La portavoz de la Cancillería de Rusia, María Zajárova, abordó este martes 24/2 el cuarto aniversario del inicio de la operación militar especial en Ucrania, planteando en ese sentido que «una paz duradera, justa y sostenible solo es posible si se eliminan las causas originarias del conflicto».
«Hace cuatro años, el 24 de febrero de 2022, las Fuerzas Armadas de Rusia, de conformidad con la decisión del Presidente de Rusia, Vladímir Putin, y basándose en las disposiciones de la Constitución de la Federación de Rusia, comenzaron a llevar a cabo la operación militar especial», planteó en primer término Zajárova.
«Su objetivo», agregó, «es eliminar las amenazas proyectadas por el régimen de Kiev desde los territorios bajo su control, y garantizar la desmilitarización y desnazificación de Ucrania».
Seguidamente, la portavoz rusa resaltó que todas las acciones de esta operación «se llevan a cabo en estricta conformidad con el Artículo 51 de la Carta de la ONU, que regula el derecho a la legítima defensa individual y colectiva».
«A este paso obligado le precedieron 8 largos años durante los cuales Rusia, con toda responsabilidad, intentó facilitar una solución político-diplomática del conflicto en Donbáss, que fue consecuencia del Golpe de Estado armado orquestado, financiado y organizado por Occidente en febrero de 2014», recordó.
«Aquellos que no aceptaron la dictadura de los ‘vencedores del Maidán’, o sea millones de civiles en Donbáss y Novorossiya, fueron sometidos a múltiples represiones. Para 2022, el número de víctimas entre la población civil de Donbáss a causa del conflicto armado superaba las 13.500 personas», añadió la funcionaria rusa.
Ante esto, manifestó María Zajárova, «se desplegó una campaña propagandística a gran escala contra Rusia, cuyo único objetivo era convencer al mundo de que los rusos y todos nuestros pueblos que se consideran parte del gran mundo ruso, supuestamente no tienen derecho a preservar su identidad nacional y cultural, ni en Ucrania ni en ningún otro lugar».
Amenaza nuclear
La portavoz recordó también que «desde 2014, a través de la ayuda de Occidente, se llevó a cabo un proceso dinámico de militarización de Ucrania y de preparación militar de su territorio como potencial teatro de operaciones militares contra Rusia, lo que creaba amenazas comparables con la amenaza a la existencia de nuestro país. Todo esto, junto con la imparable expansión de la OTAN, condujo a una profunda crisis de seguridad en Europa».
En este punto, recalcó que Rusia «intentó hacer llegar su postura a Washington y Bruselas, explicando durante mucho tiempo y con insistencia dónde están nuestras ‘líneas rojas’ y por qué. Pero nuestras propuestas de garantías jurídicas de seguridad, que incluían la no expansión de la OTAN hacia el Este, fueron ignoradas», enfatizó.
Además, Zajárova rememoró que «nos causó una preocupación grave la pretensión, expresada públicamente por Zelenski en febrero de 2022 en la Conferencia de Seguridad de Munich, de poseer armas nucleares, lo que creaba riesgos reales para Rusia y para la estabilidad estratégica en su conjunto».
De este modo, continuó la portavoz rusa, «fueron destruidos los tres pilares fundamentales de la condición del Estado ucraniano: su estatus neutral, no alineado y no nuclear, que habían garantizado su reconocimiento internacional a principios de los años noventa».
Asimismo, dijo que, entre otras cosas, la operación militar especial «ha revelado los planes del lado occidental, liderado por los anglosajones, de imponer a la comunidad internacional un ‘orden internacional basado en reglas’, cuyo único objetivo es asegurar y mantener la hegemonía de Occidente».
Finalmente, María Zajárova afirmó que «todos los objetivos de la operación militar especial serán alcanzados. Una paz duradera, justa y sostenible solo es posible si se eliminan las causas originarias del conflicto. Los esfuerzos actuales de nuestra diplomacia están dirigidos a cumplir esta tarea, incluso a través de los contactos con los países de la mayoría mundial y en el marco del diálogo ruso-estadounidense».
En la foto de portada, dos integrantes del batallón Azov, formado a partir de la pandilla ultranacionalista Patriota de Ucrania y el grupo neonazi Asamblea Nacional Social (SNA). Al compartir ideales xenófobos, en sus primeras acciones, agredieron a inmigrantes y gitanos, integrándose luego de forma oficial a la Guardia Nacional de Ucrania en noviembre de 2014.
El Ciudadano
