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“No he visto otros movimientos en el continente que utilicen la calle para reivindicar su lengua”

Viktor Naqill
Viktor Naqill

Nacido en Agkü (Ancud), Chillwe (Chiloé), en 1967, Viktor Naqill cuenta que si bien no fue un hablante nativo de mapudungun, hoy puede hablarlo y leerlo a nivel básico, que es también uno de sus temas de cabecera. Es así como durante este año comenzará a trabajar en su libro “Mapuzugun, la lengua del País Mapuche: Su historia y su futuro”, donde analiza las causas de la paulatina disminución de la lengua mapuche y plantea algunas estrategias para su revitalización. Por otro lado, está por concluir su Doctorado en Ciencias Políticas en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) con la tesis “De la Raza a la Nación, de la Tierra al País: Comunitarismo y nacionalismo en el movimiento mapuche, 1910-2010”. Viktor Naqill es, además, militante del partido Wallmapuwen.

 

 

– Antes que todo ¿Cuál sería la manera correcta de escribir el nombre de la lengua: Mapudungun o mapuzungun?

 

“Ambas son correctas dependiendo de la forma de escritura. Mapudungun con “d” es la forma que utiliza el alfabeto Unificado. Mapuzungun, por su parte, incorpora la “z” del alfabeto Ragilew, pero conserva la “ng” del Unificado, que en el Alfabeto Ragilew se representa solo con «g» y que corresponde al sonido nasal-velar /ŋ/característico del mapuzugun. Estos usos que provocan confusión y duda a quienes comienzan a acercarse a la lengua, es lo que tiene que resolverse a través de la estandarización, con una forma de escritura”.

 

– Ud. señala en su columna “Lengua y Emancipación Nacional”, publicada en  Mapuexpress, en febrero pasado  que el mapuzungun vive una “situación crítica” ¿Por qué?

 

“Desde el punto de vista cuantitativo todas las investigaciones y encuestas muestran, con algunas variaciones, que el mapuzugun es una lengua en retroceso. Una encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), de 2006, estableció que solo el 24% de la población mapuche habla la lengua. Los datos de la Casen del mismo año, indican 22,8%. Todos estos datos deben ser tomados con mucha cautela. Lo que nadie tiene duda es que el mapuzugun es hoy una lengua en peligro de desaparición.

 

Desde el punto de vista cualitativo hay una situación de diglosia entre el mapuzugun y el castellano, derivada de la subordinación política que vivimos como pueblo. Mientras el castellano es la lengua de la escuela, de la administración y de los medios de comunicación, el mapuzugun es usado en estos espacios en niveles mínimos o no existe. Si encendemos la radio y la televisión en Wallmapu, nos encontraremos con castellano y no mapuzugun. Si el mapuzugun fuera una lengua vigorosa, estaría en la misma situación del castellano y no es así.

 

Es cierto que el mapuzugun despierta hoy un gran interés, sobre todo entre la gente joven de nuestro pueblo y también entre chilenos. Esto tiene una gran importancia pero hay que diferenciar entre el valor simbólico de la lengua y el valor de uso. El interés refleja el valor simbólico que ejerce el mapuzugun para las nuevas generaciones y es un pilar importante para el proceso de recuperación o aprendizaje de cualquier lengua. Sin motivación esto sería imposible. De hecho las experiencias de movilización política por la lengua muestran una constante: son los sectores desposeídos del idioma los que impulsan con mayor fuerza el proceso. Son los sectores más motivados justamente por querer adquirir también la lengua propia de su pueblo y país. El éxito de convocatoria que han tenido los Internados Lingüísticos organizados por la FEMAE y la Inarumen Mapuzugun Wallmapu mew (Academia Nacional de la Lengua Mapuche) se fundan en esa motivación. Que la adquisición del idioma sea efectiva depende de las estrategias de enseñanza, y que su uso sea real dependerá de la voluntad y de los estímulos del ambiente. Todo esto está en construcción, el movimiento seguirá creciendo”.

 

-¿Considera que la lucha por la defensa y revitalización de la lengua ha llevado a la Intendencia a la futura declaración de oficialización del mapudungun? ¿Es decir, se trata de una demanda “desde abajo”, por parte de organizaciones, comunidades y personas individuales que es recogido por el Estado en un contexto determinado?

 

“Efectivamente, en este caso ha sido así. La oficialización está en la agenda porque nuestro pueblo ha llevado la reivindicación a la calle. Esto no es banal, no es una acción más. Durante décadas ha existido interés en que el mapuzugun mejore su estatus en el Wallmapu y sobre todo se incorpore en la educación. Para ello el repertorio de acción eran seminarios y talleres, orientados a grupos reducidos, por lo general académicos y profesores. Pero ahora la gente ha salido a marchar por la lengua y cada vez lo hace en mayor número. Ello expresa un alto grado de conciencia lingüística. Se asume que el mapuzugun es una cuestión vital. Hasta aquí no he visto otros movimientos en el continente que utilicen la calle para reivindicar su lengua”.

