Pablo Jofré: “El cierre total del Estrecho de Ormuz es clave” y podría escalar la guerra en Asia Occidental

Jofré señaló que Israel está viendo cómo en su contraofensiva, el poderío militar iraní está generando un daño "ya ostensible y difícil de ocultar"

Pablo Jofré: “El cierre total del Estrecho de Ormuz es clave” y podría escalar la guerra en Asia Occidental

Autor: Leonardo Buitrago

En medio de la creciente tensión que sacude a Asia Occidental, tras el asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, a manos de una operación conjunta de Estados Unidos e Israel, que ha desencadenado una respuesta de Teherán, se ha reactivado una de las amenazas más temidas por la economía global: el bloqueo del estrecho de Ormuz.

En conversación con el programa La Mañanera de El Ciudadano, el periodista y analista internacional Pablo Jofré Leal ofreció un análisis sobre los posibles derroteros del conflicto bélico, en el que no solo dimensionó el impacto de un cierre total de la vía marítima, sino que también abordó las complejas dinámicas que involucran a los países árabes del Golfo, las estrategias de falsa bandera del régimen sionista y la efectividad de la maquinaria bélica iraní.

Estrecho de Ormuz: la vía marítima que puede redefinir la guerra

Al ser consultado por el Director de El Ciudadano, Javier Pineda Olcay, sobre los hechos clave que marcarán la evolución del conflicto, Jofré fue contundente al señalar el estrecho de Ormuz como el epicentro de la siguiente fase de la guerra.

El Magister en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid, se refirió al reciente anuncio de las autoridades iraníes sobre el cese del tráfico en la zona y las amenazas de atacar cualquier embarcación que intente cruzarlo, una situación que ha disparado los precios del petróleo y el gas a nivel mundial .

“El cierre total del Estrecho de Ormuz es clave”, afirmó, sobre esta ruta marítima por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo, que se ubica entre Irán y Omán, y es esencial para exportaciones de países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak.

Ante las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien prometió escoltar a los buques que deseen transitar por estrecho, el analista planteó que existe una brecha entre la amenaza y la acción efectiva.

“Ayer antes de la declaración de cierre total, el inquilino de la Casa Blanca, el señor Trump sostuvo que van a escoltar a cualquier barco que quiera cruzar el estrecho de Ormuz. Una cosa es decirlo, otra cosa es si lo hace o no lo hace”, señaló.

La importancia estratégica de Ormuz es tal que su bloqueo, según el análisis de Jofré, supondría una fractura sísmica en la seguridad regional, desatando a su vez una crisis energética mundial, ya que por esta vía marítima pasa casi toda la producción petrolera de Medio Oriente.

“Ahí hay una amenaza latente de una situación que puede pasar de lo tenso a la acción directa y eso significa indudablemente generar una fractura aún mayor en los niveles de seguridad de la región, ya no los tienen, pero se aumenta a un nivel máximo, porque implica el petróleo, implica el gas, así que en eso yo creo que hay que ponerle atención”, advirtió.

Desesperación de Israel ante el poderío militar de Irán

El periodista planteó la necesidad de monitorear las próximas decisiones de Israel, cuya ofensiva ha traspasado la línea de los objetivos militares para golpear infraestructura civil y a la población desarmada.

Esta escalada en la violencia, lejos de ser un signo de fortaleza, fue interpretada por el analista como una muestra de desesperación del régimen israelí ante la inesperada resiliencia y capacidad de respuesta de Irán.

“No solo recordemos los 190 niñas asesinadas en una escuela en Minab en el sur de Irán, sino que hoy se suman hospitales, se suman establecimientos educacionales y otros recintos que están siendo atacados en Teherán y en otras ciudades de Irán. Hay que ponerle atención a eso porque implica un nivel de desesperación de un régimen que ve que el poderío militar de Irán está generando un daño ya ostensible y difícil de ocultar”, expuso.

La Media Luna Roja iraní informó el martes que los fallecidos por los ataques iniciados el pasado 28 de febrero ascienden a 787 y en paralelo, la organización iraní de derechos humanos HRANA, con sede en Washington, indicó que al menos 742 civiles han muerto en la nación persa, entre ellos 176 menores de edad.

En tanto, señaló que 971 personas han resultado heridas —incluidos 115 niños— mientras que otros 624 fallecimientos permanecen en proceso de verificación y clasificación.

