“No moriremos por sus guerras”: la juventud alemana se levanta contra el regreso del servicio militar obligatorio

Alemania vuelve a ser escenario de una disputa histórica

“No moriremos por sus guerras”: la juventud alemana se levanta contra el regreso del servicio militar obligatorio

Autor: Director

Alemania vuelve a ser escenario de una disputa histórica. En plazas, universidades y estaciones de tren, miles de jóvenes alemanes han salido a protestar contra la posibilidad del retorno del servicio militar obligatorio, una medida que el gobierno y sectores conservadores presentan como “necesaria” ante el nuevo escenario geopolítico europeo. Para quienes marchan, sin embargo, el mensaje es claro: no están dispuestos a convertirse en carne de cañón de una guerra que no eligieron.

Con pancartas que rezan «No al Servicio Militar Obligatorio» ,“Nuestros cuerpos no son del Estado”, “Educación sí, militarización no” y “Nunca más guerra desde Alemania”, estudiantes, aprendices y jóvenes trabajadores han articulado una movilización que combina memoria histórica, crítica social y un profundo rechazo al rearme.

Una generación que no quiere repetir el pasado

Alemania suspendió el servicio militar obligatorio en 2011, tras décadas de debate marcadas por el peso de su historia bélica. Para muchos jóvenes, la sola idea de reactivarlo representa una regresión peligrosa. “Crecimos aprendiendo que el militarismo llevó a este país a la catástrofe”, dice Lukas, estudiante de sociología en Hamburgo.

Los jovenes también encuentran injusto se destine un 5% del presupuesto de Alemania para la guerra.

Las protestas no solo cuestionan el reclutamiento forzoso, sino el giro general hacia la militarización, el aumento del gasto en defensa, la normalización del lenguaje bélico en los discursos políticos y la presión para que la juventud asuma los costos humanos de decisiones tomadas desde los despachos.

Seguridad para unos pocos, sacrificio para muchos

Uno de los ejes centrales de la movilización es la desigualdad. Los manifestantes denuncian que el servicio militar obligatorio afectaría principalmente a jóvenes de sectores populares, migrantes y estudiantes sin redes de protección. “Los hijos de las élites nunca van al frente”, señala Aylin, activista pacifista en Colonia. “Seremos siempre los mismos los que paguemos con nuestra vida”.

Organizaciones juveniles y colectivos antimilitaristas advierten además que el reclutamiento forzoso no fortalece la democracia, sino que erosiona derechos fundamentales como la objeción de conciencia y la libertad individual.

Antimilitarismo en tiempos de guerra permanente

En un contexto internacional marcado por conflictos armados y tensiones crecientes, el discurso oficial apela al miedo y a la urgencia. Frente a ello, la juventud alemana propone otra narrativa, más diplomacia, más cooperación internacional y más inversión en políticas sociales, educación y transición ecológica.

“No necesitamos tanques, necesitamos futuro”, se escucha en las manifestaciones. Para esta generación, la seguridad no se construye con ejércitos más grandes, sino con sociedades más justas.

Aunque el debate parlamentario continúa, las protestas han logrado instalar una resistencia visible y persistente. Lo que está en juego no es solo el servicio militar obligatorio, sino el modelo de sociedad que Alemania quiere construir en el siglo XXI.

Mientras los gobiernos hablan de defensa y amenazas, miles de jóvenes responden con una consigna que resuena en las calles: “Sin nosotros no hay guerra”. Un recordatorio incómodo de que ningún proyecto militar puede sostenerse sin el consentimiento —o la obediencia forzada— de quienes serían enviados a combatir.

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