Trump contra las cuerdas en Irán: ninguna salida de la guerra es limpia ni barata

Mientras el mandatario estadounidense evalúa negociar, prolongar los bombardeos o escalar el conflicto, ordenó postergar por 5 días los ataques a la infraestructura energética iraní, justo en medio del alza del petróleo yante el riesgo de que se registre una crisis mayor

Trump contra las cuerdas en Irán: ninguna salida de la guerra es limpia ni barata

Tras casi cuatro semanas de la guerra que comenzó con una agresión conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, la administración de Donald Trump se encuentra contra las cuerdas. Un análisis detallado de The Economist revela que las cuatro opciones disponibles que tienen el mandatario norteamericano para salir del conflicto bélico son, en el mejor de los casos, caminos plagados de riesgos, costos elevados y consecuencias impredecibles.

Lejos de la retórica triunfalista que caracteriza al magnate republicano, la realidad sobre el terreno y en las mesas de negociación dibuja un escenario complejo. Según el medio británico, aunque Trump asegura que Washington está «aplastando» a Irán, en realidad tiene cuatro opciones sobre la mesa —negociar, declarar la victoria y retirarse, seguir como hasta ahora o escalar el conflicto— y no ha elegido ninguna porque, simplemente, «ninguna es buena».

¿Alto al fuego?: el callejón sin salida de la negociación

La primera opción, acordar un alto el fuego con Irán, se presenta como la menos probable, ya que El camino hacia la mesa de negociación está minado por la desconfianza.

Según el medio citado, la nación islámica que ha sufrido ataques en dos oportunidades mientras se celebraban conversaciones con el gobierno del ultraderechista recela de sentarse de nuevo en la mesa de negociaciones con representantes estadounidenses.

En paralelo, el contexto diplomático es, como mínimo, hostil. Omán, el país que fungía como mediador tradicional entre Washington y Teherán, ha irritado a sus vecinos del Golfo Pérsico debido a su postura, considerada comprensiva hacia la nación persa.

Según en análisis, incluso si las partes accedieran a reanudar el diálogo, un acuerdo exitoso está lejos de ser una certeza. Las exigencias de cada bando son, por ahora, irreconciliables. Mientras que Estados Unidos establecería «límites estrictos al programa de misiles y fin del apoyo iraní a milicias regionales», Irán exigiría como condición sine qua non «reparaciones por la guerra y el cierre de bases militares estadounidenses en la región», consignó RT con base en la publicación de The Economist.

La opción «trumpista»: declarar la victoria y huir

Ante la imposibilidad de un acuerdo negociado, Trump podría recurrir a una maniobra que ya ha utilizado en el pasado: declarar la victoria y dar por terminada la guerra. Algunos asesores del mandatario lo empujan en esta dirección, sugiriendo que anuncie que las capacidades militares de Irán, su marina y sus fábricas de misiles han sido destruidas.

The Economist califica esta postura como «la opción más ‘trumpista'», una estrategia que consiste en vender una agresión inconclusa como un triunfo decisivo. El medio recuerda un antecedente claro, cuando en junio del año pasado, el presidente estadounidense proclamó que el programa nuclear iraní había sido «obliterado», solo para describirlo ocho meses después como una amenaza latente.

Sin embargo, retirarse ahora no sería gratuito. Una retirada inmediata daría a Irán la oportunidad de mantener el control sobre el estrecho de Ormuz, la ruta marítima por donde circula alrededor del 20% del petróleo y gas que se comercia en el mundo y que resulta esencial para exportaciones de países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak.

Desde la perspectiva de la política interna estadounidense, abandonar el conflicto ahora le daría a Teherán siete meses para que el impacto del shock petrolero se diluya antes de las elecciones legislativas de noviembre, un plazo que podría ser letal para las aspiraciones de Trump y el Partido Republicano.

La tercera vía: prolongar el desgaste sin solución

La tercera opción para el ultraderechista es continuar con la estrategia actual: prolongar los bombardeos durante semanas. Esta postura contaría con el respaldo de altos cargos militares israelíes y de los sectores de línea dura dentro de la administración Trump. La teoría detrás de esta opción es que unas semanas más de ataques podrían reducir aún más las capacidades militares iraníes o, en el mejor de los escenarios, provocar el colapso del Gobierno persa, mientras la Casa Blanca gana tiempo para enviar más buques y montar una coalición de escoltas en el estrecho.

No obstante, el medio británico pone en tela de juicio la viabilidad de este plan. Lejos de doblegarse, Irán ha demostrado una notable capacidad de resiliencia y represalia, a través de un contraofensiva como la operación «Promesa Verás IV». En su análisis advierte que la nación persa es capaz no solo de seguir lanzando ataques contra objetivos en la región y mantener cerrado el estrecho de Ormuz, sino también de «golpear otros frentes» e intensificar sus ataques contra infraestructuras críticas en el golfo Pérsico. Esta opción, lejos de resolver el conflicto, solo garantiza su prolongación y expansión.

