Por Fabian Cabaluz
La historia también es futuro, no se restringe al pasado, sino que su vinculación con el presente y su preocupación por el porvenir de la humanidad, son inseparables.
En este sentido, desde el campo de la historiografía y otras ciencias sociales, se han planteado numerosas reflexiones en torno al problema del tiempo ad-viniente, el tiempo del todavía-no o el tiempo del futuro.
Alejándose de explicaciones esotéricas, la historiografía ha desarrollado la noción de “prognosis” o de predicción histórica, la cual refiere a los esfuerzos por reflexionar e intentar explicar ciertas orientaciones del devenir histórico.
Evidentemente, existen predicciones que pueden sostenerse en el deseo colectivo, pero la prognosis o la predicción histórica se sostiene en el análisis o en el reconocimiento de tendencias históricas, las cuales, por supuesto, no pueden leerse como certezas o determinaciones. El devenir histórico siempre es incierto, indeterminado, contingente, es decir, se encuentra abierto.
En coherencia con lo anterior, el gran historiador británico Eric Hobsbawm planteó la necesidad de que la historia, así como las ciencias sociales y humanas, sean capaces de reconocer tendencias, y de esta manera, aportar contribuciones para pensar y delinear el futuro.
Desde su perspectiva, si se pretendía contribuir con procesos de transformación social, la historiografía no podía abandonar la preocupación por predecir ciertas tendencias histórico-sociales.
Así, señaló que: “Únicamente la historia proporciona orientación a quien afronte el futuro, sin ella no es sólo ciego, sino peligroso” 1. Estas palabras del historiador resuenan en la actualidad, pues instala el desafío de reconocer tendencias que nos permitan predecir ciertos procesos, esbozar escenarios, reconocer peligros y amenazas que se erigen en nuestra sociedad.
Con este pequeño texto, interesa señalar algunas tendencias claramente distinguibles en los sectores de la derecha neofascista nacional e internacional con respecto al campo educativo y pedagógico. Esto, con la simple pretensión, como ya dije, alejada de cualquier lógica mística o pitonisa, de que desde los sectores sociales que han luchado por décadas por una educación pública, comunitaria y popular, se proyecten escenarios de conflicto y delineen acciones de resistencia.
A continuación, veremos seis tendencias claramente distinguibles por parte de la derecha neofascista en el campo educativo y pedagógico y que, potencialmente, podrían tener expresión y desarrollo en el nuevo gobierno encabezado por José Antonio Kast (JAK).
Cabe agregar que estas tendencias no deberían comprenderse como aisladas o paralelas entre sí, sino que más bien se encuentran cruzadas o entrelazadas, así como tampoco, deberían leerse de manera jerarquizada, sino que simplemente, las presentamos como un conjunto de propensiones que, con mayor o menor intensidad, probablemente sea desarrolladas por el próximo gobierno.
I. Tendencia privatizadora. Esto es extremadamente evidente, pues el gobierno liderado por JAK expresa la articulación (siempre contingente) de toda la derecha chilena, la que en el campo educativo ha coincidido con la promoción y defensa de la educación de mercado, las lógicas privatizadoras y la custodia permanente de la “libertad de enseñanza”.
Lo que propone la derecha en este punto, no es radicalmente distinto a lo existente, sino más bien, una suerte de agudización de las tendencias privatizadoras y mercantiles, una forma de perpetuación y profundización de la conocida alianza público-privada.
Ya en el programa de gobierno se defendía la libertad de enseñanza y la propuesta de promover la creación de nuevos establecimientos privados de educación, avanzando aún más en procesos de desregulación con respecto a las iniciativas privadas 2.
En esta misma tendencia se debería entender la propuesta de “sala cuna universal” que, coherentemente con su concepción de mundo, debería realizarse creando jardines privados y perpetuando el financiamiento por la vía de los vouchers.