 

– El intendente Andrés Jouannet señaló que la oficialización se llevaría a efecto siguiendo una reglamentación de acuerdo al Convenio 169.  ¿Qué significaría esto, a su juicio?

 

“El intendente ha partido con una definición importante: está de acuerdo con la oficialización. Debe entonces actuar en consecuencia. Me parece bien que postule la necesidad de la consulta por exigirlo el Convenio 169. A las autoridades chilenas se les olvida, sin embargo, consultar al pueblo mapuche cuando imponen los megaproyectos en Wallmapu. En algunos casos también el gobierno se desentiende de la consulta o bien se hacen consultas amañadas. En este caso cualquier proceso sin la participación desde el inicio de los actores que han impulsado la demanda de la oficialización carecerá de legitimidad.

 

Dicho esto, la consulta no debe girar en torno a si la lengua debe ser oficializada o no. La situación crítica del mapuzugun no admite esta disyuntiva. La oficialización debe producirse. Sería iluso pretender revitalizar el mapuzugun sin un marco permanente de protección legal. Todo quedaría a manos de la voluntad de las autoridades de turno, que en ciertas circunstancias podrían utilizar el mapuzugun de acuerdo a sus intereses políticos. El mapuzugun jamás debe quedar condicionado a la contingencia. El mapuzugun está por sobre todos nosotros.

 

En mi opinión la consulta debe enfocarse a establecer las bases de la planificación lingüística en Wallmapu. Junto a la oficialización hay que implementar un plan de acción a varios años plazo. Doy solo un ejemplo para comprender la extensión de nuestras acciones: Para enseñar mapuzugun en las escuelas requerimos profesores de mapuzugun. Para formar estos profesores necesitamos una carrera de Pedagogía en Mapuzugun, que actualmente no existe. Siendo optimistas, los primeros profesores no los tendríamos antes de 10 años o más, dependiendo de lo que hagamos ahora. Primero tenemos que hacer el lobby para crear la carrera. De lograrlo necesitamos unos dos años o más para organizar la carrera (hablantes de mapuzugun formados en postgrados en el extranjero). Tratándose de una carrera de cinco años, podríamos contar con una primera promoción de profesores en 2026. Luego hay que imaginarse el número de profesores en proporción al número de escuelas en las que se impartirá la asignatura. Y aquí estoy tocando solo una pequeña parte de toda la planificación que es la enseñanza de la lengua en las escuelas”.

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– Pensando en los límites históricos, por lo menos del Ngulumapu, ¿Qué le parecería una posible extensión de la oficialización a otras regiones (Bío Bío, Los Ríos, Los Lagos) o incluso las comunas de Santiago con gran presencia mapuche?

 

“En primer lugar quisiera recordar que existen dos pronunciamientos favorables desde Contraloría respecto a la oficialización del mapuzugun. Uno por solicitud de la comuna de Galvarino, que da pie para que otras comunas puedan oficializar igualmente nuestra lengua. Y otro derivado de la demanda de oficialización en la Región de la Araucanía. Existe por lo tanto piso jurídico para otras oficializaciones.

 

Sin embargo, creo que es importante tener en cuenta ciertos criterios en torno a la oficialización, la que debe ajustarse a la realidad lingüística y a la demanda. Tiene que entenderse, además, qué significa, en la práctica, la oficialidad de una lengua. El valor jurídico que adquiere la lengua implica el deber y el de derecho de que esta sea utilizada en todos los ámbitos sociales y administrativos. Esto no es algo abstracto, es concreto. Se requiere funcionarios bilingües, traductores, profesores de la lengua, etc. Entonces ¿Es razonable la oficialización fuera del territorio histórico mapuche?

 

Creo que a veces la gente se entusiasma en pedir oficialización en todo Chile porque no conoce sus implicancias. Por otro lado, no hay ningún motivo válido para ello: ni histórico, ni lingüístico ni tampoco de presencia mapuche. El mapuzugun es la lengua del pueblo mapuche y del Wallmapu, no aspiramos en ningún caso a que se convierta en la lengua del Estado chileno ni de todos los chilenos. Aunque suene mal, la oficialización del mapuzugun a nivel de todo Chile sería «desparramar el trigo», para contentar simbólicamente a más gente pero sin ninguna realidad concreta, quitándole eficacia (y recursos) a la revitalización allí donde realmente se puede hacer. Prefiero un millón de personas sabiendo mapuzugun en el Wallmapu, que 17.000.000 en Chile solo valorándolo. La valoración de nuestra lengua en la sociedad es importante pero lo fundamental es que nuestra lengua se use efectivamente.

