El hospital puso fin al proyecto HELO. en medio de una crítica situación financiera y cuestionamientos a la gestión de los $4.228 millones invertidos, que fueron declarados como gastos operacionales.
En 2021, el Hospital Clínico Eloísa Díaz de La Florida inició un ambicioso proyecto para desarrollar su propio registro clínico electrónico, una plataforma digital que permitía almacenar las fichas de los pacientes, las órdenes médicas, la gestión de camas y los ingresos por urgencias, entre otras funciones vitales para el funcionamiento de cualquier recinto hospitalario. Este tipo de sistemas suele ser ofrecido por un puñado de proveedores privados a precios elevados, por lo que la dirección de entonces apostó por una solución propia, denominada HELO, que además podría convertirse en un bien de uso público disponible para cualquier establecimiento de salud estatal.
Sin embargo, tras casi cuatro años de trabajo y una inversión que supera los $4.228 millones, la nueva administración del hospital, encabezada por el director Enrique Ayarza, quien asumió el cargo en diciembre de 2024, decidió frenar el proyecto en julio de 2025. La decisión se fundamentó en plazos incumplidos, falta de planificación y lo que las autoridades describen como una «incertidumbre» insostenible respecto a la fecha de término y el costo final del desarrollo.
En octubre de ese mismo año, la totalidad de los recursos ya invertidos fueron declarados como gasto operacional, y la dirección anunció que el servicio sería licitado en el mercado privado.
La determinación ha causado polémica al interior del recinto, que además enfrenta una dura situación económica caracterizada por la falta de insumos básicos, suspensiones frecuentes de cirugías y deudas que, según confirmó la propia dirección, se están saldando con cargo al presupuesto de 2026.
Los funcionarios que respaldaban el proyecto HELO ven con suspicacia el beneficio que esta decisión podría implicar para las grandes empresas proveedoras de software hospitalario, mientras la Contraloría General de la República mantiene abierta una investigación sobre el uso de los recursos y las modalidades de contratación empleadas durante el desarrollo del sistema.
El drama de la escasez y el peso de una decisión controversial
La escasez de recursos en el Hospital Clínico Eloísa Díaz de La Florida es un drama que se repite a diario. Según consign{o CIPER, los relatos de funcionarios del hospital que prefieren mantener su identidad en reserva por temor a represalias, cada jornada deben enfrentar la suspensión de cirugías por falta de insumos, además de exámenes y otras intervenciones menores. En este contexto de estrechez presupuestaria, la decisión de desechar un proyecto en el que se invirtieron más de $4.200 millones después de casi cuatro años de trabajo ha generado malestar entre los trabajadores.
El registro clínico electrónico es fundamental para el funcionamiento de cualquier recinto de salud, ya que en esta plataforma digital no solo se almacenan las fichas de los pacientes, sino que también se gestionan las órdenes médicas, la disponibilidad de camas, los ingresos por urgencias y las indicaciones para enfermería.
Desde su inauguración en 2013, el hospital había estado funcionando con el registro electrónico Thalamus, de la empresa española Indra. Sin embargo, tras casi una década de uso sin adquirir las actualizaciones disponibles, en 2021 la dirección del recinto, entonces encabezada por Rubén Gennero, determinó que Thalamus debía ser reemplazado.
Los funcionarios consultados por CIPER describieron dicha la plataforma como un sistema lento, que se cae constantemente y que no permite visualizar exámenes, entre otros defectos. Además, señalaron que su uso es engorroso y obliga a los usuarios a inducciones muy largas. El descontento era tal que los propios trabajadores rebautizaron el sistema como «Ta Malus», un juego de palabras que refleja el nivel de frustración con la herramienta.
Frente a este diagnóstico, la dirección del hospital se enfrentaba a dos opciones: realizar una licitación para contratar un nuevo sistema con algún proveedor del mercado o desarrollar su propia plataforma, como ya lo habían hecho otros hospitales públicos. Fue esta última opción la que se tomó en 2021, bajo el liderazgo de Gennero, quien dirigió el hospital entre 2020 y 2024.
El nacimiento de HELO: un proyecto con ambición de bien público
El proyecto de ficha clínica digital propia fue bautizado como HELO y quedó bajo la tutela del departamento de Transformación Digital del establecimiento.
En una primera etapa, la iniciativa contempló una extensa recopilación y estudio de las necesidades del hospital y todos sus procesos. Sin embargo su alcance iba más allá del recinto de La Florida y apuntaba a que HELO se transformara en un bien de uso público, disponible para que cualquier centro de salud pública del país pudiera utilizarlo sin costo.