Intensificación del conflicto

Para Pablo Jofré, el principal elemento para entender la coyuntura que atraviesa Asia Occiental es la «intensificación» del conflicto.

«Aunque suene evidente, el concepto de intensificación implica no solo el incremento del número de ataques, sino también del número de participantes», señaló, poniendo el foco en la expansión del tablero de juego.

Según su perspectiva, lo que comenzó como un enfrentamiento bilateral —una alianza explícita entre Estados Unidos y el régimen israelí contra la República Islámica de Irán— ha derivado en una confrontación multilateral.

En este sentido, el analista internacional detalló cómo potencias extra regionales están consolidando su respaldo a Israel, superando el ámbito de la diplomacia para adentrarse en terrenos más comprometedores.

«Se han ido sumando en forma de apoyo en material, apoyo político, el apoyo incluso que podría ser efectivo con presencia en terreno de países de la denominada troika europea, Francia, Inglaterra y Alemania, que han expresado su pleno apoyo al régimen israelí», afirmó.

También se refirió ala «activación» de actores no estatales y grupos de oposición armada, a los que calificó como «grupos terroristas que pululan en la zona».

Al respecto, hizo mención al grupo Komala, compuesto por kurdos iraquíes, como una pieza clave en la nueva estrategia de desestabilización contra Irán, operando desde la frontera entre Irak y la nación persa.

«Al mismo tiempo cuando hablo de intensificación es que ya se maneja información respecto al uso de grupos terroristas que pululan en la zona, uno de ellos el grupo Komala de kurdos iraquíes que en la frontera entre Irán e Irak ya ha tenido participación activa en actos terroristas», declaró.

El periodista contextualizó esta amenaza, otorgándole una perspectiva histórica y estratégica de largo alcance. Según sus cifras, la violencia proveniente de esta zona fronteriza no es un fenómeno nuevo, sino la continuación de una guerra que lleva décadas cobrándose vidas.

«Se calcula en más de 10.000 los iraníes asesinados desde el Kurdistán iraquí, desde el principio de la revolución islámica, recordemos la guerra entre Irak e Irán en el año 1980-88 que ha quedado por tanto los remanentes de aquellos grupos terroristas apoyados, avalados, financiados y armados por EE.UU.», recordó, estableciendo un vínculo directo entre las dinámicas de la guerra impuesta por Saddam Hussein y la configuración actual de las milicias de oposición.

En este contexto, Jofré advirtió sobre la inminencia de una nueva escalada: la posibilidad de una incursión terrestre desde el Kurdistán iraquí hacia territorio iraní.

«Y se habla de la posibilidad cierta de que ingresen al territorio iraní en labores de ataques terroristas, las armas ya han sido entregadas», sentenció.

Para entender la viabilidad de esta amenaza, Pablo Jofré desglosó la compleja situación política del Kurdistán iraquí, describiéndolo como una región autónoma profundamente alineada con los intereses de Estados Unidos e Israel, y con aspiraciones independentistas que trascienden la unidad de Irak.

«Recordemos que el Kurdistán iraquí es una de las tres zonas claramente delimitadas de la república de Irak, la zona Sunna, la zona Chií y la zona Kurdistán iraquí que es donde está mayormente el apoyo de EEUU a esos grupos, la zona de Erbil, el clan Barzani», explicó.

Jofré describió a este liderazgo kurdo como un actor geopolítico con una agenda propia, contraria no solo a la unidad iraquí, sino también profundamente hostil a la influencia de Irán en la región. «[El clan Barzani] es un grupo no sólo opuesto a cualquier tipo de unidad de Irak sino que al mismo tiempo ha generado una punta de lanza en esa zona muy importante de Asia Occidental, tiene alianzas con EE.UU., tiene alianzas con Israel», señaló.

El analista recordó un hito significativo que, a su juicio, demuestra la naturaleza de esta alianza: el referéndum de independencia kurdo. «En épocas posteriores al asesinato de Saddam Hussein los grupos de poder en el Kurdistán iraquí realizaron un referéndum destinado a tratar de lograr una especie de, más allá de la autonomía, generar un estado propio. Cuestión que sólo fue reconocido por, como ha sido clásico, fue reconocido sólo por el régimen israelí», detalló.

«Y tal como sucede en Somalilandia, esa provincia separatista de Somalia que ha sido reconocido sólo por el régimen israelí. Eso es un elemento importante porque estamos hablando de una zona que efectivamente es permeable», apuntó en su análisis.

