Durante la madrugada del pasado sábado 3 de enero, las fuerzas de seguridad de Burkina Faso frustraron un intento de golpe de Estado que tenía como objetivo central derrocar al gobierno del presidente Ibrahim Traoré, líder de la transición y figura clave en la reconfiguración geopolítica y ruptura con el neocolonialismo francés
El plan desestabilizador incluía el asesinato de oficiales de alto rango y buscaba abrir las puertas a una invasión de mercenarios extranjeros.
Las investigaciones culminaron con la detención del presunto cerebro de la operación, cuya identidad se mantiene bajo reserva. Las autoridades, sin embargo, revelaron un dato crucial: el detenido mantiene una “vinculación estrecha con el exjefe de la junta militar, Paul-Henri Sandaogo Damiba”, quien reside en Togo desde su salida del poder tras el golpe que lo llevó Traoré en septiembre de 2022. Según los antecedentes, Damiba “habría coordinado la operación con contactos dentro del país”, consignó TeleSUR.
El plan: asesinatos y debilitamiento estratégico
El modus operandi del complot, según reveló un informe de la Dirección General de la Seguridad del Estado (DGSE), incluía el asesinato del comandante de la base de drones, «con el objetivo de debilitar la seguridad nacional”.
Esta acción no era un fin en sí mismo, sino un medio para un objetivo mayor y más desestabilizador: allanar el camino para la infiltración de grupos terroristas armados ubicados fuera del país, «con el objetivo de atacar instalaciones estatales estratégicas”, según el medio citado.
Ante este escnario el gobierno de Burkina Faso condenó enérgicamente la existencia de apoyo externo en la trama.
Según medios locales, la investigaciones revelaron información calificada como «altamente incriminatoria», develando la complicidad de otros actores, quienes fueron detenidos por las autoridades burkinesas.
El pueblo en las calles contra el golpe de Estado
La noticia del golpe frustrado detonó una reacción popular masiva. Horas después de los arrestos, miles de ciudadanos salieron a las calles de Uagadugú en una muestra de apoyo al gobierno.
Vídeos difundidos en redes sociales mostraron a una multitud de burkineses movilizándose en la madrugada del sábado hacia el Palacio de Gobierno con el propósito de defender al líder revolucionario Ibrahim Traoré.
Las consignas contra el neocolonialismo y a favor de la Alianza de Estados del Sahel (AES) resonaron en las calles.
El trasfondo geopolítico: influencia neocolonial de Francia
El golpe se frustra en un momento de ruptura histórica con la influencia francesa, un eje central de la política de Traoré y de sus aliados en Malí y Níger, naciones que conforman la Alianza de Estados del Sahel (AES).
Otro componente importante es la persistente influencia neocolonial de Francia en África occidental, mediante gobiernos aliados, empresas extractivistas y la utilización del Franco CFA -una moneda instrumentada por París a sus antiguas colonias, reportó TeleSUR.
Ante el intento frustrado del golpe de Estado, el gobierno de Burkina Faso ha prometido que las investigaciones continuarán hasta llegar a los últimos responsables y extendió un llamado a la serenidad y la confianza ciudadana en las instituciones, que se encardarán de garantizar la estabilidad nacional.

