“Tenemos que coordinar la inteligencia, los ejércitos, la fuerza aérea, las aeronáuticas civiles, etc., en un esfuerzo común amazónico”, declaró Petro durante la puesta en marcha de un radar 3D, en el municipio fronterizo Leticia.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro hizo un llamado a la acción coordinada de los países de la cuenca amazónica para combatir las economías ilegales y el crimen organizado transnacional.
La declaración la formuló este jueves durante la entrada en operación de un moderno radar 3D que reforzará la vigilancia aérea en la estratégica triple frontera entre Colombia, Brasil y Perú.
Desde el corazón del Amazonas, el mandatario colombiano delineó una visión de seguridad que trasciende los parámetros tradicionales de la guerra contra las drogas y se enfoca en la protección de la vida, el territorio y la democracia.
Una nueva métrica para la seguridad: la vida, no la muerte
Petro inició su intervención cuestionando los indicadores convencionales de seguridad. “La seguridad humana no se mide por muertos”, afirmó y explicó que, bajo su perspectiva, un aumento en el número de muertes refleja un aumento de la inseguridad, una idea que contrastó con lo que describió como una visión que “ha profundizado la guerra sin resolver causas estructurales”.
En su lugar, propuso medir la seguridad por “cuánta vida más se puede tener en una sociedad, más allá de los seres humanos”, un concepto que invita a incluir la protección del medio ambiente y el bienestar integral.
El territorio que se mueve: el cambio climático como factor de inseguridad
El jefe de Estado colombiano introdujo una variable poco convencional en el análisis de seguridad, basada enla dinámica del territorio amazónico.
Sostuvo que el Amazonas obliga a pensar la seguridad con otra variable: el territorio se mueve. Al respecto, planteó que el cambio climático está alterando el cauce del río, que aparecen islas y que eso abre conflictos territoriales en una frontera trazada sobre agua.
“Las autoridades tienen que examinar a profundidad como garantizar la seguridad y la vida en tiempos cambiantes”, afirmó, al tiempo que planteó que “el escenario puede ser que Leticia se quede sin río en su territorio”.
Sin embargo, se refirió a la necesidad de preparar la infraestructura de la ciudad para recibir un flujo turístico que podría llegar, en su proyección, “a un millón de visitantes al año” y para acoger embarcaciones turísticas de gran calado, como ya sucede en países vecinos.
El radar 3D y la lucha por el control del espacio aéreo
El acto central fue la puesta en funcionamiento del radar 3D, una herramienta que, según Petro, permitirá “garantizar control aéreo y fortalecer la seguridad al rastrear aeronaves de economías ilegales”.
El mandatario planteó que el control del territorio no puede quedar en manos de estructuras armadas ilegales y lanzó una advertencia: “Aquí existe ese peligro: que lo ilegal se tome el aparato estatal y la ciudadanía quede sin absoluta defensa, dividida y aterrorizada, significa el fin de la democracia […] y una sociedad sin democracia es una sociedad muerta”.
Anunció que se logró la contratación de “siete radares modernos con la capacidad de que ya no pueda ser clandestino el uso aéreo en el país”.
Sin embargo, admitió que este sistema “no es suficiente” y señaló dos áreas críticas que requieren cobertura inmediata: la frontera con Ecuador (Ipiales o Pasto) y Arauca.
“Es indudable que la cocaína que llega a Apure y por decenas de vuelos salen en pistas pavimentadas hacia el norte, llegan de Colombia”, dijo, a la par que mencionó la necesidad de un radar en el Alto de las Papas, en Nariño, para frenar el tráfico aéreo de narcóticos hacia Ecuador, aunque aclaró que la principal ruta hacia ese país es marítima.
Frontera con Ecuador: un problema binacional y un llamado a la coordinación
Refiriéndose específicamente al vecino del sur, Petro abordó la tensión por el tráfico de drogas. Dijo que los narcóticos se desplazan de Colombia hacia Ecuador y que “nos echan la culpa como Gobierno”.
Indicó que si en la frontera existen dos ejércitos y aun así el narcotráfico cruza, el problema es compartido. “Si uno no piensa, le echa la culpa al otro y no se da cuenta de la realidad del terreno”, expresó.
Interpretó la presión del narcotráfico sobre Ecuador como una señal de eficacia colombiana: “Porque si los narcos se van para allá es porque no quieren estar aquí […] la demostración de que somos eficaces es que los narcos se están yendo para otros países”.
Centro amazónico de inteligencia
Fue en este contexto en el que el presidente colombiano lanzó su propuesta de integración operativa entre las naciones amazónicas. “Tenemos que coordinar la inteligencia, los ejércitos, la fuerza aérea, las aeronáuticas civiles, etc., en un esfuerzo común amazónico”, declaró.
» Inauguramos en Manaos el primer centro; en Leticia, está el lote», dijo, al afirmar que ese espacio debe convertirse en un centro de articulación de inteligencias policiales, consignó Radio Nacional de Colombia.
Según el líder progresista esto permitirá que la información fluya entre los países para anticipar y combatir de manera conjunta las actividades del crimen organizado que opera en la triple frontera.
Alerta máxima: el fentanilo y los puertos
Extendiendo la mirada más allá de la cocaína, Petro emitió una alerta s obre una amenaza creciente: el fentanilo y advirtió que, además del tránsito de cocaína en el Pacífico, podrían ingresar insumos para fabricar este opioide sintético a través de puertos suramericanos, ocultos en contenedores de buques mercantes.
Ante este riesgo, instruyó a las autoridades: impedir la entrada de esas sustancias. “Colombia tiene que ser libre completamente por todos sus puntos cardinales de cualquier entrada de insumos de fentanilo a este país”, sentenció.

