sábado, octubre 19, 2019

Haití: ¿Por qué a nadie le importa la peor crisis humanitaria del continente?

Haití sufre una fuerte implosión social desde hace más de una semana, gatillada por la profundización de la crisis que vive el país tras la ocupación norteamericana. Sobre este escenario crítico, la difusión y cobertura mediática ha sido casi nula y parcializada.

Un vehículo estacionado en la sede de la Televisión Nacional de Haití es incendiado por no mostrar la realidad del país

El pueblo de Haití tomó las calles el pasado jueves 7 de febrero para rechazar la corrupción gubernamental y a las pésimas condiciones de vida de la población.

Este miércoles -13 de febrero- cuando se cumplieron siete días continuos de protestas, la policía apostada en las afueras del Palacio Presidencial disparó sus armas de fuego contra los manifestantes, dejando varios heridos y muertos.

Durante la última semana, los haitianos ha realizado protestas masivas no sólo en Puerto Príncipe -la capital- sino también en varias ciudades importantes, donde además se han registrado automóviles incendiados, saqueos en supermercados y tiendas comerciales, así como continuos enfrentamientos violentos enfrentamientos entre manifestantes y la policía, que han dejado al menos 10 personas asesinadas y decenas heridas.

RT describe en uno de sus despachos que  una de las escenas más dramáticas que retrata lo que sucede estos días en el país caribeño, es cuando manifestantes cargan a un hombre que permanece inmóvil, con el rostro lleno de sangre, y lo acercan a una fila de policías que reprime la protesta. Minutos después, las personas huyen ante los disparos de la policía y el cuerpo se queda tirado sobre la acera.

Un hombre asesinado en medio de las manifestaciones contra el gobierno neoliberal de Moise

La situación es tan grave que a pesar del silencio y el cerco mediático que ha procurado mantener Washington sobre la crisis real en Haití, mientras intentan hacer creer al mundo la supuesta crisis humanitaria en Venezuela para invadirla militarmente y apoderarse de sus recursos energéticos, el pueblo haitiano se mantiene en pie de lucha contra el gobierno de Jovenel Moise y exige masivamente su renuncia ante el rechazo generalizado de sus políticas neoliberales.

El gobierno de Moise, acusado de ser corrupto y aliado de Estados Unidos, al permitir que el país norteamericano aún mantenga tropas invasoras en su territorio que no sólo se han involucrado en la política del país sino también agudizado la crisis humanitaria, económica y social, con la comisión de delitos de lesa humanidad, sobre todo, contra mujeres y niños.

Haití en peligro inminente de sufrir inseguridad alimentaria aguda

En la actualidad ocho de cada 10 haitianos viven en pobreza y se estima que al menos cinco millones de haitianos padecerán inseguridad alimentaria aguda este 2019, eso según cifras de la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Unión Europea (UE).

Además, los indicadores económicos del país caribeño no despiertan muchas esperanzas, pues en 2018 a pesar que el país tuvo un leve crecimiento de 1,5%, la inflación fue de 14,50%, una crisis que se acentuó con la llegada de Moise a la Presidencia en febrero de 2017.

Los supermercados y comercios han sido saqueados por la población que sufre de hambre

En aquellos días, Washington aclamó las elecciones haitianas como un símbolo de que el país regresaría “al gobierno democrático y constitucional”, pese a que la participación de votantes fue solo del 21%, pues el gobierno que antecedió a Moise era el de Michel Martelly, un fuerte socio comercial del gobierno venezolano que brindó firme apoyo al presidente Nicolás Maduro, por ende, contrario a losn intereses estadounidenses.

Esa inflación, sumada al alto precio de la comida y los insumos de primera necesidad como ropa y calzado ha sido también parte del detonante para propiciar el saqueo de negocios, así como también la quema de estaciones de servicio, para de alguna manera llamar la atención de la comunidad internacional y que se difunda la realidad haitiana.

Es así como el país empobrecido no para de protestar contra los precios en alza, la inflación de dos dígitos, la devaluación de la moneda y la corrupción. Con ira y frustración, los manifestantes se han dedicado a exigir la renuncia de Moise, quien se mantiene aislado a la situación y aún no se ha dirigido a la nación.

Además, existe una fuerte crisis eléctrica en el país debido a la escasez de gasolina, un elemento que también se suma a la continuada depreciación de la moneda oficial, el gourde, que se cotiza a 82 por cada dólar. Las protestas han ocasionado el cierre de escuelas, bancos y negocios.

Pero además, las violentas protestas se activaron después que el Tribunal Superior de Cuentas y Contencioso Administrativo presentara un informe ante el Senado sobre la forma en que el Gobierno haitiano gastó 4 billones de dólares provenientes de Petrocaribe, como se le conoce al acuerdo de cooperación energética que impulsó -en septiembre de 2005- el líder revolucionario venezolano, Hugo Chávez, como parte de la cooperación y solidaridad entre Latinoamérica y el Caribe.

El informe del Tribunal explica que el actual mandatario, Moise, es señalado por cometer irregularidades en el uso de los fondos de Petrocaribe destinados al alumbrado público, cuando presidía la empresa COMPHENER S.A.

