con «Apego», «Aquí y Ahora», «Cascos Indomables» y «Despertar de las hormigas», mientras que Guatemala exhibió «José», «La asfixia» y «Temblores».

En Centroamérica se estima que anualmente se realizan entre 20 y 30 películas que terminan en la gran pantalla. La panameña «Azuquita» es una de ellas. Foto Web.

Las panameñas «Panamá Radio», «Tierra adentro», «Azuquita», «Calypsonians», «Huaquero: Profano de las sombras» y «Los Nietos del jazz» completaron la representación del cine regional.

En los últimos años han triunfado producciones sobre la biografía del arquero costarricense, Keylor Navas; una comedia sobre la clasificación de Panamá al Mundial de Rusia; dramas sobre la situación de los homosexuales en Guatemala y la violencia que sufren las mujeres en la región.

En Centroamérica se estima que anualmente se realizan entre 20 y 30 películas que terminan en la gran pantalla.

Costa Rica y Guatemala llevan la delantera en la producción, con El Salvador y Nicaragua más rezagados.

Si se compara con décadas anteriores, el crecimiento cinematográfico es evidente, aunque aún está lejos del centenar de películas que se realizan  anualmente en México, Argentina o Brasil, según los analistas.

Las huellas de las guerras y las dictaduras

«Centroamérica es la región de América Latina que menos cine ha hecho en su historia. Hubo décadas en nuestros países donde no se rodó nada, ni bueno ni trivial ni profundo», indicó el crítico panameño de cine, Daniel Domínguez.

«Seguimos teniendo una gran deuda de contarnos todas nuestras historias, desde las divertidas hasta esas que nos hacen reflexionar. De verdad falta mucho por contar», añadió.

Las dictaduras y las guerras que vivió Centroamérica en el siglo XX dominaron la agenda cinematográfica regional, especialmente en formato documental, buscando presentar la tragedia de aquel período enfocado en sus víctimas o sus causas.

El cine de Centroamérica crece y sigue madurando. Foto Web.

Pese al auge del cine de ficción y el tiempo transcurrido, cineastas y críticos consideran que las obras sobre este período histórico seguirán vigentes.

«Quienes dicen que el cine de las guerras y de la memoria ya está pasado, están muy alejados de la realidad», sostuvo la guatemalteca Ana Isabel Bustamante, directora de «La asfixia».

«Mi generación está tratando de rescatar la historia desde nuestro punto de vista, y es importante para sanar ciertas heridas», afirmó Bustamante, cuya película está enfocada en la desaparición forzada de su padre en Guatemala.

Lo curioso, según los expertos, es que los nuevos trabajos sobre ese período los dirigen jóvenes con una nueva visión cinematográfica y que no vivieron aquel período.

«Es una generación que ha crecido viendo más cine y entendiendo otras formas de narrar y se acercan a estos temas con otras herramientas artísticas», dijo Quesada.

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