La licitación 1057898-8-LR26 abrió un proceso millonario sin que exista -hasta ahora- un desglose técnico-económico público que justifique el monto. Denuncia ciudadana advierte riesgos de sobrecostos y dependencia tecnológica.
El Ciudadano
El 29 de enero de 2026, el Servicio de Salud Ñuble publicó en el portal Mercado Público la licitación ID 1057898-8-LR26 para la “Adquisición de Softwares para el Nuevo Hospital Regional de Ñuble”. El presupuesto estimado: $14.801.350.000 pesos.
La cifra sitúa esta compra entre las inversiones tecnológicas más relevantes del sector salud regional. Sin embargo, una revisión de los antecedentes disponibles en la plataforma pública no muestra un análisis técnico-económico detallado que permita entender cómo se construyó ese monto ni cuál será el costo total del sistema en el tiempo.
La licitación permanece abierta para ofertar hasta el 12 de marzo de 2026.
Un presupuesto elevado sin ingeniería financiera visible
En compras tecnológicas complejas, la práctica internacional recomienda desglosar públicamente al menos cuatro componentes:
- Licenciamiento de software.
- Servicios profesionales de implementación.
- Infraestructura y hardware asociado.
- Costos de soporte, actualización y mantención.
En la documentación pública no se identifica —al menos de forma desagregada— cuánto del presupuesto corresponde a cada ítem ni cuál es la proyección de costos a mediano y largo plazo.
La pregunta clave no es solo cuánto cuesta implementar el sistema, sino cuánto costará mantenerlo durante la próxima década.
Expertos en gestión pública señalan que el Total Cost of Ownership (TCO) de plataformas hospitalarias suele duplicar o incluso triplicar el valor inicial tras 7 a 10 años, considerando actualizaciones obligatorias, renovación de licencias, integración con nuevos módulos y soporte técnico especializado.
¿Se evaluaron alternativas más eficientes?
Otra interrogante relevante es si se realizó:
- Benchmarking con hospitales de escala comparable en América Latina.
- Comparación de soluciones propietarias versus arquitecturas basadas en estándares abiertos.
- Evaluación de modelos híbridos o soluciones modulares.
En el ámbito de la interoperabilidad sanitaria, estándares como HL7 FHIR y DICOM son considerados fundamentales para evitar dependencia estructural del proveedor (vendor lock-in). No queda claro en la información pública si estas exigencias forman parte central del diseño técnico.
La dependencia tecnológica no solo afecta el costo futuro, sino también la capacidad del Estado para negociar condiciones contractuales más favorables.
Una industria con antecedentes complejos
El historial internacional del software hospitalario muestra casos donde la falta de planificación, subestimación de complejidad o dependencia excesiva de proveedores generaron impactos financieros significativos:
- Reino Unido (NHS, 2002–2011): proyecto cancelado tras gastar más de £10 mil millones.
- Queensland, Australia (2010): sistema de gestión que terminó con sobrecostos superiores a AU$1.200 millones.
- Estados Unidos: múltiples hospitales reportaron sobrecostos del 30% al 50% en implementaciones de plataformas integradas.
Estos casos comparten patrones: presupuestos iniciales que no reflejaban el costo real de integración, capacitación y soporte continuo.
El peso presupuestario en contexto
Para dimensionar el monto, $14.801 millones equivalen aproximadamente a:
- Más de 10.000 cirugías.
- 10 resonadores magnéticos.
- Más de 1,3 millones de atenciones per cápita.
- El 100% del déficit sanitario reportado en algunas regiones en años recientes.
El punto no es contraponer tecnología versus prestaciones médicas, sino evaluar si el gasto tecnológico está técnica y financieramente justificado bajo criterios comparables y transparentes.
Las cinco preguntas críticas
Hasta ahora, no existen antecedentes públicos que respondan claramente:
- ¿Cuál es la distribución exacta del presupuesto por categoría de gasto?
- ¿Cuál es el TCO proyectado a 10 años?
- ¿Qué cláusulas contractuales previenen sobrecostos o ampliaciones presupuestarias posteriores?
- ¿Cómo se evitará el vendor lock-in?
- ¿Qué experiencias comparables en Latinoamérica fueron analizadas?
El rol de los órganos fiscalizadores
Dada la magnitud de la inversión, expertos en gobernanza tecnológica sugieren que procesos de este tipo deberían contar con:
- Auditoría preventiva metodológica.
- Publicación del modelo de estimación presupuestaria.
- Acceso a datos abiertos que permitan revisión independiente.
La Contraloría General de la República podría revisar la metodología de cálculo antes de la adjudicación, práctica que en algunos países se aplica a grandes proyectos tecnológicos para mitigar riesgos fiscales.
Modernización sí, pero con trazabilidad
La digitalización hospitalaria es necesaria. Sistemas clínicos integrados permiten mejorar seguridad del paciente, trazabilidad y eficiencia administrativa. El debate no es si modernizar, sino cómo hacerlo bajo estándares de transparencia y responsabilidad fiscal.
En proyectos tecnológicos de alta complejidad, el mayor riesgo no suele estar en la compra inicial, sino en los costos acumulados invisibles que aparecen después de la implementación.
La licitación 1057898-8-LR26 aún está en proceso. Pero el debate sobre su justificación técnica y financiera ya comenzó.
El Ciudadano