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Haití implosión y crisis humanitaria
Haití sí vive una verdadera implosión y crisis humanitaria

En este escenario, el Grupo CORE, integrado en su mayoría -a excepción de la Organización para las Naciones Unidas (ONU) por los mismos países que atacan al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, como la Organización de Estados Americanos (OEA) y los embajadores de España, Brasil, Canadá, España, Francia, EEUU y la UE, hicieron un llamado al diálogo y pidieron al Gobierno haitiano “mejorar las condiciones de vida de los más vulnerables, luchar contra las desigualdades y fomentar un clima de inversión propicio para estimular el desarrollo de los sectores productivos”.

En medio de los saqueos la población se lleva artículos que son imposibles comprar con sus bajísimos salarios y altos costos

Las relaciones con Venezuela y la reunión con John Bolton

En medio de la fuerte crisis haitiana, el gobierno de Moise decidió este martes destituir a su embajador en Washington, Paul Altidor, un férreo diplomático que trabaja en EEUU desde el gobierno de Martelly y que se ha dedicado a enfrentar al presidente Donald Trump y sus campañas xenófobas contra los ciudadanos haitianos.

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Aunque Altidor presentó en 2018 su renuncia al gobierno de Moise, éste le pidió que se quedara en Washington pues había logrado hacer una gran labor reivindicativa del pueblo haitiano, pero la presión del gobierno de EEUU valió más y este martes, en medio de la crisis resultó destituído.

La gravedad de las protestas es de tal magnitud que hasta la propia misión de la UE decidió sacar a sus representantes del país a través de un vuelo charter que aterrizó en República Dominicana, lo mismo han hecho otros países.

Mientras tanto, la Comunidad del Caribe integrada por 15 Estados miembros, han llamado al diálogo entre gobierno y oposición donde se respete la constitución de la nación, el estado de derecho y los procesos democráticos para que los problemas se puedan resolver en una atmósfera pacífica, que permita frenar la violencia desatada a través de un movimiento que ha denominado su lucha como “Operación de bloqueo en Haití”, que consiste en mantener al país cerrado -incluidas escuelas, empresas y transporte público- “hasta que Moise se vaya”.

Por más de una semana la isla caribeña vive jornadas diarias de violencia, saqueo y protestas masivas contra el gobierno de Moise, que decidió romper relaciones con Venezuela para afianzar su alianza con EEUU

Pero las preocupaciones para el gobierno de Moise parecieran no ser específicamente las mismas de su pueblo sino las reuniones que tiene directamente con el asesor de seguridad de Donald Trump, John Bolton, el mismo que ha promovido la invasión militar a Venezuela y que mantiene al país suramericano en un cruento bloqueo económico y financiero sin precedentes.

De tal forma que el despido de Altidor se produce días antes que el ministro de Relaciones Exteriores de Haití, Edmond Bocchit, se reúna con Bolton, con quien seguirá buscando apoyo para el gobierno de Moise en Washington, sobre todo desde que Haití aceptó cumplir con la línea de la Casa Blanca de romper con uno de sus aliados principales desde hace casi dos décadas, la Revolución Bolivariana que hoy lidera en Venezuela el presidente constitucional, Nicolas Maduro.

La ruptura de las relaciones solidarias y fraternales que habían mantenido Venezuela y Haití por casi dos décadas, y que le permitió al pueblo haitiano elevar en cierta manera la dura crisis social y económica que vivió tras recibir lamentables desastres naturales como terremotos y huracanes, así como la fuerte inestabilidad política propiciada por las tropas de EEUU en su territorio, han agudizado sin lugar a dudas su crisis social.

Desde el pasado 23 de enero, el gobierno de Moise en Haití decidió plegarse a la línea de Trump de reconocer a Juan Guaidó como supuesto presidente de Venezuela, un hecho que no sólo viola el derecho internacional sino también la Constitución de la República Bolivariana.

La población haitiana toma lo que está a sus manos en medio de la fuerte crisis humanitaria, económica y social

Por este motivo, Moise busca que Washington le asegure toda la cooperación efectiva que perdió al desvincularse de Venezuela y tratar que Washington le pueda permitir la compra de arroz subsidiado y que ayude a que Qatar le compre a Haití la deuda por más 2.000 millones de dólares que tiene con Venezuela a través del programa de cooperación energética con Petrocaribe.

Pero lo más lamentable del gobierno de Moise es su postura de entregar el territorio haitiano para el control del Pentágono y la Casa Blanca.

Un ejemplo fue la reunión que tuvo su canciller Bocchit, la semana pasada, al Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y al Departamento de Estado de EEUU con el empresario haitiano Andy Apaid, el mismo magnate de derecha que financió el golpe de Estado contra el presidente de izquierda Jean-Bertrand Aristide en 2004, precisamente con el apoyo de Washington.

La perspectiva sobre la realidad en Haití es que las protestas continuarán debido a una implosión social generalizada producto de la frustración e ira de la población, inmersa en la pobreza, la hambruna y un sufrimiento continuado que obedece a la violación de sus derechos por parte del gobierno de Moise, quien tiene el apoyo de Washington y aspira a profundizar las políticas neoliberales a pesar de las exigencias del pueblo.

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