Durante los primeros años, el equipo de desarrollo logró avances significativos. Según documentos a los que tuvo acceso CIPER, cuando se decretó el cierre del proyecto, el equipo de HELO había alcanzado a implementar cuatro de los nueve módulos que debía desarrollar: Admisión, Gestión de Camas para pacientes hospitalizados, Referencia y Contrarreferencia (para derivaciones en la red de salud) y el Portal del Paciente, una herramienta que permitía a los usuarios revisar información como exámenes o documentos clínicos y que registraba más de 1.200 visitas mensuales.
Además de los módulos tres desarrollos alcanzaron a completarse en su totalidad, aunque no llegaron a implementarse: Atención de Hospitalizados, Farmacia Ambulatoria y el visualizador de historia clínica denominado «Timeline». A ellos se suman dos submódulos en las mismas condiciones. El resto del sistema quedó inconcluso: el módulo de Urgencia alcanzó un 58% de avance, mientras que el de Agenda y Atención Ambulatoria ni siquiera llegó a desarrollarse.
La llegada de una nueva dirección y las primeras señales de cambio
En diciembre de 2024, Enrique Ayarza asumió como nuevo director del Hospital de La Florida, y desde el principio dejó clara su posición respecto al desarrollo de tecnología propia. En entrevista con CIPER, explicó que nunca estuvo de acuerdo con el desarrollo de una ficha clínica propia, porque considera que ese no es el objetivo principal de un hospital.
«El giro del negocio de un hospital no es el desarrollo propio (de una tecnología), sino que el giro es atender a la población», aseguró.
Ayarza, quien cuenta con una larga trayectoria en la gestión de salud pública, incluyendo su paso por el Servicio de Salud Metropolitano Occidente, señaló que para poder tomar una decisión de manera objetiva solicitó dos evaluaciones paralelas: una auditoría interna centrada en el gasto de los recursos y otra externa, de carácter técnico, encargada al Centro Nacional de Sistemas de Información en Salud (CENS).
Las auditorías internas y externas que sellaron el destino del proyecto
CIPER tuvo acceso a ambos documentos, cuyas conclusiones resultaron determinantes para el futuro de HELO.
La auditoría interna, que analizó el gasto de los recursos invertidos hasta julio de 2025, arrojó conclusiones duras que cuestionaban no solo la magnitud de los desembolsos sino, fundamentalmente, la forma en que se habían realizado las contrataciones. En concreto, puso atención en los pagos realizados a Apiux Tecnología SPA, la empresa contratada para trabajar junto a los funcionarios del departamento de Transformación Digital del hospital.
Según la auditoría, Apiux recibió más de $2.476 millones entre 2022 y julio de 2025, lo que representa casi el 90% de los pagos a proveedores externos para el proyecto. Sin embargo, el cuestionamiento no se centra tanto en la cantidad de dinero sino en la modalidad de contratación. El informe acusa que existió una fragmentación de compras, porque la compañía prestó el mismo servicio a través de varios tratos directos, ampliaciones de contrato y una licitación, una práctica que está prohibida por la normativa de compras públicas.
La cronología de las contrataciones revela un proceso complejo: en enero de 2022, el hospital realizó una licitación pública para contratar el servicio, pero el concurso fue declarado desierto porque el único proveedor que cumplió con los requisitos resultó ser un 88% más caro de lo presupuestado. Tras esa licitación fallida, la institución optó por contratar directamente a Apiux, argumentando que el servicio era indispensable. Ese primer contrato fue ampliado y renovado en varias ocasiones, hasta que en junio de 2023 Apiux ganó una nueva licitación. Sin embargo, después de ese concurso público, el hospital volvió a contratar a la misma empresa por trato directo y sumó nuevas ampliaciones de contrato.
El informe advirtió que los tratos directos con un mismo proveedor y para un mismo objetivo, antes y después de concretar la licitación definitiva, podrían dar cuenta de una fragmentación de la compra, práctica que la normativa busca evitar precisamente para impedir que el gasto sea eludir la revisión de Contraloría. Además, la auditoría detectó falencias administrativas, como respaldos insuficientes en el primer trato directo y descoordinaciones internas en el registro y control de las órdenes de compra.
Otro apartado de la investigación abordó el pago de horas extras a ciertos funcionarios asociados al proyecto HELO, que el documento cataloga como «exuberantes». Se destaca el caso de una funcionaria que registra un pago total de poco más de $5 millones en horas extraordinarias durante el año 2024. Consultada por CIPER, la trabajadora aludida señaló que «dichas horas se ejecutaron en estricto cumplimiento normativo», pues cuentan con la aprobación formal del hospital, están respaldadas por el sistema de asistencia y además por «el cumplimiento efectivo de las tareas encomendadas». La funcionaria agregó que todos los documentos necesarios «ya fueron entregados oportunamente a la Unidad de Auditoría Interna para su respectiva aclaración» y que el monto señalado en el informe «corresponde a la sumatoria total anual del año 2024, y no a un evento aislado o mensual».
