Mientras el Gobierno de ultraderecha de José Antonio Kast impulsa una ofensiva legislativa que modifica el corazón del Código del Trabajo, las alarmas se encienden en el mundo académico y sindical. El economista Gonzalo Durán Sanhueza alertó que la reforma no solo desprotege a los trabajadores, sino que refleja una alineación con la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC).
“No es una sorpresa que El gobierno está siguiendo los intereses de la CPC en el fondo”, indicó el académico, poniendo en tela de juicio la supuesta neutralidad de la mesa de “reactivación laboral” que asesora al Ejecutivo.
«Ellos afirman de que la Dirección del Trabajo se ha transformado en un órgano que básicamente emite dictámenes que son a favor de los trabajadores, lo cual bajo una figura del derecho no tiene nada de raro porque en la relación capital trabajo hay una parte débil son los trabajadores que tienen que vender su fuerza de trabajo a alguien que le compra la fuerza de trabajo, que son los empresarios y por lo tanto hay una asimetría y ese es el sentido de ser del derecho del trabajo, balancear en algo esta simetría y por eso la Dirección del Trabajo tiene como como objetivo, un poco, ponerse del lado de los trabajadores», planteó el académico de la U. de Chile
«Ahora lo que ha dicho este Gobierno es que eso está generando tremenda burocracia para el lado de las empresas y aumentando el costo del despido, por ejemplo, a partir del artículo 161 de las necesidades de la empresa, donde muchas veces están despidos son impugnados por los trabajadores y la Dirección del Trabajo les da la razón. Eso significa que finalmente las empresas tienen que aumentar el costo del despido cerca de un 30%. Entonces ellos están tratando de eliminar cualquier tipo de aumento en el costo del despido«, advirtió el integrante de la Fundación Sol en declaraciones a Radio Nuevo Mundo.
En el centro de la polémica se encuentran dos modificaciones estructurales: el cambio en la jornada laboral y la eliminación de la indemnización por años de servicio. Durán explicó que estas reformas, lejos de ser un beneficio para el empleado, operan como un mecanismo que otorga una facilidad a las empresas para tener trabajadores por más horas, pagando menores salarios y prescindiendo de ellos sin el costo que implica la antigüedad.
“Lo que están modificando es el cómo se calculan, pero si se aprueba esta norma que elimina la indemnización, entonces las empresas podrían despedir una vez que estuviste varias semanas trabajando 52 horas”, detalló.
La propuesta oficial busca reemplazar el sistema actual de indemnización (que compensa hasta 11 años con recursos del empleador) por un fondo individual financiado con un 1,8% de la cotización del sueldo de cada persona. Durán califica este cambio como “un ahorro sustantivo” para las empresas, pero con un impacto negativo en los bolsillos de los trabajadores. “En el caso de una persona que gana un millón de pesos, si está dos años bajo el escenario actual se iría con 2 millones, en cambio bajo lo que dice la propuesta, con una cotización de 1,8% acumularía cerca de un monto de 432 mil pesos”, advirtió.
Más allá de los números, Durán critió la conformación de la llamada mesa de “reactivación laboral”, conocida popularmente como la “comisión Bravo” por los dichos del economista David Bravo Urrutia, quien calificó a los trabajadores como “un cacho”, e indicó que la composición y las recomendaciones de esta instancia evidencian un sesgo claro hacia el sector patronal.
Otra de las medidas incluidas en el informe establece ampliar las causales del despido por necesidades de la empresa y crear una comisión interministerial para evitar judicializaciones por despidos, lo cual según Durán constituye “una aspiración que es clásica que viene desde hace muchos años por parte del empresariado” y confirma la sumisión del gobierno a los intereses de la CPC.
Al aumentar los sueldos, aumentan los empleos
En lo que respecta al debate sobre el salario mínimo, Gonzalo Durán se refirió a la evidencia internacional para desmontar los mitos del libre mercado. Con relación al argumento que plantea que aumentar el sueldo base destruye empleos, señaló que las investigaciones en Inglaterra y Estados Unidos demuestran lo opuesto.
“Muchas veces ese sueldo mínimo lo que genera es básicamente potenciar el espacio de la demanda agregada, es decir se consume más”, explicó.
Para cerrar, Durán apeló a la estadística del INE que revela “que la mitad de los trabajadores en Chile, ganan menos de 680 mil pesos líquidos como ingreso en la ocupación principal al mes, eso ya lo responde todo”. En ese contexto, la ofensiva laboral de Kast no es vista como una reactivación, sino como un retroceso que profundiza la desigualdad en el ámbito laboral del país.