En esta misma línea, el gobierno entrante ha designado como Ministra de Educación a María Paz Arzola, quien ha desarrollado el grueso de su carrera en la Fundación Libertad y Desarrollo, think tank que ha sido promotor y apologeta radical del neoliberalismo en educación 3.
Esta marcada tendencia nos permite afirmar, sin mucho riesgo a equivocarnos, que el sistema educacional seguirá sufriendo más y más dosis de políticas neoliberales.
II. Tendencia a constituir un proyecto político-pedagógico neofascista 4. Este proyecto político-pedagógico concibe la esfera educativa y cultural en términos amplios, es decir, desbordando las instituciones escolares y universitarias, pues se inscribe en lo que la derecha neofascista ha denominado como la “batalla cultural” o la “guerra de ideas”, la que se despliega en múltiples espacios: en los medios de comunicación, en las redes sociales, en plataformas virtuales, en instituciones políticas y culturales, en el currículum, en los textos escolares, entre muchas otras.
Durante la última década, la derecha neofascista ha mostrado con claridad que su disputa por la hegemonía política, ideológica y cultural se preocupa por reorientar el sentido común y re-educar a la sociedad en clave reaccionaria, individualista, patriarcal y conservadora.
Adicionalmente, habría que señalar que este proyecto político-pedagógico se ha ido configurando a partir de una suerte de “internacionalismo reaccionario”, que se puede ver claramente, pues, a muy pocos días de haber sido electo como Presidente de la República, JAK inició una gira que lo llevo a visitar países considerados por su sector como “estratégicos”: Argentina, Perú, República Dominicana, El Salvador, Panamá, Hungría, Italia y por supuesto, EE.UU.
Todo esto nos hace recordar algo que no es para nada nuevo, y que consiste en reconocer que los sectores de la derecha neofascista se encuentran articulados internacionalmente y que, en este sentido, han constituido en el campo educativo y pedagógico (y por supuesto también en otras materias, como seguridad, migración, entre otras otras) agendas y repertorios de acción comunes.
La derecha neofascista tiene una agenda global de educación o un proyecto político pedagógico consensuado internacionalmente. En esta dirección, Chile será parte activa y estará vinculado con la Conferencia Política de Acción Conservadora, CPAC, espacio en el que participan partidos políticos, centros de pensamiento, lideres sociales y religiosos, y desde el cual se desarrollan instancias de coordinación ideológica, trabajo conjunto y se configuran redes de operación 5.
En este sentido, habrá que analizar con detención las formas, dinámicas y contenidos de aquello que vayan construyendo en sus espacios de articulación global.
III. Tendencia a desarrollar políticas de desmantelamiento. Otra clara tendencia de los gobiernos neofascistas que se han instalado en América Latina, ha sido la de desmantelar las instituciones del Estado, así como también la de acabar o reducir hasta la asfixia el financiamiento de programas y proyectos considerados contrarios o ajenos a sus intereses.
Los servicios públicos y sus funcionarios son denostados y atacados sistemáticamente por este sector. Basta recordar la “anecdótica” fotografía tomada por JAK a pocos días de su elección como primer mandatario, junto a Javier Milei de Argentina y su motosierra, proyectando claramente una estética que remite de forma explícita al recorte fiscal, la destrucción de agencias estatales y los despidos de funcionarios públicos, quienes incluso ha sido señalados como “parásitos” y “apitutados” por representantes del Partido Republicano.
En términos muy concretos, esta tendencia a desarrollar políticas de desmantelamiento, ha levantado alertas con respecto a qué ocurrirá, por ejemplo, con la implementación de la Ley 21.040 que creó la Nueva Educación Pública y particularmente con el traspaso de los establecimientos educacionales municipales a los Servicios Locales de Educación Pública, SLEP; qué pasará con los avances en términos de educación sexual integral en el sistema educativo; qué harán con respecto a la política nacional de estudiantes extranjeros; qué prepara el gobierno con respecto a la Ley de Inclusión Escolar (20.845) que introdujo la no discriminación arbitraria, eliminando la selección, el lucro y el financiamiento compartido y en esta misma dirección, qué pasará con el Sistema de Admisión Escolar (SAE) que garantiza el derecho a la no discriminación en el acceso a la educación, o incluso, qué pasará con la gratuidad de la educación superior.