Ante este complejo escenario de intensificación, multiplicación de actores y amenazas concretas desde su frontera noroeste, la República Islámica de Irán, según el análisis de Jofré, ya ha definido su postura de manera tajante. La respuesta a cualquier intento de infiltración no será meramente defensiva, sino que buscará ser una respuesta definitiva y contundente.

«Estamos hablando de una zona que efectivamente es permeable y frente a lo cual la República Islámica de Irán ha sostenido que el impedir, el frenar y el atacar cualquier infiltración desde el territorio iraquí va a ser con todas las armas y con toda la disposición para aniquilar cualquier intento de esas características», dijo.

La encrucijada de los países árabes y la estrategia de falsa bandera

Uno de los ejes centrales del análisis de Jofré giró en torno a la delicada posición de las monarquías árabes del Golfo Pérsico, países que albergan bases militares estadounidenses-

El periodista fue consultado sobre el comportamiento de estas naciones y el aparente intento de Israel de arrastrarlas al conflicto. En opinión del periodista, aunque la estrategia de Washington y Tel Aviv busca involucrar a estos socios árabes, hasta el momento la respuesta que han dado es la de mantener una prudente distancia.

“Efectivamente parte de la estrategia militar de la alianza entre Washington y Tel Aviv es tratar de sumar a sus socios árabes, que han decidido, han determinado y han informado, vamos a ver cómo evoluciona eso, pero hasta ahora ellos dicen que no participan de la guerra”, explicó.

El analista profundizó en esta idea, destacando la diferencia entre la retórica oficial y lo que se difunde mediáticamente. Señaló que mientras los gobiernos de la región se mantienen al margen de la participación directa en el conflicto, los medios de comunicación tienden a atribuirles acciones bélicas que, en realidad, son ejecutadas desde las bases occidentales en su territorio.

“Cuando los medios de comunicación lo que informan es que fuerzas de Dubái, de Emiratos interceptaron drones y otros, léase entonces que las bases estadounidenses, británicas y otras en la zona, son las que interceptan esto desde sus bases militares”, aclaró.

Este intento de involucramiento, sin embargo, no es inocente y conlleva un riesgo existencial para estas monarquías. Jofré recordó las claras advertencias emitidas por Irán, tanto a través de sus canales diplomáticos como de sus máximos representantes y subrayó que Teherán ha sido explícito en señalar que cualquier participación de estos países en la guerra los convertirá automáticamente en objetivos militares legítimos.

“Cualquier posibilidad, y lo ha dicho Irán con claridad, incluso a las cancillerías de los países monárquicos del Golfo, la participación de estos países en la guerra significa entonces tenerlos como objetivos, y le ha dicho también con claridad que los objetivos son las bases militares y los sitios estratégicos de los servicios de inteligencia y otros que son utilizados en la agresión contra Irán», recordó.

«Lo dijo el canciller Abbas Araghchi el día sábado 28 de febrero cuando se inició la agresión y lo ha repetido permanentemente”, subrayó.

En este sentido, Pablo Jofré interpretó la cautela de los países árabes como una muestra de su visión estratégica, al estar plenamente conscientes de que prestarse al juego de Israel y Estados Unidos sería una apuesta riesgosa.

“Hasta ahora mi impresión es que efectivamente los países árabes, principalmente las monarquías del Golfo Pérsico, saben muy bien que cualquier posibilidad e intento de atacar a Irán con fuerzas propias significa recibir andanadas de misiles”, afirmó-

Esta tensión latente se ve agravada por lo que Jofré describió como una campaña de operaciones de «falsa bandera», diseñadas por Washington y Tel Aviv para envenenar las relaciones y justificar una escalada.

El analista puso sobre la mesa el ataque perpetrado el lunes contra las instalaciones petroleras de Aramco en Arabia Saudí, que algunos medios trataron señalar a Teherán como el responsable, aunque posteriormente salió a la luz que la ofensiva habría sido orquestada por Israel.

De hecho, según informó una fuente militar a la agencia Tasnim el objetivo del régimen sionista era distraer la atención de los países de la región del Medio Oriente sobre sus bombardeos contra objetivos civiles en Irán.

Según la perspectiva de Jofré, atribuir estos ataques a Irán sería un error de análisis geopolítico mayúsculo.

