Concepción, 20 de mayo de 2026.-
Señor director: Escribo desde la experiencia sin intención de ser auto referente. Leo con angustia que se van a demoler 50 casas recién terminadas en el Olivar, Quinta Región. No tengo ninguna duda que es posible REFORZARLAS. Solicito al Ministro Poduje no cometer ese desastre y acudir a los profesionales expertos para frenar este desaguisado.
Resulta inconcebible que, con el desarrollo impresionante de la tecnología actual, no se pueda resolver un problema técnico tan pequeño, lo que ya durante el siglo pasado se hacía.
La labor de los arquitectos no sólo es construir. Es también saber REFORZAR obras. Siempre es posible hacerlo, salvo casos extremos. Concepción podría mantener su hermosa Municipalidad de 1920 y su bello teatro Concepción inaugurado en 1890, y otros edificios, – y por qué no decirlo- si la falta de conocimiento de algunos profesionales no hubiera estado presente. Era perfectamente posible mantener esos edificios REFORZÁNDOLOS.
El año 1939, mi madre, la arquitecto Luz Sobrino, onceava mujer titulada en la Universidad de Chile (Inscripción número 339 del Colegio de Arquitectos), trabajó en Concepción reconstruyendo las viviendas caídas y REFORZANDO las dañadas por el terremoto de ese año. Ellas se mantienen sin una grieta hasta el día de hoy.
Seguí los pasos de mi madre y en 1967 me recibí de arquitecto en la Universidad de Chile (I.C.A. 2059 del C. de A.). Tuvimos excelentes profesores de cálculo. Los arquitectos estábamos autorizados entonces a calcular edificios hasta cuatro pisos. Yo amaba las estructuras y calculé muchas casas y edificios. Sin ingenieros. Sin problemas en la Dirección de Obras Municipales de Concepción. Estas obras se mantienen sin una grieta hasta el día de hoy, pese al terremoto del año 2010.
Costo de reparar y reforzar: 3,5 millones por casa (175 millones las 50). Costo de demoler y reconstruir: 90 millones por casa. (4.500 millones las 50). Sin considerar el costo por las enfermedades anímicas de las familias
Con todo respeto Ministro Poduje: REFORCEMOS Y NO DESTRUYAMOS.
Ana Dall´Orso Sobrino, Arquitecto.-
