Cifras en duda: renuncia el jefe del “INE argentino” y Milei seguiría midiendo la inflación con parámetros de hace 22 años

Una salida forzada por la negativa a actualizar el índice de inflación en Argentina, expone sospechas de manipulación estadística para ocultar el impacto de la política económica neoliberal aplicada por la administración de Javier Milei

Cifras en duda: renuncia el jefe del “INE argentino” y Milei seguiría midiendo la inflación con parámetros de hace 22 años

Autor: Leonardo Buitrago

Una salida forzada por la negativa a actualizar el índice de inflación en Argentina, expone sospechas de manipulación estadística para ocultar el impacto de la política económica neoliberal aplicada por la administración de Javier Milei.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina (INDEC) se encuentra sumido en una crisis de credibilidad institucional tras la renuncia forzada de su director, Marco Lavagna, quien presentó su dimisión luego de ser presionado por el Gobierno del presidente Javier Milei para impedir la implementación de una nueva metodología de medición de la inflación, ya validada técnicamente y aprobada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La decisión de la administración del denominado libertario implica que, de manera indefinida, el índice de precios al consumidor (IPC) se seguirá calculando con una Encuesta de Gastos de los Hogares de 2004, una fotografía de la economía y los hábitos de consumo cuya metodología incluye parámetros de hace 22 años que no reflejan la estructura actual del costo de vida de las familias argentinas.

La crisis en el seno de la institución se precipitó el lunes, cuando Lavagna comunicó su decisión a su equipo. “Me voy”, fue el mensaje escueto que envió a varios de sus colaboradores, según confirmaron fuentes internas a Página/12.

Posteriormente, en reuniones personales con directores de área y en una carta más extensa, argumentó un “ciclo cumplido” e hizo un llamado a sostener los cambios estadísticos impulsados durante su gestión, un gesto interpretado como una advertencia política sobre el retroceso técnico que se avecina.

Sin embargo, detrás de los eufemismos, el medio citado señaló que la razón concreta de su salida es una sola: la directa oposición del presidente Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, a actualizar la fórmula en la que se mide el IPC, un proceso que Lavagna lideraba desde hacía más de dos años.

La confirmación del gobierno «libertario» que desató el escándalo

La tensión entre la dirección técnica del INDEC y el gobierno «libertario» se hizo explícita horas después de la renuncia, cuando el propio ministro Caputo salió a confirmar los motivos reales del alejamiento.

:“Renunció porque se ha estado trabajando en la nueva metodología del Indec y Marco tenía como fecha implementarlo ahora, y con el presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación ya estaba totalmente consolidado”, reconoció.

Esta explicación es considerada “escandalosa” por la prensa y los analistas argentinos, ya que pospone una actualización metodológica que es necesaria, con la intención de administrar políticamente el dato inflacionario.

El nuevo IPC, basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018, ya tenía los precios medidos y estaba programado para salir a la luz el próximo martes 10 de febrero, día en que se dará a conocer la inflación de enero. Fuentes conocedoras del proceso indicaron a Página/12 que la medición con la nueva metodología arrojaba una tasa “arriba del 3 por ciento” para el primer mes del año, mientras que desde el Gobierno se presionaba para que el dato estuviera “en torno al 2 por ciento”.

La maniobra «libertaria»: ocultar tarifazos y subas reales

La negativa gubernamental tiene un impacto concreto en la medición, ya que al mantener la ponderación de 2004, se subestima sistemáticamente el peso real que en el presupuesto familiar tienen rubros que han experimentado fuertes aumentos, como los servicios públicos (luz, gas, agua, transporte) y las comunicaciones, mientras se sobredimensiona el de otros bienes cuyo consumo relativo ha caído.

«Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás». alertó el medio citado.

En esencia, se estaría fabricando un índice artificialmente más bajo, que no captura la verdadera presión inflacionaria sobre los ingresos de la población.