 

El primer criterio para la oficialización del mapuzugun, es su territorialidad. Esta no es una reivindicación para todo el territorio de Chile sino para el Wallmapu, es decir el territorio que mantuvo su independencia hasta la invasión chilena, de la segunda mitad del siglo XIX. Es aquí donde deben impulsarse las medidas más decididas respecto al mapuzugun. Si hoy está planteada la oficialización para la Región de La Araucanía no es por casualidad sino porque esta región abarca la mayor parte del Wallmapu y es donde el mapuzugun se habla habitualmente.

 

En el caso de la Región del Biobío, no tiene sentido una oficialización regional. En rigor la oficialización podría plantearse en la provincia de Arauco y para las comunas de Alto Biobío, Külako, Mulchen, Negrete y Nacimiento en la provincia de Biobío. En cuanto a la Región de Los Ríos, algunas comunas estarían concernidas, entre ellas Mariküga, Pagipülli y Lanko, pero no necesariamente toda la región.

 

Es en este espacio territorial, como una totalidad, que puede y debe desarrollarse el mapuzugun. Más allá, en el Wallmapu en un sentido amplio, allí donde hay tierras mapuche, es decir el Willimapu y Chillwe, la oficialización sería posible en ciertas comunas, como por ejemplo San Juan de la Costa pero con todas las limitaciones objetivas de un espacio territorial aislado y restringido desde el punto de vista lingüístico. En cuanto a la diáspora, vemos difícil que alguna comuna oficialice, realmente y no solo simbólicamente, el mapuzugun. No está claro cuál podría ser la eficacia de una tal medida, al menos en lo que concierne la revitalización de la lengua, en tales condiciones de aislamiento y reducido ámbito territorial”.

 

 

Profesores para producir hablantes

 

– Ya existe un sistema de Educación Intercultural Bilingüe a escala regional (EIB). Además, hasta 2012, se estaba realizando una consulta a nivel regional para extender la EIB, de carácter obligatorio, a todas las escuelas básicas. ¿Qué mirada tiene sobre este sistema?

 

“En primer lugar, me parece muy importante que hoy se imparta la asignatura de lengua mapuche en las escuelas, puesto que rompe con décadas de exclusión. Sin embargo, debemos estar conscientes que entre la etiqueta “bilingüe” de este sistema y lo que se ofrece no hay relación. Para que un sistema sea cualificado de bilingüe, el castellano y el mapuzugun deben ser utilizadas como lenguas de enseñanza y de modo equilibrado. No es el caso del mapuzugun. En cuanto a los objetivos lingüísticos, lo que los estudiantes aprenden son palabras o frases de uso habitual. No conozco evaluaciones que permitan indicar cuál es nivel de mapuzugun que los niños y jóvenes aprenden, dudo que su competencia sea bilingüe en estricto sentido.

 

Si bien se comprende que lo que se ha hecho hasta el momento es para enfrentar una urgencia ante el proceso de pérdida de las lenguas indígenas, desde el punto de vista de la enseñanza de lenguas no todo lo que se hace lleva a la adquisición de un idioma. Por ello, se requiere fijar los objetivos lingüísticos y a partir de allí diseñar las estrategias y aplicar los métodos en coherencia. Si nuestro objetivo es efectivamente el bilingüismo entonces el sistema debe experimentar cambios profundos. Para ello se requieren capacidades técnicas y políticas que lo rediseñen. Según algunos informes que he podido leer desde el mismo Programa de EIB del Ministerio de Educación están conscientes de la falta de profesores idóneos y material didáctico adecuado. La EIB puede contribuir a una mayor valoración de la lengua pero no está en condiciones de «producir» hablantes completos, es decir que además de hablar y comprender, escriban y lean en mapuzugun. Por ello se requieren profesores de mapuzugun, como ocurre con la enseñanza de cualquier otra lengua”.

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– Ud. señala que un objetivo a lograr es que, en un futuro sistema educacional regional, el mapuzungun sea lengua de enseñanza ¿Cuál es el valor de esto?

 

“En la actualidad el mapuzugun es solo una asignatura, una lengua que se enseña, además, como he descrito, de modo insuficiente. Que sea lengua de enseñanza significa que todas las materias sean vehiculizadas por medio del mapuzugun, la biología, la matemática, la historia etc. Ello implica que los profesores o docentes de las asignaturas tendrán que saber mapuzugun. Implica, además, la creación de palabras para cada una de las asignaturas. Esto te muestra que la planificación lingüística es integral. La lengua no vivirá en compartimentos, ocupando solo algunos espacios, sino que desarrollándose en todo el sistema social del Wallmapu”.

 

– Es sabida la presencia de 3 formas escritas de mapuzugun, Alfabetos Unificado, Raguileo y Azümchefe.  Ud. señala como necesaria la estandarización de la lengua y la concordancia en una (1) forma de escritura ¿Por qué?

