Colonialismo con bala: Nigeria ordena a Reino Unido pagar indemnización millonaria por masacre de mineros en 1949

El 18 de noviembre de 1949, las autoridades coloniales del Reino Unidos abrieron fuego contra los trabajadores que protestaban de forma pacífica contra las condiciones laborales y los salarios impagados en la mina del valle de Iva

Colonialismo con bala: Nigeria ordena a Reino Unido pagar indemnización millonaria por masacre de mineros en 1949

Autor: Leonardo Buitrago

El 18 de noviembre de 1949, las autoridades coloniales del Reino Unidos abrieron fuego contra los trabajadores que protestaban de forma pacífica contra las condiciones laborales y los salarios impagados en la mina del valle de Iva.

El Tribunal Superior del estado de Enugu, en el sur de Nigeria, ordenó al Gobierno del Reino Unido el pago de una indemnización millonaria por la masacre de 21 mineros del carbón, perpetrada el 18 de noviembre de 1949, cuando la nación africana aún permanecía bajo el yugo del Imperio Británico.

La sentencia, dictada el pasado jueves por el juez Anthony Onovo, condena a Londres a abonar 20 millones de libras esterlinas —más de 31, 4millones de dólares— a cada una de las familias de los veintiún trabajadores asesinados, lo que eleva la cifra total a 420 millones de libras (más de 574 millones de dólares).

La resolución judicial no solo constituye un hito en la reclamación de responsabilidades históricas por parte de las antiguas colonias, sino que reabre el debate sobre la impunidad de los crímenes cometidos durante el régimen colonial. La denuncia, impulsada por el reconocido activista pro derechos humanos Mazi Greg Onoh, solicitaba explícitamente un reconocimiento formal de responsabilidad, una disculpa pública por parte de Londres y una compensación económica proporcional al dolor causado por la pérdida de los seres queridos.

En concreto, los demandados fueron el Gobierno británico, el Gobierno nigeriano y la ministra británica de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, entre otros altos cargos.

«No atacaron a nadie, fueron tiroteados y asesinados»

La matanza de Iva Valley ocurrió en un contexto de ebullición social y precariedad laboral. Los mineros nigerianos, explotados en las profundidades de la mina de carbón situada en la localidad de Enugu, llevaban semanas protestando pacíficamente.

Denunciaban las durísimas condiciones de trabajo, las abismales disparidades raciales en los salarios —que reservaban los sueldos dignos únicamente para los trabajadores europeos— y el impago sistemático y atrasado de sus nóminas. Ante la sordera institucional de la administración colonial, los trabajadores adoptaron una estrategia de resistencia conocida como la táctica de la «lentitud» y procedieron a ocupar simbólicamente la mina.

Fue entonces cuando la Policía colonial, un cuerpo integrado tanto por agentes europeos como por nigerianos al servicio de la Corona, abrió fuego contra la multitud indefensa. El saldo fue de 21 muertos y más de 51 heridos de gravedad.

En su fallo, el juez Anthony Onovo no escatimó en calificativos para describir la barbarie.

«Estos mineros del carbón indefensos solo pedían mejores condiciones laborales», declaró el magistrado en una de las citas textuales más estremecedoras del dictamen. «No atacaron a nadie, pero fueron tiroteados y asesinados».

Onovo subrayó que la masacre constituyó una violación ilegal y extrajudicial del derecho fundamental a la vida.

Un hito judicial contra el silencio de Londres

Uno de los aspectos más destacados del proceso judicial fue la ausencia absoluta de la defensa británica. Según confirmó a la Agencia France-Presse (AFP) el abogado de las familias, Yemi Akinseye-George, las autoridades del Reino Unido se negaron sistemáticamente a comparecer en el juicio, «a pesar de la debida notificación» cursada por la vía diplomática.

Esta negativa a reconocer la jurisdicción del tribunal nigeriano no impidió, sin embargo, que la Justicia avanzara.

«Este fallo representa un hito significativo en la búsqueda de la responsabilidad histórica y la justicia por las violaciones cometidas durante la época colonial», declaró Akinseye-George momentos después de conocerse la sentencia.

El letrado insistió en la naturaleza trascendental del veredicto y señaló que «afirma que el derecho a la vida trasciende el tiempo, las fronteras y los cambios de soberanía».

Asimismo, explicó que, una vez que las familias y la acusación particular tengan en su poder una copia certificada y sellada de la sentencia, solicitarán al fiscal general de la Federación y al Ministerio de Asuntos Exteriores de Nigeria que activen los mecanismos diplomáticos para notificar formalmente a Londres y exigir el cumplimiento efectivo de la condena.

Lucha por la independencia y autodeterminación de Nigeria

Los historiadores consultados coinciden en señalar que la matanza de Iva Valley no fue un suceso aislado en la sangrienta trayectoria del colonialismo británico en África Occidental, sino un auténtico punto de inflexión. La brutal represión de aquella protesta laboral, lejos de aplacar el espíritu de los nigerianos, fortaleció de manera irreversible el movimiento anticolonial. El eco de los disparos en la mina de carbón se convirtió en el combustible de la lucha por la autodeterminación. Once años después de aquel 18 de noviembre de 1949, en 1960, Nigeria alcanzaba por fin su independencia.

El caso de los mineros de Enugu no es, sin embargo, el primer antecedente de reparación económica exigida al Reino Unido por sus crímenes coloniales. En 2013, el Gobierno británico aceptó indemnizar a más de 5.000 kenianos que habían sufrido torturas y malos tratos durante el sangriento levantamiento Mau Mau en la década de 1950.

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