En el marco de la escalada de tensiones en Asia Occidental, el Pentágono reconoció que el número de soldados estadounidenses que han resultado heridos durante los primeros diez días de ataques lanzados por la República Islámica de Irán contra bases militares norteamericanas en la región es mucho mayor de lo que informó inicialmente.
El contraste entre las cifras resulta revelador: de los 8 militares inicialmente reportados como heridos de gravedad, la cifra total de afectados asciende ahora a al menos 140 efectivos, según confirmó Sean Parnell, portavoz del Pentágono. La disparidad numérica no solo refleja la magnitud de la contraofensiva iraní, sino también la reticencia inicial de las autoridades militares estadounidenses para revelar el alcance completo del impacto sobre sus tropas.
Este hecho representa una ruptura con las normas de transparencia vigentes sobre las bajas en combate, normas que el propio Departamento de Defensa ha considerado históricamente como un pilar de su responsabilidad ante el público estadounidense y las familias de los que prestan servicio, una práctica que se remonta a la Segunda Guerra Mundial.
A través de un comunicado, Parnell señaló que «la gran mayoría de estas lesiones han sido leves». y que 108 de los militares heridos han vuelto al servicio.
«Ocho militares siguen figurando como gravemente heridos y están recibiendo el más alto nivel de atención médica», precisó el portavoz.
La decisión de Washington de admitir el costo humano de los ataques iraníes sobre sus tropas se produjo después de que la agencia de noticias Reuters, la cadena ABC News y otros medios de comunicación presionaran al Pentágono sobre sus cifras de bajas, ya que fuentes con conocimiento de la situación habían señalado que el número de soldados heridos parecía ser significativamente mayor que el que se había revelado públicamente.
Reconocimiento tardío del Pentágono
Muchas de las heridas de combate más comunes no son intrínsecamente mortales, pero pueden ser incapacitantes como es el caso de las lesiones cerebrales traumáticas, generadas por artefactos explosivos y ataques con misiles y drones.
Después de que Irán lanzara 15 misiles balísticos contra las fuerzas estadounidenses en la base aérea de Al Asad, en Irak, en enero de 2020, en represalia por el ataque con drones estadounidenses en el que resultó asesinado el general de división iraní Qassem Soleimani, el Pentágono bajo la primera administración de Donald Trump afirmó inicialmente que ningún soldado había resultado herido.
Aunque en primera instancia, el magnate republicano optó por minimizar el alcance de los daños, finalmente debió reconocer que 110 militares habían resultado heridos, la mayoría con lesiones cerebrales traumáticas.
EE.UU. advierte que «habrá más bajas»
De acuerdo con los reportes del Comando Central de Estados Unidos (EE.UU.) hasta el momento han muerto siete militares estadounidenses durante la Operación Furia Épica, seis de ellos en Kuwait en un ataque con drones iraníes y uno en Arabia Saudí. Sin embargo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha advertido que cabe esperar más bajas.
«El presidente ha tenido razón al decir que habrá bajas», afirmó Hegseth el pasado domingo en una entrevista con el programa «60 Minutes» de la cadena CBS .
«Cosas como esta no suceden sin bajas. Habrá más bajas», alertó.
Irán cifra en más de 500 el número de bajas estadounidenses
Cabe recordar que el pasado 28 de febrero, EE.UU. e Israel lanzaron un ataque conjunto contra Irán, en el que fue asesinado el líder supremo Ali Jamenei.
La agresión, denunciada por Teherán como una flagrante violación de su soberanía, dejó un saldo de más de 1.330 muertos en territorio persa, incluidas 171 niñas en la escuela primaria de Minab, al sur del país, y en respuesta emprendió una contraofensiva con misiles contra Israel y bases y activos estadounidenses en la región.
Sin embargo, la nación islámica ha denunciado una sistemática campaña de censura por parte de la administración de Donald Trump para intentar ocultar el costo humano de la guerra y el impacto ocasionado por las operaciones militares persas.
De acuerdo con el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, las bajas estadounidenses podrían ser significativamente mayores a las que ha informado Washington y, superarían los 500 fallecidos en la primera etapa de los combates.
Larijani ha advertido que cualquier intento de incursión terrestre enfrentará una resistencia feroz por parte del ejército iraní.
‘Los valientes hijos del Imam Ruhollah Jomeini y el Imam Ali Jamenei te están esperando’, alertó el funcionario iraní, en declaraciones recogidas por TeleSUR.
Mientras el presidente Donald Trump no descarta desplegar más tropas en la región, Irán mantiene una contraofensiva sostenida con misiles y drones de tecnología de punta que han logrado desafiar la hegemonía militar de Washington, impactando estratégicamente sus activos militares y causando bajas en sus tropas que el inquilino de la Casa Blanca se ha visto forzado a admitir.