 

“No se trata solo de tres alfabetos, lamentablemente. A mediados de los 90, cuando se hizo un intento por la estandarización desde el propio movimiento mapuche, existían con más o menos peso, seis alfabetos. Finalmente, un congreso realizado en 1996 adoptó el azümchefe, que es el que hoy utiliza Conadi y que el Ministerio de Educación adoptó como «oficial» para todos sus efectos. La decisión no generó consenso y seguimos en un mismo escenario de dispersión. Existe además un alfabeto que se utiliza en la carrera de Pedagogía Básica intercultural en Contexto Mapuche de la Universidad Católica de Temuko.

 

En todas las experiencias de pleno desarrollo lingüístico la estandarización de la lengua es un paso fundamental. Los albaneses, a principios del siglo XX, tenían también varios tipos de escritura, con el agravante que se basaban unas en el cirílico, otras en el árabe y otras en el latino. En 1908, en un congreso realizado en Monastir, se adoptó una escritura en base al alfabeto latino y a partir de ahí la lengua alcanzó un gran desarrollo.

 

La estandarización es imprescindible si queremos que la planificación lingüística cumpla sus objetivos. Basta imaginarse a estudiantes de distintas escuelas estudiando con escrituras distintas. Los documentos oficiales publicados con dos o tres formas de escritura. Sería una confusión permanente. Solo para ilustrar a los lectores. En el alfabeto Ragilew «llamar» se escribe mvxvmvn, en Unificado mütrümün, y en el «alfabeto Conadi» mütxümün. En Ragilew, «mar» o «lago» se escribe bafkeh; en unificado lafken y en el Conadi, Lhafkenh. Imaginemos lo que sería estar confrontado diariamente a textos completos con dos o más formas de escrituras.

 

Si bien se habla de divergencia de propuestas, desde el punto de vista de la representación de los sonidos estas se reducen a nueve de los 26 sonidos en mapuzugun. Una buena metodología podría ser sentarnos a consensuar en torno a los 9 grafemas del disenso y no contraponer los alfabetos. Creo que lo que ha retardado el proceso es una sobreideologización del tema, una falta de consciencia de la importancia de la estandarización. Confío en que los hechos imponga la necesidad. No sacamos mucho de debatir sobre la forma de escritura si el mapuzugun escrito es mínimo. Tras la voluntad de escribir de modo masivo y constante surgirá la necesidad imperiosa de la estandarización. Creo que la búsqueda de un consenso por parte de los actores embarcados en el proceso de movilización por el mapuzugun contribuiría enormemente”.

 

Reconstruir una historia

 

– En la columna que le aludía, en Mapuexpress, Ud. indica que el mapuzugun se usó como lengua franca en una amplia zona de este continente. ¿Existen datos históricos de aquello?

 

“El carácter de lengua franca del mapuzugun es uno de los temas del libro que estoy preparando que lleva como título “Mapuzugun, la lengua del País Mapuche: Su historia y su futuro”. Parte de las fuentes que utilizo son lo que yo denomino «microdatos sociolingüísticos», que se refieren a pequeñas descripciones sobre el uso de la lengua, dichas casi al pasar. Hay muchas que evidencian el carácter de lengua franca de la lengua mapuche. Por ejemplo, Alonso de Ovalle refiriéndose a los Huarpes señala a mediados del siglo XVII que él jamás vio un “indio de Chile” que hable la lengua de Cuyo pero sí vio muchos de Cuyo que tienen muy familiar la “lengua de Chile”, expresión que se utilizaba en la época para referirse al mapuzugun. En la misma época Diego de Rosales narra un parlamento realizado el año 1654 en la cordillera, donde el jefe puelche Malopara se dirigió en dos lenguas, primero en la lengua de Chile, respondiéndole a él mismo y a un logko que lo acompañaba de nombre Catinaguel (Katrünawel), y luego en lengua puelche para que entiendan los suyos que no sabían la lengua mapuche.

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La expansión mapuche en las pampas llevó al mapuzugun hasta las costas del Atlántico. El jesuita de origen británico Thomas Falkner residió en la misión de Nuestra Señora del Pilar de Puelches (en la periferia de la actual Mar del Plata) durante la breve existencia de la misma, de 1746 a 1751. En la región se encuentran poblaciones pampas, puelche, tewelche y mapuche: «Son diferentes las lenguas de estos indios. Yo solamente aprendí la de los moluches, por ser la más cultivada y la más universal…», escribe más tarde el jesuita. Quien, además, compone una descripción de la lengua mapuche titulada «Razón del idioma de los moradores de éste», que incluye en su libro A Description of Patagonia and the adjoining parts of South America (1774). El intendente de la Provincia de Concepción, Luis de la Cruz, viajó en 1806 desde el fuerte de Ballenar, que controlaba en paso de Antüko, hasta el fuerte de Melíncue, en la provincia de Santa Fe. En todo el trayecto, que cruza territorios pewenche y ragkülche, solo oyó hablar mapuzugun. Incluso anotó una estrofa, muy poética, de una canción en mapuzugun.

