Para Bachelet, el respaldo es «una señal de la importancia que tiene la organización para América Latina y el mundo, que pese a las dificultades caracterizadas por un contexto geopolítico desafiante, seguimos apostando por fortalecer las herramientas del multilateralismo».
El Presidente Gabriel Boric oficializó esta mañana, desde el Palacio de La Moneda, la inscripción de la candidatura de la exmandataria Michelle Bachelet Jeria para asumir la Secretaría General de las Naciones Unidas. La postulación, que fue formalizada hoy mismo en la sede de la ONU en Nueva York, destaca no solo por el perfil de la candidata, sino por la estrategia diplomática que la sustenta: una presentación conjunta con Brasil y México.
Flanqueado por la propia Bachelet, el canciller Alberto Van Klaveren y los embajadores de Brasil, Paulo Pacheco, y de México, Laura Moreno, el Mandatario subrayó el carácter colectivo de la iniciativa. “En esta nominación, como pueden ver, no estamos solos. La candidatura de la presidenta Bachelet, que inscribiremos ―que más bien ya ha sido inscrita en Naciones Unidas― será presentada conjuntamente con los países hermanos de Brasil y México. Los dos países más poblados de América Latina”, declaró Boric, quien destacó “el apoyo, la convicción, el coraje, del presidente Lula da Silva y la presidenta Claudia Sheinbaum”.
Este movimiento tripartito busca, según sus palabras, manifestar “su voluntad común de contribuir a la gobernanza global y al fortalecimiento del multilateralismo” y expresar “una esperanza compartida que América Latina y el Caribe hagan oír su voz en la construcción de soluciones colectivas a los tremendos desafíos de nuestro tiempo”.
Boric fundamentó la postura en la necesidad de un organismo internacional más eficaz, argumentando que “el sistema internacional puede y debe ser capaz de responder con mayor eficacia, sentido de urgencia, legitimidad y humanidad a los grandes problemas del mundo global”.
Para respaldar la nominación, el Jefe de Estado hizo referencia a la vasta trayectoria de Bachelet: dos veces jefa de Estado, ministra de Salud y de Defensa, primera directora ejecutiva de ONU Mujeres y alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.
“Dan cuenta de una experiencia política y humana que le permite ofrecer un aporte serio y sustantivo al trabajo de Naciones Unidas, en momento en que el mundo necesita más cooperación, confianza y responsabilidad compartida”, señaló, añadiendo el “reconocimiento, respeto y cariño” que la expresidenta cosecha en foros multilaterales.
Bachelet: «La ONU debe renovarse para seguir siendo legítima»
Bachelet, por su parte, se mostró honrada por el respaldo regional y planteó que “refleja un compromiso compartido y renueva la esperanza de que podemos trabajar juntos por objetivos comunes».
«Es también una señal de la importancia que tiene la organización para América Latina y el mundo, que pese a las dificultades caracterizadas por un contexto geopolítico desafiante, seguimos apostando por fortalecer las herramientas del multilateralismo” subrayó. al tiempo que destacó su compromiso por asumir “la tremenda responsabilidad que significa”.
En su discurso, esbozó una hoja de ruta para la ONU de cara a su centenario, abogando por “una organización que sea eficiente en la gestión, coherente y eficaz en la acción, confiable y transparente en el liderazgo”, y subrayó la urgencia de una renovación ante “crisis múltiples, conflictos, cambio climático, profundas desigualdades, disrupción tecnológica y desconfianza institucional”.
«Las Naciones Unidas deben renovarse para seguir siendo legítima, más moderna, eficiente y orientada a resultados”, sentenció.
Las sombra de Kast sobre la candidatura de Bachelet
Sin embargo, el camino hacia la Secretaría General está sembrado de desafíos políticos internos. La mayor parte del proceso de lobby y apoyo diplomático deberá ser gestionado por la próxima administración del presidente electo José Antonio Kast y su futuro canciller, Francisco Pérez-Mackenna.
Kast ha mantenido una posición en la que evita adelantar una postura definitiva Tras una reunión con Bachelet a fines del año pasado, se negó a dar una respuesta clara sobre un posible apoyó y se limitó a declarar: “No voy a decir nada hasta el 11 de marzo».
“Ya veré lo que hago” (…). Yo escucho y leo todo lo que las personas señalan. Yo soy bastante autónomo, junto con un equipo, en las decisiones que tomamos”, afirmó en la ocasión.
«No correspondería que hable de un tema que solo me corresponde cuando asuma el cargo (…) Tenemos que respetar la institucionalidad, hoy hay un Presidente en ejercicio que es Gabriel Boric y esto no se resuelve ni hoy ni mañana», argumentó el ultraderechista.
Desde su sector político, el Partido Nacional Libertario (PNL) ha lanzado críticas frontales. El diputado electo y vicepresidente del PNL, Hans Marowski, indicó que “Bachelet representa un ciclo político agotado, despilfarro fiscal, malas reformas y cero responsabilidad con los recursos del Estado (…) Pensar en gastar plata que Chile no tiene para reflotar su figura no es prudente ni necesario. Es repetir los errores que el país ya pagó caro”.
Desde la Unión Demócrata Independiente (UDI), su presidente, Guillermo Ramírez, fijó una postura personal adversa, aunque deferente con la autoridad de Kast.
“Si yo fuera Presidente, no la apoyaría”, afirmó Ramírez, criticando el legado de la expresidenta: “Para la UDI, por supuesto que Michelle Bachelet es una figura muy lejana, creemos que su segundo Gobierno fue realmente malo”.
No obstante, aclaró que su partido no va a “ intentar influenciar la opinión del Presidente electo de ninguna manera, nosotros vamos a acatar lo que él decida”.
La candidatura de Bachelet, por tanto, se erige no solo como una apuesta diplomática de alcance global y una muestra de unidad latinoamericana impulsada por el gobierno saliente, sino también como una temprana prueba de fuego para la capacidad del gobierno entrante de construir consensos en materia de política de Estado y de manejar las tensiones ideológicas dentro de su propia base de apoyo. El mundo observará si Chile, bajo una nueva administración, mantiene o no el impulso unificado detrás de esta histórica postulación.