“Los ataques a Aramco son evidentemente acciones que para Irán desde el punto de vista de la inteligencia militar y política sería meterse en una camisa de once varas. Su guerra es contra el régimen estadounidense y el régimen israelí y lo que ha tratado en todos estos años Irán es precisamente de decirle a las monarquías de los países de Asia Occidental que deben tener autonomía con respecto a esos poderes militares que lo que pretenden es arrastrarlos en una guerra con Irán”, explicó.

Para ilustrar esta estrategia de desinformación y manipulación, Jofré recurrió a un paralelismo histórico reciente y esclarecedor: el sabotaje a los gasoductos Nord Stream en el mar Báltico.

“Hagamos un paralelo, el ataque contra los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2 en el mar Báltico, asignados como una especie de atentado de Rusia cuando a las pocas semanas salió a relucir que comandos ucranianos apoyados por el gobierno de Noruega, Estados Unidos y Suecia habían generado estos sabotajes. Aquí exactamente lo mismo. Aquí hay una postura por parte de Occidente y de Israel de efectivamente tratar de sumar la mayor cantidad de participantes en la agresión contra Irán”, apuntó.

Efectividad de la operación «Promesa Verdadera 4» y colapso de la cúpula de hierro

En la entrevista con La Mañanera, el periodista realizó un análisis e la capacidad bélica mostrada por Irán durante el desarrollo de la operación «Promesa Verdadera 4» lanzada en respuesta al ataque conjunto de EE.UU. e Israel.

Según su visión, esta contraofensiva iraní no solo ha sido efectiva, sino que presenta características cualitativamente superiores a acciones anteriores, marcando un antes y un después en la estrategia militar de la región.

“Lo que hemos visto son los ataques de Irán efectivos y concretos y un elemento muy interesante porque esta es una operación represalia, una operación Promesa Verdadera 4, que está cualitativamente diferenciada”, afirmó.

El analista explicó que la clave del éxito inicial de Irán ha residido en su capacidad para neutralizar los sistemas de vigilancia y radar de la coalición enemiga. Al atacar estos activos, ubicados en países como Qatar, Bahréin o Arabia Saudí, Irán no solo ha golpeado infraestructura militar, sino que ha cegado la red de alerta temprana que protegía a Israel y a las fuerzas estadounidenses en la región.

“Uno, los primeros ataques se sucedieron contra elementos de logística y de seguridad y de vigilancia de Estados Unidos y de Israel. Es decir, cuando tú atacas un radar de las características del de Qatar, el de Bahréin, el de Arabia Saudí, no estás atacando solo un radar que puede ser un elemento de vigilancia, es la vigilancia del sistema de misiles en sí. Es decir, esos radares, esos sistemas de vigilancia lo que permitían era anticipar en forma muy fiable el lanzamiento de misiles iraníes y por tanto la posibilidad de interceptarlos. Hoy eso está por los suelos”, argumentó.

Esta ceguera tecnológica ha dejado en evidencia la fragilidad de los sistemas de defensa israelíes, a los que Jofré despojó de cualquier aura de invencibilidad al calificarlos como meros «nombres hollywoodenses». La consecuencia es un escenario donde la precisión iraní se ha impuesto, penetrando las defensas enemigas con contundencia.

“La capa de protección, el Domo de Hierro, el Arrow y todos esos nombres hollywoodenses que le ponen, indudablemente está permeable y se ve con claridad las imágenes. Yo diría que ese factor de los ataques efectivos de Irán es un elemento que hay que tener en cuenta ahora porque los ataques son precisos, concretos, ya no se dispersan los misiles sino que llegan a los sitios donde tienen que llegar”, destacó.

Finalmente, y en línea con su análisis sobre la guerra de desinformación, Pablo Jofré hizo un llamado a la ciudadanía a mantener un riguroso espíritu crítico a la hora de enfrentarse a los contenidos publicados en medios de comunicación y redes sociales. En un contexto donde las imágenes manipuladas, las fake news y los bulos proliferan, el analista instó a contrastar las fuentes y a no dejarse llevar por la inmediatez de la información.

“Hoy estamos en una entrega de información y de inteligencia artificial que hace creer aquello que no es y por tanto hay que tener un rigor hasta mínimo respecto a lo que se entrega. Aquilatarlo pero también comparar la información”, afirmó Jofré.

A continuación, puedes ver la entrevista completa del analista internacional Pablo Jofré con La Mañanera:

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