 

En Chillwe, los primeros jesuitas a principios del siglo XVII contactaron con un jefe chono, ya cristiano, que por su constante comercio con los williche de Chillwe manejaba la «lengua general del Reino», otra expresión para referirse al mapuzugun. En la isla, la población española enclavada allí fue asimilada a la lengua mapuche. Un informe del gobernador Antonio Narciso de Santamaría de 1756 da una descripción, aunque corta, muy ilustrativa sobre los españoles de la isla, señalando que usan dos lenguas, la castellana, muy mal hablada, y la “veliche”, refiriéndose a la variante williche, muy bien. Esta todos la practicaban más que el castellano, tanto los nobles como la gente común. La lengua mapuche se extendió también por los toldos tewelche. A fines del siglo XIX Hans Steffen, explorador de la Patagonia occidental por encargo del gobierno chileno, se encontró con una partida del jefe Juan Shaemata que estaba regresando a sus toldos, situados en el valle del río Genoa (actual provincia de Chubut). Allí Steffen describe la alocución que el jefe dirige a su gente en «araucano”.

 

En otras regiones la lengua franca fue el kechwa o el guaraní. Hoy la lengua franca entre pueblos indígenas es el castellano, el portugués o el inglés. Esa es la magnitud del cambio”.

 

– En tiempos pasados ¿ha habido demandas desde organizaciones mapuche en pos de oficializar la lengua o por lo menos reivindicarla frente al Estado chileno y argentino?

 

“La lengua mapuche ha tenido un lugar importante en las reivindicaciones desde los orígenes mismos del movimiento en 1910. La política mapuche en gran parte se hacía en mapuzugun. Entre las exigencias de las organizaciones se destacaba la petición de que existan “profesores de la raza” que hablando la lengua ayudaran a los estudiantes mapuche a adquirir el castellano, utilizando el mapuzugun en los primeros años de enseñanza. En esta línea se planteó la Federación Araucana, de Manuel Aburto Pagilef, en las década del veinte. En 1938 el Consejo General de Caciques de la Fütawillimapu planteó en su memorial presentado al presidente de la República Arturo Alessandri que se estudie el ”idioma indio mapuche” y que se elaboren textos que puedan ser distribuidos gratuitamente en los colegios. Una Comisión de la enseñanza indígena, dirigida por José Inalaf en el Congreso de los Profesores Radicales, en 1939, plantea que la enseñanza de los niños en los primeros años sea impartida tanto en “araucano” como en español de acuerdo a un programa especial. Un año después, Venancio Koñwepag y Cesar Kolima, durante su participación en el Primer Congreso Indigenista realizado en Patzcuaro, México, suscriben un documento en que plantean, en lo referente a educación, que en los primeros años se use el idioma mapuche, que luego se desplazará cuando los alumnos ya puedan hacer uso provechoso del “idioma nacional”. Se trata de una perspectiva más integracionista, dominante en la época.

 

Rosendo Huenuman, militante comunista, y que fue electo diputado en 1973, reivindicaba en el XIV Congreso del partido, en 1969, la construcción de escuelas en las reducciones en las que se respeten y se cultiven las tradiciones, costumbres y la lengua de la “raza mapuche”. Durante la dictadura, surgió al alero de Ad Mapu el Taller Cultural, grupo de teatro cuyas obras eran principalmente en mapuzugun. Esta iniciativa no ha tenido símil en el movimiento mapuche. Igualmente desde las organizaciones de la época surgieron las primeras exigencias de Educación Intercultural Bilingüe, adhiriéndose a las corrientes educativas en la región respecto de los pueblos indígenas.

 

En los inicios de la transición se planteó el tema de la oficialización. El Centro de Estudio y Documentación Mapuche Liwen mediante el documento «Cuestión mapuche, descentralización del Estado y autonomía regional», consignaba en 1990, la oficialidad del mapuzugun en una futura región mapuche autónoma constituida por la región de la Araucanía más algunas zonas adyacentes. La organización Awkiñ Wallmapu Ngülam (Consejo de Todas Las Tierras), en su «Proyecto de Ley de nuestras autoridades originarias», de 1991, plantea por su parte el reconocimiento del mapuzugun como un idioma oficial del territorio mapuche; y en las resoluciones del Congreso de Pueblos Indígenas en Temuko, realizado el mismo año, se resuelve que los idiomas indígenas sean oficiales en los territorios de desarrollo indígena. Más allá del contenido específico de estas propuestas, lo relevante es que el tema de la oficialización no es nuevo. Lo significativo de los últimos años es que esta reivindicación se hace en la calle, y en el marco de una lucha de emancipación nacional.

 

 

Frente a la modernidad

 

– ¿Qué relevancia que le da al hecho de la creación de nuevas palabras desde el mapuzugun para denominar nuevos hechos, objetos, asociados a la modernidad?

