Según ha trascendido, Fernández se propone copiar las estrategias de la guerra antipandillas que ha aplicado Nayib Bukele y reformar la Constitución Política de Costa Rica para permitir la reelección consecutiva, ante lo cual los sectores progresistas han alertado que se trata de un plan para consolidar un poder absoluto, al estilo del presidente salvadoreño.
Con más del 93% de las mesas de votación escrutadas, la candidata del Partido Pueblo Soberano, Laura Fernández se convirtió en virtual ganadora de las elecciones presidenciales en Costa Rica.
Durante a campaña electoral, la politóloga de derecha de 39 años de edad, se presentó como la «heredera» del actual presidente Rodrigo Chaves y prometió mano dura contra el crimen y la inseguridad.
De acuerdo a los resultados preliminares, la candidata del oficialismo obtuvo el 48,33% de los votos tras el escrutinio del 93,79 % de las mesas.
Según los registros Tribunal Supremo de Elecciones, la derechista, Laura Fernández, superó el límite del 40% de apoyo necesario para ganar en la primera ronda, venciendo al aspirante del Partido Liberación Nacional, Álvaro Ramos, quien hasta el momento cuenta con el 33,42% de la preferencias.
De acuerdo con los datos del órgano electoral, Fernández obtuvo un total de 1.156.735 votos válidos, mientras que Ramos alcanzó los 799.875.

Los comicios contaron con una participación del 69,10 %, mientras que la abstención se ubicó en 30,90%.
Heredera de Chaves y sus políticas de derecha
Politóloga y especialista en políticas públicas y gobernabilidad democrática, Fernández se convierte en la segunda mujer que llega a la Presidencia en la historia de Costa Rica tras Laura Chinchilla, del socialdemócrata Partido Liberación Nacional, quien gobernó en el periodo comprendido entre 2010 y 2014.
Desarrolló su carrera profesional y política como asesora legislativa y funcionaria vinculada a proyectos de reforma del Estado, hasta que en 2022 fue convocada a formar parte del gabinete de Rodrigo Chaves, donde se desempeñó como ministra de Planificación y jefa de Gabinete.
En ambos cargos, coordinó políticas económicas y reformas administrativas promovidas por el derechista como la polémica Ley Jaguar, una iniciativa orientada a limitar controles sobre la obra pública que finalmente fue frenada por la Justicia costarricense por inconstitucional.
Durante la contiende se presentó ante los votantes como «heredera» de Chaves y responsable de darle continuidad a sus iniciativas.
«Desde el día número uno usted confió en mí, usted creyó en mí y usted supo valorar mis méritos propios y darme la confianza para ser hoy la presidenta Electa de Costa Rica», le expresó Fernández a Chaves en una llamada telefónica televisada, tras conocerse los resultados de los comicios.
Costa Rica al estilo Bukele
Su campaña se centró en la lucha contra inseguridad y el auge del narcotráfico, ante lo cual propuso establecer un estado de excepción en zonas conflictivas.
Según ha trascendido, Fernández se propone copiar las estrategias de la guerra antipandillas que ha aplicado Nayib Bukele y reformar la Constitución Política para permitir la reelección consecutiva, ante lo cual los sectores progresistas han alertado que se trata de un plan para consolidar un poder absoluto, al estilo del presidente salvadoreño.
De hecho, Bukele felicitó por teléfono llamándola «presidenta electa».