La tendencia al desmantelamiento es clara, las preguntas giran en torno a dónde pondrán sus prioridades las fuerzas de la derecha neofascista.
IV. Tendencia para atacar el “adoctrinamiento ideológico” 6. En el primer discurso como presidente electo, JAK señaló que la ideología es el problema y el enemigo al que se debe hacer frente en el sistema educativo.
El discurso contra el “adoctrinamiento ideológico” en educación ha sido ampliamente movilizado contra profesores y estudiantes que, de una u otra forma, impugnan las lógicas de la educación de mercado, del autoritarismo y los múltiples dispositivos de exclusión que persisten en los sistemas educativos.
La derecha neofascista la ha empleado para acusar a organizaciones sindicales, a perspectivas de izquierda, al “marxismo cultural”, la “ideología de género”, las reivindicaciones medioambientales, los planteamientos de quienes exigen políticas de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición con respecto a la dictadura cívico-militar, entre otras.
Y adicionalmente, el discurso contra el “adoctrinamiento ideológico” ha avanzado de la mano de la instalación de mecanismos de delación entre las propias comunidades, lo que ha roto confianzas, ha tensionado climas democráticos y ha generado miedo en diferentes actores educativos. Esta tendencia apuesta por despolitizar la educación y promover una educación supuestamente neutra, objetiva y aséptica, distante de lo político y la política.
V. Tendencia autoritaria. Directamente articulada con la tendencia anterior, las lógicas autoritarias son medulares en el proyecto de la derecha neofascista. El ejemplo más ilustrativo refiere a cómo han abordado el complejo problema de la “violencia escolar”, repitiendo de manera simplista el discurso del orden, la disciplina y los castigos ejemplificadores.
Todo esto, sin jamás abordar el problema incorporando variables que refieran a estructuras de desigualdad, de pobreza, exclusión y marginación, frutos puros y duros, del neoliberalismo a la chilena.
En esta misma dirección, se seguirán sirviendo de la Ley Aula Segura y, quizás, promoverán otros instrumentos normativos para restablecer el orden y la autoridad, incrementando atribuciones de sostenedores y/o directivos, lo que, siguiendo lo señalado por el reconocido investigador de la Universidad de Chile, Jesús Redondo, corre el riesgo de avanzar en la construcción de verdaderos “feudos educativos” 7.
En esta misma dirección, parece ser evidente que se esbozarán discursos contra potenciales “adversarios” o “enemigos internos”, quienes se presentarán como verdaderos chivos expiatorios a quienes responsabilizar de la violencia en las escuelas (recordar que han mostrado gran capacidad para desplegar campañas de odio). Obviamente, estudiantes, profesores/as y trabajadores/as de la educación son potencialmente peligrosos.
En esta misma clave se tiene que analizar el proyecto de reforma constitucional ingresado al parlamento por senadores de la UDI que pretende modificar el artículo 19 N° 10 de la Constitución para declarar la educación parvularia, básica y media como un “servicio esencial”, lo que permitiría aplicar severas sanciones a quienes promuevan paralizaciones y tomas de establecimientos educacionales.
VI. Tendencia a promover un discurso patriotero y negacionista. La derecha neofascista ha demostrado en reiteradas ocasiones su preocupación por reestablecer símbolos patrios, rituales tradicionales y expresiones lúdicas y folclóricas del Chile oligárquico. Lo anterior, es probable que avance de la mano de discursos anti-migrantes, xenófobos y abiertamente racistas.
Lo paradójico o ambiguo de este discurso patriotero, es que se desarrolla en conjunto con discursos y prácticas completamente coloniales con respecto a los EE.UU. El patriotismo de la derecha neofascista es obsecuente y servil al imperialismo. No reivindica la soberanía nacional ni popular, sino que es completamente entreguista con respecto al capital y el imperialismo norteamericano.
