Influenza aviar H5N1 amenaza fauna antártica por tercer año seguido

Chile confirmó por tercer año consecutivo la presencia de influenza aviar altamente patogénica H5N1 en la Antártica, un hallazgo que vuelve a encender las alertas sanitarias y ecológicas en uno de los ecosistemas más frágiles del planeta

Influenza aviar H5N1 amenaza fauna antártica por tercer año seguido

Autor: El Ciudadano

Chile confirmó por tercer año consecutivo la presencia de influenza aviar altamente patogénica H5N1 en la Antártica, un hallazgo que vuelve a encender las alertas sanitarias y ecológicas en uno de los ecosistemas más frágiles del planeta. La detección se da en el marco del Proyecto de Vigilancia de Influenza Aviar Altamente Patogénica en el Territorio Antártico, desarrollado por el Instituto Antártico Chileno (INACH) y la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile.

La confirmación corresponde a muestras recolectadas durante la campaña antártica 2025–2026 y se asocia nuevamente a mortalidad de aves y mamíferos marinos, consolidando un patrón de circulación viral sostenida en el continente blanco desde 2023.

Vigilancia activa en bases chilenas y rutas logísticas antárticas

El proyecto es coordinado por Marcelo González, investigador del INACH, y Víctor Neira, académico de Favet, y contempla un sistema de vigilancia y diagnóstico en terreno en puntos estratégicos de la Península Antártica. Durante la actual campaña se mantuvieron operativas las capacidades diagnósticas en Base Escudero y Base O’Higgins, incluyendo diagnóstico molecular mediante PCR en tiempo real, lo que permite una detección temprana y oportuna de casos sospechosos.

Estas labores se complementan con vigilancia a lo largo del track logístico del Buque Betanzos y con la colaboración de otros equipos científicos que desarrollan actividades en el territorio antártico chileno.

Casos confirmados en lobos finos antárticos y aves marinas

Las actividades de monitoreo se enfocan en la detección de mortalidades inusuales, el muestreo de individuos con signos compatibles con infección y la vigilancia ambiental en poblaciones aparentemente sanas.

En Base O’Higgins, el muestreo realizado en islas cercanas permitió identificar individuos muertos sospechosos, incluyendo pingüinos papúa y lobos finos antárticos. A la fecha del informe, se han confirmado dos casos compatibles con HPAI H5N1 en lobo fino antártico, mientras que otros casos permanecen en evaluación.

En Base Escudero, el equipo ha desarrollado vigilancia en diversos sectores de la Isla Rey Jorge, registrando aves marinas y pingüinos muertos clasificados como sospechosos. Hasta el cierre del reporte no se han confirmado casos positivos en esta base, aunque existen muestras en análisis. En paralelo, el componente del Buque Betanzos confirmó la presencia del virus en un cormorán antártico en Bahía Margarita.

Un patrón cambiante en la circulación del virus

Además de confirmar la persistencia del virus, los datos acumulados en las últimas temporadas revelan cambios dinámicos en los patrones de detección, lo que abre nuevas interrogantes ecológicas y virológicas.

Durante el verano austral 2022–2023 no se detectó influenza aviar en Antártica. En 2023–2024, la detección ocurrió hacia el final de la temporada y se asoció principalmente a skuas pardas. En 2024–2025, en cambio, se registraron numerosos casos en skuas y se confirmó la presencia del virus en lobos finos antárticos desde etapas tempranas.

En la actual campaña 2025–2026, se han observado menos casos absolutos, pero con una mayor proporción relativa de mortalidad en lobos finos antárticos, un fenómeno que podría tener implicancias relevantes para comprender la transmisión entre especies, el impacto sobre comunidades clave del ecosistema y la evolución del virus en ambientes extremos.

Un esfuerzo científico de largo plazo en la Antártica chilena

Estos resultados se inscriben en un trabajo sostenido de más de una década liderado por el INACH y el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN), que ha contribuido de manera clave al conocimiento de la influenza A en la región. Entre los hitos se encuentra la primera detección de un virus influenza en Antártica (H11N2) en 2014, seguida por hallazgos de influenza H5N5 de baja patogenicidad en temporadas posteriores.

La llegada del HPAI H5N1 al Cono Sur en 2022 incrementó el riesgo de introducción al continente blanco, escenario que se materializó en 2023–2024 con la primera confirmación del virus en Antártica y la generación de secuencias genéticas clave para el seguimiento epidemiológico internacional.

Próximos pasos: secuenciación y vigilancia permanente

En las próximas semanas, el equipo científico continuará con el programa de vigilancia activa, completará el análisis de muestras pendientes y avanzará en la secuenciación genética de los virus detectados, con el objetivo de caracterizar su origen, diversidad y dinámica de circulación.

La confirmación de influenza aviar H5N1 en la Antártica por tercer año consecutivo refuerza la necesidad de mantener una vigilancia científica permanente y coordinada, tanto para la conservación de la fauna silvestre como para la prevención de la diseminación del virus hacia otras regiones y especies, en un contexto de creciente presión ambiental y climática sobre los ecosistemas polares.

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