 

“Primero, quiero precisar que una lengua muestra signos de revitalización cuando se dota de nuevos hablantes, es decir, no solo ha frenado el proceso de pérdida sino que comienza la suma positiva. Pero, además, una lengua se revitaliza porque comienza a ocupar todos los espacios y no está restringida solo a algunos, que en condiciones de debilitamiento suelen ser la familia y los espacios comunitarios. Para que el mapuzugun esté en todo los espacios se requiere que pueda significar todas las ideas y objetos que hasta ahora no lo han sido en mapuzugun. Por ello la creación de nuevas palabras es crucial para la revitalización, sin ellas no es posible. No se puede funcionar plenamente en el siglo XXI con un mapuzugun del siglo XIX. La revitalización será sobre todo creación y no reproducción de lo que ya está. Los nuevos hablantes lo serán en el siglo XXI, personas que nacen y conviven con la televisión, los computadores, móviles, internet, se informan sobre exploraciones espaciales, futbol, colusiones financieras, etc. ¿Cómo podemos nombrar y comunicar todo esto que por ahora no está en el mapuzugun? De paso, debo decir que hasta unas décadas o años atrás tampoco estaban en el castellano.

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No hay nada desde el punto de vista lingüístico que nos impida comunicar todo esto desde el mapuzugun pero hay que hacer el esfuerzo de construir estas palabras. El proceso en todo caso no es antojadizo. Para la renovación lexical se deben usar criterios básicos. A modo de ilustración indico algunos. En primer lugar utilizar los propios mecanismos del mapuzugun para formar palabras. Por ejemplo, el uso del sufijo –fe que indica la función de una persona o el hábito. Andreu Febrès trae en su vocabulario de 1764 la palabra akulchillkafe “cartero”. A la acción akulchillka, “hacer llegar carta”, se le agrega -fe, que en este caso es la persona que ejerce la acción habitual, literalmente “el que hace llegar las cartas”. Si bien es un término probablemente más usado por los españoles coloniales que los mapuche de la época, no quita que en principio está correctamente formado que es el punto aquí. Otros criterios son el cambio semántico y la adaptación fonológica. Por ejemplo, cuando los españoles trajeron el arcabuz los mapuche antiguos le denominaron tralka, “trueno”, por el estampido que provocaba su percusión. Esto corresponde a un cambio semántico. Luego se incorporó el tralka karita para referirse a los cañones, ya que estos eran trasladados con ruedas que asemejaban a las carretas que el mapuche denominó karita, en una adaptación fonológica.

 

Traigo a colación ejemplos “antiguos” cuando la lengua tenía una gran vitalidad, puesto que un signo de debilitamiento de una lengua está en la perdida de la capacidad de los hablantes para crear nuevas palabras. El mapuzugun ha perdido esa capacidad y debemos recuperarla. El mapuzugun está atrofiado y debemos hacer que recupere su capacidad de adaptación a lo nuevo. Además, nada lo impide.

 

La creación de nuevas palabras debe ser impulsada por la Academia de la Lengua Mapuche. Obviamente nadie está vetado para proponer nuevas palabras y probablemente sea así. En otros casos, como en el renacimiento del hebreo, muchas de las nuevas palabras fueron creadas en círculos pequeños, como por ejemplo en un comité editorial de un periódico y no por una estructura central. Pero sería importante que la Academia de la Lengua Mapuche pudiera centralizar lo que se vaya creando. En particular que constituya un banco terminológico. Aquí es importante contar con lingüistas hablantes de mapuzugun que puedan “intelectualizar” la lengua. Sería deseable que, además, sea un proceso participativo, que se acuda a los hablantes mapuche. Sería la oportunidad de dotar de un espacio a las personas mayores que hablan un “mejor” mapuzugun y tiene menos interferencias castellanas. Con ellos se podría hacer un trabajo técnico y social de enorme importancia”.

 

– Advierto también una defensa que Ud. realiza de la escritura del mapuzugun frente a tentaciones de mantenerla oral, quizás más inmanejable pero reducida, quizás hasta ghettizada y proclive a su desaparición. ¿Es así?

 

“Lo que ocurre es que se ha construido una falsa contradicción, afortunadamente en retiro, entre lengua escrita y lengua hablada. La “esencia oral” del mapuzugun es un discurso ideológico que parece que enaltece a la lengua pero en realidad la liquida. En este caso hay que tener una mirada más histórica. El mapuzugun se mantuvo en la oralidad simplemente porque la gente antiguamente no requirió de la escritura para vivir ni para que funcione el sistema social. A medida que se iba instalando el Estado colonial español o después el Estado chileno en el Wallmapu, el mapuzugun fue siendo excluido del proceso de modernización. La enseñanza, la administración y las comunicaciones fueron en lengua castellana. Esta exclusión de la modernidad la han vivido miles de lenguas en el mundo, y todas están en mayor o menor grado en riesgo de desaparecer.

