Sacerdote argentino es nominado al Nobel de la Paz por su labor humanitaria en Madagascar

El religioso logró transformar junto a los habitantes del país de África Oriental, lo que era un basurero en una ciudad digna.

Pedro Opeka llegó a Madagascar en la década de los 70 con apenas 22 años. Allí se propuso iniciar una labor que cambiaría su vida y la de miles de habitantes de ese país africano.

Con su trabajo tesonero, formó a jóvenes sumidos en la miseria y les enseñó a construir viviendas gracias a sus conocimientos de albañilería, el oficio de su padre.

“Si están dispuestos a trabajar, yo los voy a ayudar”, fueron las palabras que Opeka le dijo a los habitantes al llegar a Madagascar, luego de ver niños descalzos y viviendo con sus padres y demás familiares en casas de cartón donde predominaba el hacinamiento, reseñó el portal La nota positiva.com.

El padre Opeka nació en la ciudad de San Martín, en la zona norte del Gran Buenos Aires en 1948; es miembro de la Congregación de San Vicente de Paul. Se ordenó sacerdote en la Basílica de Luján en 1975, un año después se hizo cargo de la Misión de Vagaindrano, al sur de Madagascar.

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Opeka fue compañero de estudios de Jorge Bergoglio. Foto: Clarín.

Al conocer la situación de ese país, donde cunde la pobreza pese a sus riquezas naturales, afirmó, como lo ha comentado en varias entrevistas, que: “Acá no hay que hablar porque sería una falta de respeto hacia ellos, sino que debemos ponernos a trabajar”.

Buen amigo

Enfatizó su labor como misionero apoyado por la fundación France Libertés, con quienes empezó a mejorar sus condiciones de vida. Después de varios años de trabajo, fundó en 1989 la asociación Akamasoa, que significa “Buen amigo” y que proporcionó 4.000 casas a familias sin hogar y ayudó a educar a 13.000 chicos y jóvenes.

Esta obra social que lleva más de 30 años de trabajo interrumpido, tomó más relevancia cuando el gran barrio que construyó fue visitado en 2019 por el papa Francisco, donde contó a quienes no sabían que sobre un basurero se había levantado la “Ciudad de la amistad” de Opeka, un argentino que al igual que el Papa, dejaron el país del tango para dedicarse a ayudar a los más vulnerables.

Actualmente, es uno de los postulados al Premio Nobel de la Paz 2021. Por su obra es conocido popularmente como “la Madre Teresa con pantalones” y “el Albañil de Dios”.

El cura argentino fue compañero en sus estudios de teología de Jorge Bergoglio, a quien reencontró ya convertido en el Papa Francisco, cuando éste visitó la isla de Madagascar en 2019.

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El religioso destaca en Madagascar por su capacidad de liderazgo. Foto: WEB.

En una entrevista con Página/12 en 2003, contó que su obra se sostiene en “redes de amigos que juntan donaciones” desde Francia y México. Señaló que también se recibe ayuda de España y Eslovenia. Hasta ese momento, la ayuda no venía de la Argentina, aunque contó que hubo un intento de familiares para armar una red local que se ahogó en medio de las profundidades del corralito bancario de fines de los ’90.

“Yo al principio no estaba muy entusiasmado cuando los periodistas venían a ver mi obra. Una vez vinieron de Paris Match y yo dije, uh, Paris Match. Pero unos amigos de Médicos sin Frontera que me ayudaban me decían, tenés que contar por todos lados lo que estás haciendo”, expresó a dicho diario.

Un cura goleador

Al contar como fueron sus comienzos para integrarse con la población humilde de Magadascar, recordó una anécdota futbolera: “Me metí a jugar al fútbol con la gente. Eso los sorprendió muchísimo. ¿Qué hacía un blanco jugando con un negro?, se preguntaban. Ahí nació una nueva imagen: corriendo estábamos de igual a igual, con las mismas chances. Y hasta me convertí en goleador del equipo”.

En 2018 visitó Argentina, momento en el que Opaka presentó su último libro “Rebelarse por amor” y celebró misas en parroquias de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense, a la vez que visitó Santa Fe, Mar del Plata y Miramar.

Además, recibió entonces distinciones en el Senado de la Nación, la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina (UCA), la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA) y la Embajada de Uruguay, entre otros reconocimientos a su labor.

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