El mismo informe también alertó sobre casos de funcionarios que podrían haber presentado superposición de horas, al mantener contratos con el hospital y paralelamente con empresas contratadas para el proyecto HELO. Sin embargo, el análisis no comprobó esas irregularidades, sino que recomienda investigar la situación de tres funcionarios que podrían haber incurrido en la falta.
Paralelamente a la auditoría interna, el hospital encargó un análisis técnico al Centro Nacional de Sistemas de Información en Salud (CENS), con el objetivo de obtener una visión externa que pudiera orientar la decisión. El contrato, realizado por trato directo, ascendió a poco más de $26 millones.
«El CENS trabaja con todas las universidades que están metidas en el tema y tiene un prestigio bien ganado. Nosotros les planteamos que necesitábamos una visión externa que nos diera luces de si (HELO) valía la pena», explicó Ayarza.
El informe del CENS, entregado a la dirección en diciembre de 2025, logró identificar una serie de falencias y también fortalezas respecto al proyecto HELO. Entre los aspectos negativos, el centro planteó que hace falta una definición clara de «objetivos, metas, plazos y alcances del proyecto de desarrollo de software», que las métricas de desempeño son «escasas» y la documentación técnica es «incompleta, comprometiendo la trazabilidad y el mantenimiento futuro del sistema». Sin embargo, el mismo informe reconoció que la documentación técnica que existe «es de buena calidad, detallada y extensa».
El análisis del CENS presenta algunos puntos que resultan contradictorios. Por ejemplo, critica la falta de metas claras, pero más adelante reconoce que «la información entregada por el equipo de desarrollo permitió precisar claramente las metas establecidas». También identificó como una debilidad la «falta de planificación», pues «no se identificó una fecha formal de término del desarrollo» y señaló que la planificación solo incluye fechas tentativas para los módulos de Hospitalización, Urgencias y Admisión. Sin embargo, más adelante en la misma página, el informe planteó que existe «una planificación detallada y realista para los módulos ya desarrollados», que son precisamente los mismos que se mencionan anteriormente.
Entre las conclusiones más relevantes, el CENS determinó que el costo extra para completar el proyecto HELO podría llegar a los $1.500 millones o incluso más, si los plazos se extienden.
Este punto es el que el director Ayarza resaltó al momento de justificar su decisión: «Lo que se ve es que esto (HELO) va a extenderse más y va a requerir más desarrollo, más tiempo y más inversión. Y eso es incertidumbre total», dijo al medio citado,
Los funcionarios que respaldan el proyecto HELO acusan que el análisis del CENS no incorporó sus explicaciones y miran con desconfianza la última parte del informe, donde el centro recomienda los servicios de tres proveedores privados: Intersystems, Rayen e Indra. En ese apartado, el CENS indica que, a su juicio, esas empresas «podrían responder a las necesidades institucionales» e incluye varios párrafos donde destaca los aspectos positivos de las tres compañías. No obstante, en el mismo acápite, el informe aclara que «esta mención no implica, en ningún caso, una recomendación técnica o comercial ni una selección definitiva de una solución tecnológica».
Reuniones con proveedores y la sombra de acusaciones pasadas
Un aspecto que ha generado suspicacias entre los defensores de HELO es el calendario de reuniones que el director Ayarza sostuvo con proveedores de servicios informáticos para centros de salud en los meses previos a la decisión de paralizar el proyecto. CIPER comprobó que, entre mayo y julio de 2025, Ayarza sostuvo al menos dos reuniones por Ley de Lobby con empresas del rubro: InterSystems y Dedalus.
La primera audiencia, realizada en mayo, fue con la empresa estadounidense Intersystems, una de las compañías más grandes del rubro a nivel mundial. Llegó a Chile hace más de 16 años y su presencia en la red pública de salud ha crecido exponencialmente, manteniendo hoy al menos 34 contratos vigentes con distintos recintos de salud. De hecho, exautoridades del sector consultadas por CIPER miran con atención el avance que esta empresa ha tenido en los últimos años en el sistema público chileno.
La trayectoria de Ayarza con Intersystems no es nueva. En 2008, cuando ejercía como director del Servicio de Salud Metropolitano Occidente, el hoy director del Hospital de La Florida cerró un contrato por US$11 millones con InterSystems para que su plataforma TrakCare fuera implementada en todos los hospitales del servicio.
