Irán declaró como “objetivos legítimos” las bases militares de Estados Unidos (EE.UU.) ubicadas en Oriente Medio y respondió con drones y misiles a los bombardeos perpetrados por Washington contra las zonas del sur de la nación persa, en una clara violación al Memorando de Entendimiento de Islamabad.
Las fuerzas navales y aeroespaciales de la Guardia Revolucionaria iraní atacaron 85 instalaciones militares claves de Estados Unidos en el puerto de Bandar Salman, la Quinta Zona Naval en Bahréin y la base aérea Ali Al Salem en Kuwait. Esta ofensiva, ejecutada con una combinación de misiles y drones, constituye la respuesta directa a lo que Teherán calificó como «reiteradas y flagrantes violaciones del alto el fuego» por parte de la administración de Donald Trump.
Paralelamente al despliegue militar, el Ejército iraní emitió una declaración que modifica radicalmente el tablero estratégico en Oriente Medio: todas las bases estadounidenses desplegadas en la región son ahora consideradas objetivos legítimos para sus drones, una advertencia que convierte cualquier instalación militar de Washington en un blanco potencial y envía un mensaje claro de que Teherán no tolerará nuevas incursiones en su territorio.
Ofensiva estadounidense desencadena la respuesta iraní
El detonante de esta escalada se produjo cuando el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) justificó sus «potentes ataques» contra el sur de Irán como respuesta a un presunta agresión iraní contra tres buques comerciales que transitaban por el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo que se comercializa en el planeta.
Según el comunicado militar estadounidense, las fuerzas norteamericanas lanzaron misiles contra los sistemas de defensa aérea persas, las redes de mando y control, las estaciones de radar costeras, las capacidades de misiles antibuque y más de 60 pequeñas embarcaciones pertenecientes al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Según consignó la cadena Al Mayadeen, el impacto de la agresión estadounidense se sintió con especial intensidad en la provincia de Hormozgan. La televisión estatal iraní reportó siete explosiones en la ciudad de Sirik, que afectaron el muelle comercial y el puerto pesquero de la aldea de Zyarat, mientras que otras seis detonaciones sacudieron una aldea en la isla de Qeshm. El estruendo de los bombardeos se escuchó en los sectores oriental y occidental de Bandar Abbas, generando alarma entre la población civil de esta región costera.
Advertencias previas y condenas diplomáticas
El asesor militar del Líder de la Revolución, general de división Mohsen Rezai, ya había anticipado la ruptura del acuerdo cuando advirtió que existían evidencias de que la administración Trump haría fracasar las negociaciones y rompería las condiciones pactadas en Memorando de Entendimiento, tal como ocurrió con el acuerdo nuclear.
Rezai señaló que Washington busca consolidar su presencia en el sur del estrecho de Ormuz para asegurar el tránsito de sus unidades navales, una maniobra que Teherán interpreta como una provocación directa.
«La represalia fundamental, que consiste en la salida de Estados Unidos de la región, debe materializarse inevitablemente», afirmó, adelantando la respuesta militar que posteriormente se ejecutó.
En el frente diplomático, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condenó la decisión del Departamento del Tesoro de EE.UU. de cancelar la suspensión temporal de las sanciones a la venta de petróleo iraní, calificando esta medida como «otro indicio de mala fe e inestabilidad» y una violación flagrante del punto 10 del Memorando de Entendimiento.
La cancillería iraní responsabilizó a Washington de las consecuencias de incumplir sus compromisos y advirtió que adoptará cualquier medida necesaria para proteger los intereses y la seguridad nacional.
Irán defenderá su integridad y soberanía
Irán confirmó que el dron derribado en Bushehr tenía como objetivo interferir en la operación de interceptación y ofensiva, lo que demuestra la complejidad tecnológica del enfrentamiento. Los ataques iraníes, que alcanzaron instalaciones militares clave en Bahréin y Kuwait, ponen en evidencia la capacidad de proyección de poder de Teherán más allá de sus fronteras y su disposición a responder con contundencia.
Al respecto, la Cancillería de Irán ha dejado en claro que las fuerzas armadas persas no vacilarán en salvaguardar la seguridad nacional, y que todo ataque recibido tendrá como respuesta un golpe directo contra su origen y procedencia.
«Nuestras fuerzas armadas, de conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, no dudarán en defender la integridad territorial y la soberanía de Irán», indicó en un comunicado.
Las consecuencias de este enfrentamiento podrían extenderse más allá del ámbito militar, afectando el suministro energético global y la estabilidad de una región ya de por sí volátil. Con ambas naciones atrincheradas en sus posiciones y Teherán declarando objetivos legítimos a todas las bases estadounidenses en la región, el escenario queda abierto para una confrontación prolongada.
