Tras haber pagado el vencimiento de deuda por US$ 4.300 millones el pasado viernes, la administración del presidente argentino. Javier Milei, ya tiene la mirada puesta en un calendario agotador con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El cronograma establece seis vencimientos a lo largo de 2026, comenzando con uno que vence el 1 de febrero próximo por un monto de US$ 826 millones.
Para los próximos cinco años (2026-2030), Argentina deberá pagar aproximadamente US$13.500 millones únicamente en concepto de intereses al FMI, un flujo de egresos sujeto a las condiciones de los préstamos internacionales.
El peso de estos compromisos se hará sentir con más fuerza en el futuro inmediato. Al respecto, desde la consultora GMA indicaron que «el perfil de vencimientos en dólares muestra una nueva configuración. Estimamos que las obligaciones en dólares con privados y el FMI alcanzarán los USD 9.000 millones en lo que resta de 2026. Pero en 2027, el número escala hasta USD 23.000 millones».
Una deuda multimillonaria y un desembolso pendiente
Al cierre del 31 de diciembre de 2025, la deuda total del país austral con el FMI se contabilizaba en US$57.100 millones. Desde la Casa Rosada buscan cubrir los vencimientos de capital e intereses del presente año, que suman US$ 4.400 millones, mediante los desembolsos pendientes de un crédito por US$ 20.000 millones acordado en abril de 2025.
Sin embargo, la dinámica de la deuda es variable. Si el país optara por cancelar todos los vencimientos futuros sin recibir nuevos créditos, la cifra de intereses se mantendría en el rango mencionado de US$13.500 millones. No obstante, si el FMI aprueba los más de US$5.000 millones restantes de aquel crédito de 2025, el volumen total de la deuda y los intereses se ampliará.
El calendario de pagos estipulado para 2026 es preciso y exigente:
-Febrero: US$ 826 millones.
-Mayo: US$ 793 millones.
-Agosto: US$ 820 millones.
-Septiembre: US$ 796 millones.
-Noviembre: US$ 815 millones.
-Diciembre: US$ 341 millones.
Para afrontar el inminente vencimiento de febrero, el gobierno del denominado «libertario» deberá recurrir a otros recursos, dado que el pago precede a cualquier posible desembolso del Fondo. Una fuente clave sería parte del último préstamo Repo por US$3.000 millones cerrado la semana pasada con seis bancos internacionales a una tasa del 7,4%, operación que utilizó bonos soberanos como colateral y que permitió cubrir parte del pago a los bonistas, consignó Perfil.
Desde Página/12 advierten que los vencimientos más fuertes, entre 9200 y 10.800 millones de dólares por año, recaen justamente en los cuatro años de gestión del próximo gobierno: 2028 a 2031 incluso, por lo que bajo el acuerdo con el FMI el próximo gobierno, sea cual fuere su color, entra a la Casa Rosada atado, de pies y manos, a los compromisos con el organismo internacional
La mirada del FMI y la llave de las reservas
Un elemento clave en este escenario es la esperada llegada de una misión del FMI a la Argentina en los próximos días, cuya fecha concreta aún no ha sido definida. Su tarea será evaluar el cumplimiento de los objetivos del acuerdo vigente hasta fines de 2025 y el avance de las reformas estructurales prometidas por el gobierno. El visto bueno de esta revisión tendría un efecto directo, ya que permitiría destrabar un giro a favor del país de US$ 1.000 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG).
La acumulación de reservas del Banco Central (BCRA) será uno de los puntos centrales de ese examen. En la primera semana de enero de 2026, el BCRA acumuló compras por US$ 218 millones en el mercado oficial. No obstante, este proceso sigue condicionado por una cuenta corriente cambiaria deficitaria de US$1.163 millones y un contexto estacional de menor oferta de dólares hasta el ingreso de la cosecha gruesa.
El cumplimiento de las metas de reservas netas, que serán evaluadas por el FMI en febrero, es la llave para acceder a los nuevos fondos.
Mientras el gobierno libertario navega entre el cumplimiento de compromisos, la economía argentina entra en un año donde la gestión de la deuda, la acumulación de reservas y la relación con el FMI dictarán, una vez más, el rumbos de las políticas económicas que hasta la fecha se han caracterizado por los recortes en materia social, a costa de los derechos y calidad de vida de los argentinos La cita del 1 de febrero es apenas la primera estación en un camino plagado de obligaciones multimillonarias.