 

Hoy requerimos enganchar al mapuzugun a la modernidad, y la escritura es fundamental. Probablemente la comunicación oral tiene mayor recurrencia que la escrita pero no cabe duda que, en el mundo moderno, la escritura tiene un papel de suma importancia. Yo razono de manera muy simple: donde no esté el mapuzugun estará el castellano. Las web mapuche muestran esta evidencia. Somos nosotros los que más promovemos el castellano escrito. Ahora, hacer pasar las web mapuche del castellano al mapuzugun requiere obviamente equipos de personas que hablen y escriban en mapuzugun. Pero sobre todo la decisión. Debemos promover que las organizaciones tengan su propia planificación lingüística interna.

 

Por lo demás todas las lenguas fuertes son escritas. Sabemos que su fuerza obedece a razones no lingüísticas sino políticas y económicas, pero no podemos obviar el papel que juegan las lenguas en los procesos de expansión de la influencia de algunos países. Interesante en este sentido sería evaluar la expansión de la enseñanza del chino en las últimas décadas.

 

También las lenguas que han vivido procesos de revitalización exitosos como el hebreo, el euskera o el galés, han tenido que pasar por su escritura. No puede ser que los mapuche seamos el único pueblo del mundo que hemos descubierto que manteniendo la oralidad del mapuzugun, este sobrevivirá. Por lo demás la realidad muestra lo contrario”.

 

 

El largo combate

 

– ¿La oficialización del mapuzugun puede quedar como un gesto bajo la mirada multicultural o intercultural, cooptable por el neoliberalismo y no una herramienta en pos de la autodeterminación?

 

“Ese es un riesgo latente. Solo la movilización del pueblo mapuche puede garantizar que la oficialización no sea simbólica. Se debe exigir la adopción de un plan construido por todos los actores mapuche que hoy luchan por la oficialización. Deben existir los recursos necesarios para implementar un verdadero proceso de revitalización. Se requiere la creación de las estructuras técnicas y políticas que permitan el diseño de una planificación efectiva. Sin estas condiciones la oficialización será un nuevo hito en la lucha mapuche, pero no le servirá al mapuzugun.

 

La oficialización además de ser solo simbólica, puede ser utilizada por el Estado para «compensar» otras reivindicaciones, por ejemplo la restitución de tierras. Hay sectores que visualizan esto. En un editorial de La Tercera del 25 de febrero se plantea esta tesis. Allí se sostiene que la oficialización del mapuzugun puede ayudar a descomprimir otras reivindicaciones como la demanda de tierras. También La Tercera aprovecha el carácter festivo de la última movilización por la lengua en Temuko para tratar de provocar fisuras en el movimiento, sosteniendo que esta se aleja de las estrategias violentas. Se trata de una cuña no tan solapada entre «buenos» y «malos». Pero se equivocan, la lengua y la tierra, independiente de que estrategias de acción se utilice, son dos reivindicaciones nacionales mapuche, con las cuales está comprometido todo el pueblo mapuche”.

 

– ¿Colabora esta oficialización (desde el Estado chileno) a un proyecto societal mapuche, desde sus bases?

 

“Eso dependerá del “uso” que le demos a esta herramienta que será la oficialización. Esta medida constituirá un marco legal importante para exigir los derechos lingüísticos, pero por sí sola no impulsa la revitalización. Además, la voluntad del Estado será siempre limitada. Habrá que estar alerta y exigir al Estado a que cumpla sus compromisos y el marco jurídico que se establecerá. La oficialización ahora es un objetivo, pero en realidad es un medio para la revitalización. El combate por la lengua es a largo plazo y no tiene fin.

 

Lo importante es que nosotros construyamos nuestro plan estratégico y sobre todo definamos el escenario sociolingüístico al que aspiramos. Por ejemplo, es muy distinto decir “el mapuzugun para el pueblo mapuche”, que decir “el mapuzugun para el Wallmapu”. En el primer caso se considera que la lengua solo debe ser para la población mapuche; en el segundo el mapuzugun es para todos en el País Mapuche, mapuche y chilenos. El movimiento por la oficialización tiene esta línea y a mí me parece la más acertada, tanto por un razonamiento de principios como de interés del propio mapuzugun. Por principio, porque ningún ciudadano debe ser privado de acceder a la lengua del país en que vive; el mapuzugun es la lengua propia del País Mapuche y todos tenemos el derecho de acceder a ella. Desde el propio interés del mapuzugun, pues si solo una parte de la población maneja el mapuzugun, la lengua de cohesión social será el castellano”.

 

– ¿Qué rol le cabría al mapuzungun en un futuro autogobierno mapuche en una región autónoma mapuche dentro del Estado chileno?

