Los acordes que perduran no persiguen la velocidad de la época actual; prefieren viajar a través del tiempo. Bajo esta premisa, el Dúo Leña Gruesa devela su más reciente entrega musical titulada «Mi Juana», una pieza que se despoja de cualquier ornamento moderno para abrazar la pureza de la tonada tradicional. Conducido por la complicidad de dos guitarras y la palabra hablada, el lanzamiento se posiciona como un manifiesto de autenticidad en el panorama cultural contemporáneo.

El proyecto, rebautizado artísticamente bajo el concepto de El cantar de Quelentaro, carga con la responsabilidad de prolongar un legado fundamental de la música folklórica y poética del país. Lejos de proponer un ejercicio de nostalgia pasiva o un simple archivo del ayer, los músicos Ernesto y Álvaro Cortez utilizan la composición para demostrar que los relatos de la tierra siguen encontrando eco en las complejidades del presente.
Herencia viva en el Chile profundo
La propuesta de este sencillo se sostiene en la intimidad del formato acústico, invitando al auditor a una escucha pausada y atenta. «Mi Juana» busca evocar esos paisajes cotidianos que sobreviven en la memoria colectiva: las sobremesas familiares, las transmisiones de radios antiguas y los senderos rurales. La fuerza de la canción radica precisamente en su capacidad de conmover sin necesidad de estridencias, apelando a la fibra emocional que conecta a las distintas generaciones con su propia identidad.

La dupla reafirma con este hito su cruzada por la salvaguardia del patrimonio sonoro chileno, tendiendo un puente entre el público histórico que creció con estas melodías y las nuevas audiencias que indagan en la música de raíz. Al final, la persistencia de esta obra demuestra que mientras una guitarra mantenga su vibración y exista una crónica que relatar, la herencia de Quelentaro se mantendrá en movimiento.
Fuente: Portaldisc.com.
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