La cuarta vía: la escalada como apuesta final

Finalmente, la opción más arriesgada es la denominada «escalar para desescalar», una frase atribuida al secretario del Tesoro, Scott Bessent. Esta vía implicaría cumplir con las amenazas más severas de Trump: golpear centrales eléctricas iraníes, tomar el control de la isla de Jarg —la principal terminal petrolera de Irán— o apoderarse de tres islas estratégicas en disputa con Emiratos Árabes Unidos, ubicadas en un punto neurálgico cerca del estrecho.

Este camino, sin embargo, está lleno de riesgos militares y políticos. The Economist planteó que los militares estadounidenses no solo tendrían que tomar estas islas, sino también mantenerlas «bajo un fuego casi seguro de drones». Un eventual asalto a las instalaciones nucleares iraníes sería una operación de una envergadura mayor, exigiendo a los comandos asegurar territorio hostil durante días, mientras que los estados del Golfo quedarían aún más expuestos a represalias de la nación islámica.

La escalada, advirtió el citado medio, no es un fin en sí misma. Presenta un dilema estratégico fundamental: si Trump toma la isla de Jarg, ¿qué hace luego con ella si Irán se niega a negociar un acuerdo? «Habiendo iniciado esta guerra, Trump se enfrenta ahora a la conclusión de que ninguna de las salidas a su alcance es limpia ni barata, y no tiene una forma fácil de terminar lo que empezó.»

Trump pospone ataques a centrales eléctricas y habla de «conversaciones productivas» que Irán niega

En medio de este entramado de opciones desfavorables, Donad Trump anunció este lunes que ordenó a su Departamento de Guerra, liderado por Pete Hegseth, posponer durante cinco días los ataques militares contra centrales eléctricas e infraestructura energética iraníes.

La decisión, según publicó el magnate republicano en su red Truth Social, responde a «conversaciones muy buenas y productivas respecto a una resolución completa y total» de las hostilidades entre ambas naciones.

«Me complace informar que Estados Unidos y Irán han mantenido, durante los últimos dos días, conversaciones muy positivas y productivas sobre la resolución total de nuestras hostilidades en Oriente Medio», escribió.

Trump afirmó que el diálogo mantenido en los últimos dos días ha sido «profundo, detallado y constructivo» y planteó que la paralización de los ataques, que se mantendrá dependiendo «del éxito de las reuniones y discusiones en curso».

Las declaraciones del inquilino de la Casa Blanca se producen justo despues de que la Guardia Revolucionaria iraní anunciara que responderían «de la misma manera» a Estados Unidos si se registra un ataque a las centrales eléctricas ´persas.

«Irán responderá atacando las centrales del régimen ocupante y las de los países de la región que abastecen de electricidad a las bases estadounidenses, así como las infraestructuras económicas, industriales y energéticas en las que los estadounidenses tienen participación», aseguraron en un comunicado.

Adicionalmente, la agencia iraní Fars informó que no existen comunicaciones directas ni indirectas con Estados Unidos, a pesar de los dichos de Trump.

«Un funcionario de seguridad iraní desestimó las afirmaciones de Estados Unidos sobre conversaciones indirectas entre Teherán y Washington en medio de la guerra, destacando que el presidente Donald Trump retrocedió de sus amenazas después de darse cuenta de que la República Islámica apuntaría a todas las plantas de energía en Asia Occidental», indicó.

«No hay contacto directo ni indirecto con Estados Unidos», planteó Fars citando al funcionario y subrayando que el mandatario estadounidense reculó de sus amenazas sobre atacar las infraestructuras energéticas de Irán después de la severa advertencia de Teherán de contraatacar.

Destacó que «la presión de los mercados financieros y la amenaza relacionada con los bonos en Estados Unidos y Occidente aumentó, lo cual fue otro factor importante» a considerar.


La crisis actual es el resultado de una agresión conjunta lanzada por Israel y Estados Unidos la madrugada del sábado 28 de febrero. Con el objetivo declarado de «eliminar las amenazas» de la República Islámica, los bombardeos causaron la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, y de varios altos cargos militares, entre ellos el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani; el comandante de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani; y el ministro de Inteligencia, Esmaeil Khatib. Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder supremo, fue elegido como su sucesor.

Desde el inicio de las hostilidades, más de 1.300 civiles han fallecido en Irán y más de 18.000 personas han resultado heridas, según las autoridades de la nación persa. Miles de infraestructuras civiles, viviendas, centros médicos y escuelas han sido destruidas o gravemente dañadas.

En represalia, Teherán ha lanzado numerosas oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y bases estadounidenses en Oriente Medio.

Adicionalmente, la decisión de Irán de bloquear casi por completo el estrecho de Ormuz ha disparado los precios de los combustibles a nivel global, sumiendo a la economía mundial en una nueva crisis energética.

Con las opciones agotadas y los costos humanos y geopolíticos en aumento, la administración Trump se encuentra en un callejón en donde ninguna salida es ni limpia ni barata, lo que queda en evidencia con su decisión de posponer todos los ataques militares contra centrales eléctricas e infraestructura energética iraníes.

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