 

“El mapuzugun tiene un rol central. La lengua le da el un carácter propio al País Mapuche. Todo movimiento nacional crea su propia definición de nación, determina que elementos la componen pero la base son el territorio y la lengua los que dotan a un pueblo de su carácter de nación. En nuestro caso, estos dos elementos han ido ganando un rol cada vez más central  en el movimiento mapuche y son los que deben consolidarse en un futuro Wallmapu autónomo. El estatus de la lengua será, en parte, la medida de la capacidad de ese autogobierno. Si las instituciones políticas de un futuro Wallmapu autónomo no son capaces de defender y desarrollar el mapuzugun ¿quién lo hará? Si bien he dicho que la revitalización depende de nuestra propia movilización, no es menos cierto que en torno a la lengua se toman decisiones políticas y estas estarán fundamentalmente en manos de las instituciones del futuro autogobierno. Pero si bien la revitalización lingüística depende también del ejercicio del poder político, un poder propio no garantiza en sí la revitalización. El caso irlandés es ilustrativo en este sentido. Tras la independencia de Irlanda en 1922 el gaélico fue declarado oficial. Sin embargo, pese a todos los esfuerzos, en casi cien años de vida independiente, sólo un 40% de la población de la República de Irlanda tiene algún grado de competencia en gaélico y el inglés sigue siendo la lengua predominante”.

 

– Entiendo que Ud. relaciona el caso lingüístico mapuche al de Euskal Herria y Kurdistán, donde nacionalismo y lucha por la lengua han ido permanentemente de la mano. ¿Es lo que existe hoy en el Estado español, en las comunidades autónomas (Catalunya, Galiza, Comunitat Valenciana, por ejemplo) un modelo a seguir en términos de implementación de una lengua co-oficial?

 

“Desde el punto de vista político nuestras referencias deben ser los movimientos nacionales, aquellos movimientos que ligan la lengua a la reivindicación de autogobierno o la creación de un Estado propio. El caso kurdo es un buen ejemplo. En el Kurdistán sirio las fuerzas armadas y políticas kurdas controlan el territorio, y una de las cuestiones principales ha sido la creación en Efrîn, la capital de la región, de un instituto de maestros de lengua kurda. La lengua kurda había estado excluida de las escuelas donde solo se enseñaba árabe. Incluso en algunas universidades se enseñaba hebreo, la lengua del “enemigo” pero no se admitía el kurdo, la lengua de 2,5 millones de personas en esta región. Para el movimiento nacional kurdo la lengua tiene un lugar predominante.

 

Como “modelo” de enseñanza futuro a seguir, con cautela tomaría el caso vasco. En Catalunya y Galiza las lenguas propias muestran un mayor vigor social y son cercanas al castellano, la lengua dominante, lo que facilita el paso al catalán o al gallego. No es lo mismo en Eukal Herria, donde el euskera es menos hablado y su aprendizaje a partir del castellano mucho más difícil. Si bien la revitalización de la lengua ha sido exitosa, las amenazas siguen latentes. Cuando se instaura la autonomía en 1979, solo el 15% de la población hablaba euskera, hoy lo hace un 30%. Esto es significativo pero tenemos que un 70% no lo habla o lo hace de manera parcial. Estos porcentajes evidencian la magnitud de la labor que representa la revitalización de una lengua. Agreguemos que en el caso vasco existe una formación estatal autónoma, proclive a la defensa del euskera y por lo tanto a invertir los recursos necesarios para ese objetivo. Nosotros carecemos de esa institucionalidad y de esos recursos.

 

Considerando todo esto, y dado que el euskera ha vivido un proceso de minorización extremo similar al del mapuzugun, me parece que el sistema educativo de Euskadi, donde existen tres modelos, entre los cuales los padres optan para escolarizar a sus hijos, podría ser interesante a explorar. El modelo A tiene como lengua vehicular el castellano con una asignatura de lengua y literatura vasca. El modelo B distribuye el uso del euskera y el castellano entre las asignaturas. Y en el modelo C, el idioma de enseñanza es el euskera y el castellano como asignatura. Las evaluaciones al sistema muestran claramente que el modelo que garantiza efectivamente la adquisición del euskera es el modelo C, y el castellano que se alcanza en grados suficientes se ve fortalecido por el medio social, que sigue siendo en gran medida castellano.

 

Como hemos referido más arriba, las realidades lingüísticas del Wallmapu son diversas y por ello pensar en diferentes modelos de enseñanza del mapuzugun puede ser pertinente. En la comuna del Alto Biobío, el 77% de los seis mil habitantes es mapuche pewenche. La lengua muestra todavía una fuerte vitalidad, y un número de niños inician la escuela con el mapuzugun como lengua materna. Esto no ocurre en otras comunas, también con alto porcentaje de población pero cuya realidad lingüística es opuesta. Por ejemplo San juan de la Costa, en la Región de Los Lagos, comuna de unos siete mil habitantes, de los cuales un 75% es mapuche williche pero donde la lengua es hablada solo por un pequeño número de adultos mayores”.

 

 

 

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