Las declaraciones de JAK ante la invasión norteamericana a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro y Celia Flores, violando toda normativa del derecho internacional, es un clarísimo ejemplo de lo señalado.
A su vez, este sector promueve claramente un discurso negacionista con respecto a la violación de los derechos humanos y con respecto a la crisis climática producida por el capitalismo.
El negacionismo con respecto a la violación a los derechos humanos se ha expresado de múltiples formas: promoviendo políticas de impunidad a los responsables del terrorismo de Estado durante la dictadura cívico militar; vandalizando, saqueando y destruyendo espacios de memoria (durante los últimos meses esto ha ocurrido en el memorial de San Joaquín elaborado en homenaje a Ana González y las 78 víctimas de la dictadura en la comuna, la Casa de la Memoria José Domingo Cañas, la exclínica Santa Lucía y el Sitio de Memoria Providencia); reviviendo símbolos y discursos apologéticos con respecto a la dictadura cívico-militar encabezada por Augusto Pinochet.
Y en materia de protección de la naturaleza y la crisis climática, la derecha neofascista ha azuzado discursos que niegan o relativizan la crisis, que omiten la relevancia de transformar la matriz energética, que acusan de “permisología” a la legislación que protege al patrimonio cultural y natural y los múltiples y ricos ecosistemas de nuestro territorio.
La evidencia internacional nos demuestra que, en el campo educativo, la promoción del negacionismo será promovida en el contenido de la educación escolar, en el currículum nacional y en los textos escolares.
Como señalamos al inicio de este texto, el ejercicio de la prognosis se mueve en las complejas arenas de lo incierto, lo indeterminado y lo contingente.
Que estas tendencias se materialicen o se cristalicen en políticas públicas, dependerá de múltiples factores, pero todos ellos nos remiten a las correlaciones de fuerza que se vayan a configurar en el nuevo ciclo político.
Sólo nos parece importante recordar que, ante discursos fatalistas, derrotistas y/o triunfalistas, la historia siempre está abierta y uno de los motores que la dinamiza, es la lucha de clases.
Fabian Cabaluz
Notas
1 Ver Hobsbawm, Eric (1981). “Con la vista puesta en el mañana: la historia y el futuro”. En Hobsbawm, Eric (2012). Sobre la historia. Editorial Crítica. Barcelona. Pg. 66.
2 Para profundizar ver el capítulo del libro intitulado “Neofascismo, educación y resistencias en Chile, 1973-2024” de Leonora Reyes y Fabian Cabaluz: https://www.academia.edu/
3 Otros ministros de educación que han provenido de la misma cantera son Gerardo Varela, Marcela Cubillos, Joaquín Lavín y Cristián Larroulet. Esto muestra un hilo de continuidad del gobierno de JAK con las administraciones del empresario y expresidente Sebastián Piñera.
4 Para profundizar en el concepto revisar el libro de Cinthia Wanschelbaum, “El proyecto político-pedagógico del neofascismo”: https://simehbucket.s3.amazonaws.com/
5 Para profundizar en la relación entre el neofascismo educacional y la Conferencia Política de Acción Conservadora se recomienda revisar el artículo de Javier Diez y Mauro Jarquín intitulado “Comprender la batalla pedagógica cultural de la extrema derecha para disputar el futuro de la democracia”: https://doi.org/10.35362/rie10017164
6 Para profundizar ver texto de Fabian Cabaluz titulado “Educación y adoctrinamiento ideológico. Una lectura crítica del discurso de la ultraderecha”: https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/
7 Se sugiere escuchar el programa de radio Alerta Educativa en su capítulo dedicado a analizar el programa educativo de José Antonio Kast, emitido el domingo 04 de enero del año 2026: https://radio.uchile.cl/programas/alerta-educativa/885026/
El Ciudadano
