Un informe de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria -Coninagro-, la principal organización gremial del sector agropecuario en Argentina, ha encendido aún más las alarmas en el país al advertir una persistente caída en los negocios de las economías regionales.
Se trata del denominado Semáforo de Economías Regionales, índice mensual que monitorea el desempeño de 19 cadenas agroindustriales en Argentina ocupando un sistema de colores (verde, amarillo y rojo) para evaluar el estado de la rentabilidad y el desarrollo de cada sector.
Así, durante mayo pasado, se volvió a registrar una mayoría de actividades entre amarillo (7) y rojo (8), encontrándose los peores pronósticos en la yerba mate -rubro afectado por la desregulación de Milei-, el arroz, las hortalizas y el algodón, los vinos y mostos, el maní, la mandioca y la producción láctea.
«En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades», apunta el informe de Coninagro.
Otras actividades en amarillo fueron el rubro forestal, el tabaco, los cítricos dulces, peras y manzanas, las aves y porcinos, y la papa, sectores que de acuerdo al reporte presentaron «señales mixtas».
«Los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas», indica el informe.
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