En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, revolución tecnológica acelerada y reconfiguración de los equilibrios de poder global, la República Popular China ha definido su hoja de ruta estratégica para el próximo lustro. La Propuesta del Comité Central del Partido Comunista de China para la elaboración del XV Plan Quinquenal de Desarrollo Económico y Social, fue aprobada el 23 de octubre de 2025 y establece los lineamientos que guiarán al país hacia el cumplimiento básico de la modernización socialista en 2035.
Por Bruno Sommer
El texto define el XV Quinquenio como un período clave para sentar bases sólidas y liberar plenamente las fuerzas productivas, con miras a lograr avances decisivos en la modernización socialista.
Tras un XIV Plan atravesado por la pandemia global y un entorno internacional complejo, las autoridades destacan haber consolidado el crecimiento económico, fortalecido la innovación científica y tecnológica, avanzado en la transición ecológica y reforzado la seguridad nacional.
En su discurso del año nuevo, el presidente Xi Jinping señaló que el Año de la Serpiente, que está a punto de terminar, ha sido extraordinario, y afirmó que durante él, China afrontó las dificultades y logró nuevos avances a pesar del complejo y cambiante entorno, nacional e internacional, elevando a nuevas alturas su fortaleza económica, sus capacidades científica, tecnológica y de defensa nacional, y su fortaleza nacional integral, según constató Xinhua.
Así para este año que inicia el del Caballo de Fuego, la meta estratégica es clara rumbo al 2035, China aspira, entre otros a alcanzar un PIB per cápita equiparable al de los países medianamente desarrollados, lograr un salto sustancial en poderío económico, científico-tecnológico y de defensa, y consolidar una vida “más feliz y hermosa” para su población.
Desarrollo de alta calidad: el nuevo paradigma
Uno de los conceptos centrales del XV Plan es el desarrollo de alta calidad. No se trata solo de crecer, sino de transformar la estructura productiva y mejorar la eficiencia.
Entre los principales objetivos se encuentran:
- Mantener el crecimiento en un rango razonable.
- Incrementar la productividad total de los factores.
- Reforzar la demanda interna como motor principal.
- Construir un gran mercado nacional unificado planquinquenal.
El documento insiste en superar los “cuellos de botella” estructurales, reducir desequilibrios regionales y fortalecer la resiliencia frente a riesgos externos.
La estrategia también apuesta por fortalecer la demanda interna como pivote estratégico. Reactivando el consumo mediante aumento de ingresos y mejora de servicios públicos. Ampliando la inversión en infraestructuras estratégicas. Eliminando barreras que fragmentan el mercado nacional.
China galopa construyendo armonía
Así bajo el pulso firme del nuevo quinquenio, China se mira al espejo de su historia milenaria y decide avanzar de manera programada y responsable. El XV Plan más que un documento técnico; es una brújula que apunta hacia 2035, una hoja de ruta hacia la promesa de una modernización socialista que busca armonizar poderío económico, estabilidad social y renovación cultural. En sus páginas late la convicción de que el desarrollo no debe ser simplemente veloz, sino sólido, equilibrado y capaz de resistir las tormentas del mundo.
La palabra clave es “calidad”. Calidad en el crecimiento, en la innovación, en la vida cotidiana del pueblo. Se trata de convertir el vasto mercado interno en motor confiable, de fortalecer la productividad y de transformar las antiguas industrias con inteligencia y tecnología. El progreso ya no se mide solo en cifras, sino en eficiencia, resiliencia y bienestar compartido.
En el corazón del plan arde la llama de la autosuperación científico-tecnológica. Semiconductores, inteligencia artificial, energía limpia, redes del futuro, pues China se posiciona desde las cumbres donde se decide el rumbo de la nueva revolución industrial. Así, la ciencia es presentada como columna vertebral de la nación, y el talento como su sangre circulante, impulsando una transformación que pretende ser profunda y duradera.
Pero no todo es laboratorio y acero. El plan habla también de campos fértiles, de aldeas renovadas, de ciudades más humanas. Aspira a cerrar brechas regionales, a modernizar la agricultura, a proteger la tierra y el agua mientras se construye una economía verde y baja en carbono . La modernización, en esta visión, no debe desgarrar el paisaje, sino reconciliar crecimiento y naturaleza.
Finalmente, el horizonte se abre hacia el exterior. Apertura de alto nivel, comercio renovado, cooperación con el mundo bajo la bandera del beneficio mutuo. El XV Plan se presenta así como un puente entre pasado y futuro, una apuesta por la estabilidad en tiempos inciertos donde China sigue apostando por la paz y el desarrollo de un futuro compartido.
Un futuro que no es una meta individual a la que se llega en solitario, sino un puente que tejemos juntos desde el presente. Cada paso que damos, cada sueño que hilamos y cada lucha compartida es una piedra angular en esa construcción. Porque un futuro que no se construye con las manos de todos no es más que una quimera; solo en el encuentro de nuestras esperanzas, en el crisol de nuestras diferencias, se forja un mañana donde quepan no solo nuestros pasos, sino también los que vendrán.
Por Bruno Sommer

