¿Represalia por exponer los impactos de los monocultivos de la industria forestal en ecosistemas e incendios?
El Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) ha generado evidencia clave que vincula directamente el aumento de los megaincendios en Chile con factores climáticos y la expansión de monocultivos forestales exóticos, advirtiendo sobre la insuficiencia de las políticas de supresión tradicional. Su informe “Incendios en Chile: causas, impactos y resiliencia”, a modo de ejemplo, explicitó cómo estos modelos forestales incrementan la peligrosidad y propagación del fuego, planteando una crítica base científica para reformular la gestión del territorio.
Sin embargo, previo a la tragedia de Penco Lirquén –donde 20 personas murieron en medio de plantaciones forestales–, el CR2 fue dejado sin financiamiento. La insólita decisión de retirar el apoyo estatal al único centro que investigaba activamente estas correlaciones, justo cuando sus hallazgos eran más urgentes, abre una pregunta inevitable: ¿Fue esto una represalia por haber develado los impactos de la industria forestal, silenciando así a la ciencia incómoda antes del desastre?
«Incoherencia climática»: Retiro del financiamiento a la ciencia climática que estudiaba los megaincendios
En un contexto climático crítico, con olas de calor extremo y alto riesgo de megaincendios, la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) decidió no renovar el financiamiento al Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2). Esta determinación, comunicada a fines de diciembre de 2025, deja al país sin su principal centro de excelencia en investigación climática precisamente cuando más se necesita su evidencia científica.
La comunidad científica ha calificado la medida como una grave «incoherencia» entre el discurso ambiental del gobierno y sus decisiones presupuestarias. El CR2, durante sus 13 años, no solo generó conocimiento de frontera, sino que fue un pilar activo en el ciclo de políticas públicas, aportando el sustento técnico para la Ley Marco de Cambio Climático.
El subdirector del CR2, René Garreaud, expresó, según publicación del portal: “Estamos perplejos. Durante sus 13 años de trabajo, el CR2 ha sido evaluado como un centro sobresaliente, no solo por su prolífica generación de conocimiento… sino también por su activo rol en el ciclo de políticas públicas”. La decisión es más inexplicable considerando que la propuesta del centro recibió una evaluación sobresaliente del panel internacional de expertos.
La directora del CR2, Pilar Moraga, cuestionó la transparencia del proceso: “La distancia existente entre las ambas calificaciones no logra comprender con claridad en la evaluación que nos fue entregada por ANID”. Más allá del cese de fondos a una institución, el hecho es estratégicamente grave: ninguno de los nuevos centros financiados aborda directamente la adaptación al cambio climático, dejando a Chile sin ciencia aplicada clave para su resiliencia.
La contradicción es flagrante. El gobierno promulgó una ley que exige basar las decisiones en la «mejor evidencia científica disponible», mientras retira el apoyo al centro que la genera. Moraga lo señaló con crudeza: “Hacia el término del gobierno del presidente Boric se pone fin a un centro de excelencia sin que existan instituciones capaces de reemplazar su aporte”.
Ante este escenario, los investigadores del CR2 aseguran que continuarán trabajando «a pulso», pero advierten que la sostenibilidad de sus servicios climáticos y plataformas de datos —esenciales para enfrentar desastres— está en serio riesgo a partir de marzo de 2026, dejando al país más vulnerable frente a la mayor crisis ambiental de su historia.