Según recordó el medio citado, dicho contrato terminó con multas millonarias y acusaciones de incumplimiento que originaron sumarios, investigaciones de Contraloría e incluso el envío de los antecedentes al Ministerio Público, según consignó La Tercera en 2013. Ese año, cuando se cumplía la fecha en que el sistema debía estar instalado, el entonces director del servicio de salud involucrado, Juan Kehr, informó que la implementación de InterSystems no superaba el 45%.
Consultado sobre ese episodio, Ayarza respondió: «Yo fui el primero que le puso una multa muy fuerte por incumplimiento de una parte».
La segunda reunión por Ley de Lobby sostenida por el director fue con la empresa Dedalus, una compañía multinacional especializada en software para la salud. Esa audiencia ocurrió el 14 de julio de 2025, solo cuatro días antes de que el Comité Estratégico del Hospital de La Florida acordara detener el desarrollo de la plataforma HELO.
Ayarza justificó su decisión de poner fin al proyecto acusando que existía «incertidumbre» respecto al costo final y al tiempo necesario para que estuviera operativo. No obstante, reconoció que por ahora no es posible determinar cuánto le costará al hospital la contratación de una ficha clínica digital privada mediante la nueva licitación.
«Estamos evaluando el costo de la nueva licitación. Esperamos que sea harto menos que lo que se ha estado gastando en el sistema de los informáticos acá, pero no tengo un número», admitió.
Disputa interna y denuncias ante Contraloría
El conflicto en torno al proyecto HELO no comenzó con la llegada de Ayarza. En agosto de 2024, cuando Rubén Gennero aún estaba al frente de la dirección del hospital, la Contraloría General de la República recibió una denuncia anónima que acusaba malgasto de recursos y pocos avances en el desarrollo de la plataforma. La polémica escaló cuando los gremios del hospital comenzaron a acusar enriquecimiento ilícito, sugiriendo que el dinero del proyecto se estaba utilizando para fines personales de algunos funcionarios.
Sobre este punto, el director Ayarza descartó dichas acusaciones y señaló que «la opinión de algunos gremios era que se había ido la plata a intereses personales, un tema que analizado por todos lados, no se ve por ninguna parte. Eso fue lo primero que nos inquietó y que había que despejar».
«Lo discutible es que se haya invertido más o menos, pero eso siempre va a ser discutible», reconoció.
Por otra parte, los defensores de HELO que conversaron con CIPER, bajo reserva de su identidad, plantearon que no había razones técnicas para frenar el proyecto. Insisten en que las auditorías, especialmente la interna, no consideraron descargos ni explicaciones de parte del equipo desarrollador y se basan en información que consideran errónea o incompleta.
En su opinión, finiquitar HELO equivale a tirar a la basura el esfuerzo de años de trabajo y ven con profunda suspicacia el beneficio que esto implicaría para los proveedores privados que participen en la futura licitación.
Indicaron que para esas empresas, el proyecto HELO representaba una amenaza real, pues afectaría su negocio si quedaba establecido como un bien de uso público disponible para todos los hospitales del país.
Ayarza, por su parte, reconoció la diversidad de opiniones en el seno del establecimiento de salud, pero insistió en defender su método para tomar la decisión.
«Todos opinan en estas cuestiones. Todos son entrenadores de fútbol y yo también tenía mi opinión como un entrenador nuevo, pero me pareció que lo que correspondía era formarme la convicción con la mayor objetividad posible», afirmó al medio de investigación.
Deudas y presupuestos comprometidos el Hospital de La Florida
Mientras la controversia por el fin de HELO continúa, los gremios del hospital esperan los resultados de la investigación que mantiene abierta la Contraloría General de la República. Paralelamente, deben seguir lidiando con las consecuencias de la falta de recursos que afecta al establecimiento.
La situación financiera del Hospital de La Florida es crítica. Según relatos de funcionarios, las suspensiones de cirugías por falta de insumos son parte del paisaje cotidiano, junto con la postergación de exámenes y otras intervenciones menores. Para este año, el panorama parece no mejorar: en una respuesta por correo electrónico a CIPER, la dirección del hospital confirmó que está saldando cuentas pendientes con cargo al presupuesto de 2026, lo que implica hipotecar recursos futuros para cubrir necesidades presentes.
En este contexto de estrechez, la decisión de declarar como gasto operacional los más de $4.200 millones invertidos en HELO y de iniciar un proceso de licitación con proveedores privados, cuyo costo aún no puede ser determinado con precisión, añade un nuevo elemento de incertidumbre a la ya compleja situación del establecimiento.

