La sombre de la usurpación territorial administrativa: ¿el nuevo rostro de la expropiación indígena que el Estado deja impaga?
Vicente Painel Seguel advierte que, detrás de los anuncios oficiales del MOP, existe un mecanismo que termina configurando una nueva forma de usurpación territorial en tierras indígenas.
Las Consultas Indígenas por obras del Ministerio de Obras Públicas (MOP) son ampliamente difundidas en los medios nacionales, generando expectativas especialmente en el contexto de crisis económica actual. Sin embargo, el investigador Vicente Painel Seguel, por medio de una columna de opinión titulada: “Sobre el no pago de expropiaciones en tierras indígenas por obras del MOP”, advierte que los pagos prometidos por concepto de expropiaciones (franjas, paños, servidumbres) rara vez se hacen efectivos en la práctica.
El problema de fondo
El obstáculo, según el académico, reside en un vacío administrativo: «Las tierras indígenas están reguladas, pero sus usos, goces y las posesiones efectivas de las familias frente a sus antepasados fallecidos muchas veces no lo están». Esto deriva en que el MOP realice los pagos a personas ya fallecidas o inubicables, especialmente por la falta de numeración en sectores rurales.
Existe una paradoja señalada por Painel Seguel: el Estado demuestra eficiencia para localizar a los propietarios al momento de expropiar y construir, pero cuando se trata de hacer el seguimiento administrativo para el pago, los afectados se vuelven «inubicables».
Un peregrinaje sin solución
Painel Seguel, en su columna, afirma que el resultado es un círculo vicioso que termina por agotar a los reclamantes. Cuando los afectados reclaman, los tribunales exigen respuestas al MOP, y este responde que «nadie ha cobrado». El dinero queda estancado en los tribunales o en la Tesorería General de la República (TGR) ante la ausencia de un reclamo formal. «Los reclamantes de escasos recursos deambulan de un servicio a otro como si fuesen una pelota de flipper», denuncia el investigador.
La sombra de la usurpación
Para Vicente Painel, esta maraña de errores administrativos va más allá de una simple ineficiencia y califica como un «nuevo modelo de usurpación territorial por parte del Estado de Chile». El autor sostiene que la sofisticación del sistema estatal permite una lectura de «intencionalidad programada», similar a las prácticas del «nanorracismo» ligadas al neoextractivismo.
La columna cierra con una reflexión histórica, preguntándose si en el futuro estos hechos serán juzgados con la misma vergüenza con que hoy se ven los arriendos a 99 años. «Que el Estado de Chile supere su subdesarrollo depende de empezar a hacer las cosas bien, sale más bonito y más barato», concluye Painel Seguel.