La presión sobre Lavagna fue intensa en los días previos. Fuentes cercanas al Gobierno revelaron que “le pidieron que no la publique”, refiriéndose a la nueva fórmula. Incluso se llegó a sugerir una solución de compromiso: publicar el dato de enero con ambas metodologías. Caputo también rechazó esta opción, ya que “eso mostraría que la inflación en los primeros dos años de Milei hubiese sido mayor en general, y mucho mayor en Servicios, por los tarifazos”.

Un sucesor alineado y la garantía de la continuidad del método viejo

Para garantizar que el INDEC no avanzará con la actualización, el Gobierno de Milei movió rápidamente sus piezas. El ministro Caputo confirmó como sucesor de Lavagna a Pedro Ignacio Lines, un economista ligado al macrismo y al Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA).

Lines, quien según Página/12 había estado buscando empleo en LinkedIn hace apenas semanas, había sido designado previamente por Caputo dentro del instituto con un rol clave: “frenando en este tiempo la aplicación de la nueva fórmula de precios”.

Su designación como director consolida el control político sobre el organismo y envía un mensaje claro: la medición continuará con parámetros obsoletos.

Esta postura enfrenta al Gobierno argentino incluso con recomendaciones internacionales, ya que el Fondo Monetario Internacional (FMI), acreedor clave del país austral, había validado la nueva metodología y sugerido su aplicación urgente para mejorar la calidad de las estadísticas, una condición anclada a los programas de asistencia financiera.

Crisis en el INDEC

La renuncia de Lavagna no es un hecho aislado, sino el punto culminante de un proceso de deterioro y presión sobre el INDEC. A fines de 2025, el secretario de Turismo, Daniel Scioli, decidió unilateralmente dejar de financiar la Encuesta de Turismo Internacional y la de Ocupación Hotelera, porque “no le gustaban los datos” sobre el movimiento de turistas. Esta medida dejó al organismo imposibilitado de medir ese sector desde enero.

Además, en agosto de 2025, el ente o ya había sufrido un terremoto interno, luego de que en menos de 24 horas, renunciaron Guillermo Manzano, director de Estadísticas de Condiciones de Vida, y Georgina Giglio, directora del Índice de Precios de Consumo (IPC). Es decir, en un solo día, se fueron los máximos responsables técnicos de medir la pobreza y la inflación, los dos indicadores más sensibles y “resistentes” para el Gobierno de Milei. Esas salidas, hoy, adquieren una nueva y poderosa significación.

Alerta sindical ante la renuncia de Lavagna

El sindicato de trabajadores del INDEC (ATE-INDEC) convocó a una conferencia de prensa para este martes a las 13.30 para denunciar la situación.

“Nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta la renuncia a 8 días de la salida del IPC con la nueva ponderación”. Exigieron, una vez más, un “INDEC independiente del poder político” y trazaron un paralelismo histórico ominoso: “Nos parece un deja vu porque en una fecha parecida del 2007 se intervino políticamente nuestro organismo porque no gustaba el dato del ipc de enero 2007. Esperamos que el próximo 10 de febrero salga el IPC con la nuevas ponderaciones de la ENGHO 2018/18″, plantearon en un comunicado,

Según consignó Página/12, en su carta de despedida, Lavagna, sin nombrar a sus superiores, dejó un mensaje cifrado pero elocuente: “Sabemos que la realidad económica y social cambia permanentemente y que el sistema estadístico nacional necesita seguir adaptándose y fortaleciéndose. En ese camino, quedan proyectos con un alto nivel de desarrollo […] que estoy seguro podrán completarse y ser implementados próximamente”. Y concluyó, con un tono que resonó como una crítica: “Confío en que el INDEC va a seguir creciendo y consolidándose, y que próximamente se podrá actualizar el marco normativo que ayude a esto”.

La crisis del INDEC trasciende una renuncia y plantea una pregunta fundamental para la democracia argentina: ¿son los números oficiales un reflejo de la realidad o un instrumento de la narrativa gubernamental de Milei?.

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