“Tengo que adaptarme a la cultura chilena”, afirmó Ximena Lincolao, en medio de la crisis generada por su gestión al frente del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que ha incluido polémicas por renuncias, reuniones sin registro, sociedades omitidas, protestas estudiantiles, denuncias por despidos masivos y tensiones en el seno de la cartera.
En entrevista con T13 Radio, la secretaria de Estado admitió estar «sorprendida» por la manera en que funciona el Estado chileno, incluyendo sus reglas y procedimientos.
«Yo llevo dos meses en Chile. Viví más de 30 años en Estados Unidos y venía a fin de año em diciembre a ver a mi familia. Entonces me estoy acostumbrando, tratando de adaptarme al cambio», afirmó.
Lincolao fue consultada por el periodista Ramón Ulloa sobre las distintas controversias en las que se ha visto envuelta desde que asumió el cargo, por no haber podido adaptarse a la cultura chilena ni a las reglas del Estado, y admitió que el escenario institucional de nuestro país le ha generado impacto.
«Es un proceso y estoy tratando de aprender lo más rápido posible (…) estoy sorprendida, pero también creo que es importante que yo me adapte», señaló la ministra que llegó al gabinete de José Kast como parte del relato técnico del nuevo gobierno, en el que se destacó su trayectoria internacional, experiencia en tecnología y éxito empresarial.
«Yo tengo que aprender es la política chilena»
Sin embargo, desde el pasado 11 de marzo, su desempeño y estilo de conducción de la cartera de Ciencia, ha estado lejos del cumplimiento de reglas, procedimientos, transparencia y trazabilidad que exige el cargo, más allá de cualquier competencia en materia de velocidad empresarial.
Ante este escenario, en la entrevista con T13 Radio admitió: «Yo tengo que aprender es la política chilena».
Al reconocer su falta de conocimiento sobre la cultura y la institucionalidad del Estado chileno, Lincolao también dejó en evidencia que gobernar y llevar sobre sus hombros la responsabilidad de liderar un Misterio no es lo mismo que manejar una empresa.
Renuncias, tensiones internas y plan de despidos masivos
Desde su llegada a la cartera de Ciencias, la ministra de Kast ha sido centro de cuestionamientos por su estilo de gestión, en especial, luego de la renuncia de el subsecretario Rafael Araos y de parte importante del equipo político.
Tras estas salidas, salieron a la luz roces internos por la aplicación de un plan de despidos masivos al interior de la repartición, algo que la autoridad había negado rotundamente, pero que fue corroborado por el propio Araos, quien afirmó: “¿Por qué inventaría yo —o terceros— algo tan grotesco?”.
El epidemiólogo aseguró que «la orden de diseñar y ejecutar un plan de desvinculaciones masivas fue real» y en paralelo, confirmó que detrás de su renuncia hubo “profundas diferencias de fondo y forma» con Lincolao, «acerca de cómo enfrentar un mismo desafío”.
Para justificar este clima de tensión, la secretaria de Estado apeló una vez más a su experiencia en Estados Unidos, en donde según ella «hay otra velocidad», reconociendo que con Araos «había diferencias de estilo y trabajo».
Falta de transparencia y reuniones con Google y Meta sin registro
Las discrepancias entre su experiencia previa y la manera en que funciona el Estado chileno, también quedó en evidencia en los reportajes periodísticos que sacaron a la luz omisiones en su declaración de patrimonio e intereses y en la reciente polémica gatillada por la revelación de reuniones con representantes de Google y Meta que no aparecieron registradas, al menos inicialmente, en la plataforma de Ley de Lobby.
Acostumbrada al mundo de las empresas privadas, donde una reunión puede resolverse de forma rápida, con llamadas y contactos directos, la institucionalidad de nuestro país requiere que cada encuentro con compañías, gestores de intereses o representantes de corporaciones se produzcan bajo un clima de total transparencia y trazabilidad ante la ciudanía.
Ante la polémica, Lincolao fue consultada por La Tercera y rechazó haber incumplido deliberadamente la normativa, señalando que se trató de «una reunión virtual de carácter técnico y administrativo», con el propósito de “coordinar la recuperación del acceso a la consola del dominio web institucional”.
Sin embargo, el medio señaló que los asesores aseguraron que en más de una ocasión le habían advertido que cualquier encuentro con representantes de compañías debía ser inscrito, incluso si no había sido solicitado formalmente por Ley de Lobby, dejando en evidencia que el problema ya no sería solo una omisión puntual, sino una forma de entender el ejercicio del poder público por parte de Lincolao.
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